Por: El Expediente
Para entender a Yohir Akerman, operador de inteligencia corporativa, columnista de opinión y figura reciente en el sumario de un escándalo de extorsión judicial en España, conviene mirar el árbol del que proviene.
Sus padres no son un dato biográfico menor. Son el contexto que explica su trayectoria y sus posiciones como activista de extrema izquierda.
Su padre, Moritz Akerman, dedicó décadas de su vida a servir como interlocutor de dos organizaciones que Colombia y los Estados Unidos consideran grupos narcoterroristas.
Fue mediador entre el gobierno del presidente César Gaviria y las FARC, rol que ejerció durante más de una década. Y en 2006 sirvió como enlace en las negociaciones entre el gobierno colombiano y el ELN, en reuniones celebradas en Cuba. Dos grupos narcoterroristas. Un solo facilitador. El padre de Yohir Akerman.
Su madre, Amalia Lú Posso Figueroa, escritora y psicóloga nacida en Quibdó, militó en la Juventud Comunista durante sus años en la Universidad Nacional, donde se convirtió en dirigente del movimiento estudiantil.
Junto a Moritz Akerman, con quien compartía convicciones políticas desde esa época, vendió el periódico Voz Proletaria, el órgano oficial del Partido Comunista Colombiano, firmando sus propios textos con el seudónimo de Marilú Akerman.
Su militancia comunista se extendió por más de veinte años. En la Universidad Nacional conoció y se relacionó sentimentalmente con Jaime Caycedo, líder estudiantil comunista que con el paso de los años se convertiría en dirigente político de la izquierda colombiana.
Ese es el hogar donde creció Yohir Akerman. Un padre facilitador en negociaciones con las FARC y el ELN. Una madre dirigente comunista, vendedora de Voz Proletaria y cercana a la cúpula del Partido Comunista durante dos décadas.
Amalia Lú estuvo vinculada a la Universidad Nacional por casi veinte años y describe a sus dos hijos, Valentina y Yohir, como sus cómplices.
El apellido y la formación hicieron el resto. Yohir Akerman estudió Ciencia Política, Derecho y Economía en la Universidad de los Andes, completó una especialización en estrategias de campañas electorales en George Washington University, y construyó desde Miami una firma de inteligencia corporativa con operaciones en cuatro países.
Ese recorrido, que a simple vista parece el de un simple operador, tiene un hilo conductor que sus clientes conocen bien: Akerman sabe moverse en los espacios grises donde la política, el crimen organizado, el dinero y la justicia se cruzan. Lo aprendió en casa.
El expresidente Álvaro Uribe lo señaló en 2016 directamente como militante del ELN. Akerman respondió públicamente exigiendo las pruebas. Lo que no requiere exigencia de pruebas son los registros públicos: su padre fue interlocutor reconocido de los narcoterroristas de las FARC y el ELN durante décadas, y su madre militó en el Partido Comunista Colombiano por más de veinte años. Esos son hechos documentados.
Lo que vino después completó el cuadro: clientes venezolanos con cargos por narcotráfico y lavado de activos ante la justicia de los Estados Unidos, informes periciales para la defensa de Chiquita Brands rechazados por un juez colombiano por omisiones deliberadas, y su nombre esta semana en el sumario del caso Leire ante la Audiencia Nacional española. El árbol y el fruto.
El espía colombiano que le hace el trabajo sucio a gobiernos corruptos opera en las sombras del PSOE: Akerman y sus montajes extorsivos llegaron a España. Conozca todo su prontuario:
¿Vínculos de Yohir Akerman con cartel chavista?




