Por: Duván Idarraga
Se vienen conociendo varias noticias que tienen repercusiones en el panorama económico del país, que contribuyen a su enrarecimiento y a que las perspectivas cada vez sean más inquietantes. Pese a ellas, el gobierno Petro busca por todas las maneras tergiversar estas realidades y mostrar una supuesta recuperación económica, la cual por ningún lado se observa.Veamos:
Primero. La calificadora de riesgo Moody´s, si bien mantuvo estable la calificación de Colombia en BAA2, es decir con grado de inversión, rebajó la perspectiva de calificación que pasó de estable a negativa, algo que enciende las alarmas de los analistas económicos y financieros e inversionistas.
Dentro de los aspectos que tuvo en cuenta la calificadora para disminuir esta perspectiva, el más relevante tiene que ver con la expectativa de crecimiento del país. Cito aparte de su informe: «La perspectiva negativa refleja que las condiciones macroeconómicas están complicando la gestión fiscal, ya que un crecimiento económico inferior al esperado está afectando negativamente a los ingresos tributarios y los mayores costos de adeudamiento están ejerciendo presión adicional sobre las cuentas del gobierno. Combinados estos factores, están obstaculizando la capacidad presente y futura de las autoridades para cumplir con la regla fiscal, aumentando el riesgo de un posible deterioro del perfil crediticio de Colombia».
Es claro que para Moody´s, igual como lo he expresado en columnas anteriores, el panorama fiscal no es el esperado. Se ha desbordado el crecimiento del gasto, ha caídoconsiderablemente el recaudo de impuestos, el crecimiento económico del país es deplorable y existen altas posibilidades que el actual gobierno incumpla la regla fiscal con lo que llevaráa las calificadoras a modificar la valoración del país y a disminuir esa calificación, con el agravante que encarecerá el acceso a crédito. Adicionalmente, como tema también de impacto fiscal, está el crecimiento acelerado de la deuda externa de Colombia que durante el gobierno de Gustavo Petro pasó deUS$104.643 millones en diciembre de 2022 a US$ 112.970 a diciembre de 2023, un crecimiento de US$8.327 millones, 7,37%. Más grave aún, el gobierno solicitó al Congresoincrementar el cupo de endeudamiento, mientras por los lados del gasto (burocracia y funcionamiento) no se plantea ningún ajuste serio, razonable y muy necesario.
Segundo. Los resultados de crecimiento del PIB de Colombia durante este gobierno han sido desastrosos; al 0.3% de crecimiento del año 2023 se suma el 0.7% de crecimiento del primer trimestre del 2024, con el agravante que los sectores de mayor jalonamiento de la economía y de crecimiento del empleo presentan resultados negativos como industria, comercio (lleva más de 17 meses a la baja) y la construcción (en mínimos históricos). Lo anterior se complica al comparar los resultados de crecimiento de la economía en el primer trimestre del 2024. Colombia es uno de los países que menos crece (el 0.7%) al comparar con México que creció el 1.9%, Chile el 2.3% y Brasil el 2.5%.
Tercero. Otra de las noticias que generan grandes inquietudes,tiene que ver con el anuncio del gobierno Petro de comprar gas a Venezuela. Por un lado, las implicaciones políticas de entregar la autonomía energética a los vaivenes del dictador maduro y su gobierno. También, el impacto que va a tener en las finanzas públicas toda vez que en vez de dedicarse a incrementar la producción en Colombia y aumentar las reservas, se está optando por comprar, a precios de mercado, este importante recurso. Sin lugar a duda, en el mediano plazo, las finanzas públicas se van a impactar negativamente porque no solo están cayendo de manera considera los ingresos de exportación de hidrocarburos, sino que se van a empezar a generar egresos por la importación del gas, no a precios de costos de producción si no de compra en el mercado externo. Es claro que ello va a generar una mayor presión para aumentar el déficit fiscal.
Cuarto. Se conocieron cifras de las Superintendencia de sociedades donde el 19.6% de las mil empresas más grandes del país dieron pérdidas en el 2023, a comparación del 13.9% en el 2022 y del 12% en el 2021. Esta cifra de las pérdidas del 2023 solo es comparable con la cifra del 2020, (efecto de la pandemia) donde el 20.8% de estas empresas reportaron pérdidas. Es innegable que el sector empresarial está muy afectado, producto de los malos resultados macroeconómicos del país durante el gobierno Petro, aunado al tema de pérdida de confianza inversionista.
Quinto. Según análisis realizado por el exministro de Hacienda Juan Carlos Echeverri, se ha generado una profunda caída del ahorro y la inversión privada; señal inequívoca de la falta de confianza del sector privado en los resultados macroeconómicos del país y la incertidumbre que el gobierno actual genera en inversionistas. El ahorro, como porcentaje del PIB, cae al 11% en el año 2023, después de estar en 18% en 2022; mientras que la inversión cae al 10.8 en el 2023, después de estar en más del 17%. en 2022.
Sexto, se conoce que el déficit fiscal del gobierno se disparó de $13.8 billones en el primer trimestre del 2023 a $20.8 billonesen el primer trimestre del 2024, un crecimiento de $7 billones,el 50.7%. No podría esperarse algo diferente cuando los ingresos caen considerablemente y el gasto y derroche del gobierno están desbordados.
Por donde se mire, los temas mencionados tienen repercusiones económicas muy complejas y negativas para la estabilidad del país y para la confianza inversionista. Lo grave, insisto, en que no se observa por parte del gobierno un plan de reactivación económica de la mano del sector empresarial; por otro lado, con efecto negativo para la economía del país, el ministro de Hacienda anunció un recorte de $20 billones en inversiones. Adicionalmente, gran parte de los ministerios vienen ejecutando muy poco en tema de inversión mientras que él crecimiento en gastos de funcionamiento y burocracia se ha desbordado (más de 12.000 nuevos cargos oficiales creó el gobierno en 2023, adicional a las nuevas embajadas y el Ministerio de la Igualdad).
Todo lo anterior tendrá repercusiones desde el punto de vista fiscal. Como he mencionado en varias ocasiones, los ingresosdel Estado vienen cayendo de manera considerable mientras que los gastos siguen creciendo; aunado a un mayor crecimiento de la deuda externa lo que implica que se deben destinar mayoresrecursos para el pago del servicio de la misma. Un panorama muy complejo, con el agravante que el gobierno no ajusta realmente el cinturón para disminuir gastos, burocracia y derroche; no genera un plan de reactivación económica, no trasmite confianza para la inversión privada y se limita, como alternativas, simplemente a plantear mayor endeudamiento y modificar la regla fiscal.
Una buena noticia: En su reciente reunión, la Junta Directiva del Banco de la Republica decidió disminuir en 50 puntosbásicos la tasa de interés, pasando del 11.75% al 11.25%. Es claro que es una buena señal para la economía del país que debe verse reflejada en una reducción de las tasas de interés que cobran los intermediarios financieros, lo que ayudará a personas y empresas.




