Por: Juan José Gómez
fuerza con la sensibilidad, la disciplina con la generosidad, la autoridad con la compasión. Si el presidente logra honrar esas tres prioridades —la seguridad, la salud y la protección de los más vulnerables—, habrá cumplido con la esencia misma de su mandato: devolverle a Colombia la confianza en sí misma y abrirle el camino hacia una patria más fuerte, más justa y más humana.
Es el momento de demostrar que la política puede ser un instrumento de redención y no de frustración. El pueblo ha entregado su confianza; ahora corresponde al presidente demostrar que esa confianza no fue en vano. La historia lo juzgará, pero antes lo juzgarán los colombianos que esperan ver en él no solo a un gobernante, sino a un hombre de palabra, capaz de transformar las promesas en realidades y de convertir la esperanza en destino.
¡Que la mano providencial y misericordiosa de Dios, lo conduzca a él y a nosotros por el mejor de los caminos!




