Por: Hernando Cortes Luna
Si existe una constante entre los lideres de izquierda es su incapacidad de resolver los problemas sociales que tanto prometieron arreglar en campaña y su talento en lavarse las manos y señalar culpables. El filósofo español Fernando Savater dijo en alguno de sus textos que la izquierda era juzgada por la mejor de sus intenciones y la derecha por el peor de sus resultados. Cuánta razón tiene.
Hace pocos días en su visita por el Pacífico colombiano, el presidente Petro señaló que “no lo iban a dejar gobernar”, esto a raíz de la decisión de la Procuraduría General de la Nación de suspender al canciller Álvaro Leyva por el escándalo de los pasaportes, escándalo que hoy nos tiene demandados a todos los colombianos por 150.000 mil millones de pesos gracias a que el canciller no quiso conciliar con la firma demandante ignorando el consejo de Marta Lucía Zamora, exdirectora de la Agencia nacional de defensa jurídica del Estado.
El presidente acusa a todo el mundo de “no dejarlo gobernar”, veamos.
Presidente, el Ministerio de Hacienda – su ministerio de hacienda – divulgó un informe en el cual se evidencia que su gobierno durante el 2023 tuvo la ejecución más baja de los últimos 10 años. Hablemos claro: tuvieron un presupuesto de poco más de 400 billones que sacaron del bolsillo de los colombianos y que no usaron. ¿Expropiación blanda?
Presidente, no había pasado su primer año de gobierno cuando se presentó el primer “remezón” ministerial en el cual salieron de su gabinete Alejandro Gaviria, Cecilia López, Guillermo Reyes, y con el tiempo se fueron José Antonio Ocampo, Patricia Ariza, María Isabel Urrutia, Danilo Rueda etc. A la fecha, usted no ha podido organizar un gabinete estable pues son constantes las contradicciones entre ministros y todavía es el día en que no logra encontrarle reemplazo a Laura Sarabia como jefe de gabinete. Su incapacidad de conformar gobierno ha sido tal que ha tenido que reencauchar funcionarios de su pasada alcaldía que usted mismo declaró insubsistentes. Reciclaje burocrático, lo único verde de su agenda.
Presidente, a su ministro de salud se le vencieron más de un millón de vacunas pediátricas, a su ministra del deporte se le fueron los juegos panamericanos como agua entre las manos,y a su Unidad de Gestión del Riesgo no se le dio la gana de girar los recursos que la Fuerza Aérea pidió para hacerle mantenimiento a las aeronaves que hoy tanto necesitamos para apagar los incendios forestales.
¿No lo dejan gobernar, no sabe gobernar, o no quiere gobernar?
Y presidente, no se moleste porque los entes de control actúen. Sabemos de su larga tensión con la legalidad, pero ya es hora de que realmente se desmovilice. Usted no es ningún perseguido político de la justicia, si acaso todo lo contrario. Si la Procuraduría suspendió a Leyva fue por no hacerle caso a otra funcionaria que usted mismo nombró, si la Fiscalía investiga la financiación de su campaña presidencial fue porque su propio hijo lo delató, si el Consejo de Estado sacó a varios congresistas de su bancada de gobierno fue por no cumplir la ley electoral y si hay alguien que no lo deja gobernar es su ego.




