Pocos integrantes del nuevo gabinete llegan con un currículo tan cargado de responsabilidades ejecutivas reales como Elsa Margarita Noguera. Barranquillera nacida en 1973, economista de la Pontificia Universidad Javeriana con un MBA en finanzas de la Universidad del Norte, completó además el programa de Mujeres Líderes de la Universidad de Yale y cursó Alta Dirección en la Universidad de Cambridge — una formación que combina la solidez técnica con una proyección internacional poco común entre los cuadros políticos de la región Caribe.
Empezó su carrera como analista económica en Fundesarrollo, el centro de pensamiento de alto perfil de la costa, antes de dar el salto al sector público en 2006 como tesorera departamental del Atlántico.
De ahí en adelante, su ascenso fue prácticamente ininterrumpido. Fue secretaria de Hacienda de Barranquilla entre 2008 y 2010, año en el que Germán Vargas Lleras la escogió como su fórmula vicepresidencial para las elecciones de 2010 — una candidatura que no llegó a la Casa de Nariño, pero que la catapultó al escenario nacional apenas un año antes de que, en octubre de 2011, hiciera historia al convertirse en la primera mujer elegida por voto popular como alcaldesa de Barranquilla.
Durante su gestión, entre 2012 y 2015, lideró un proceso de reorganización financiera del Distrito que quedó registrado como el «Milagro Financiero de Barranquilla», además de impulsar la recuperación del espacio público y la construcción y mejora de decenas de colegios en la ciudad.
Ese liderazgo territorial le abrió las puertas al Gobierno nacional: fue ministra de Vivienda, Ciudad y Territorio durante la administración de Juan Manuel Santos, y años después regresó al Caribe para gobernar el Atlántico entre 2020 y 2023, dejando tras de sí una amplia red de participación en juntas directivas —Triple A, el Área Metropolitana de Barranquilla, Transmetro, ProBarranquilla, Carnaval S.A., Findeter— que reflejan tres décadas de involucramiento directo en la infraestructura y el desarrollo urbano de su región.
Con este nombramiento, Noguera se convierte en una de las pocas funcionarias del gabinete que ya conocía el ejercicio de un ministerio antes de llegar al de Abelardo de la Espriella, un antecedente que la distingue del resto del equipo en materia de experiencia real ejecutando política pública desde el más alto nivel del Estado.
