Por: Duván Idarraga
En mi primera columna del 2016 quisiera hablar con una visión diferente y con unas perspectivas mejores, contrarias a cómo cerró el 2025; lastimosamente, los hechos recientes hacen que esto sea imposible. El 2025 terminó con noticias bastante complicadas desde el punto de vista económico, entre ellas el altísimo nuevo endeudamiento del gobierno Petro en una cifra cercana a los US$ 6.000 millones. Más grave, el anuncio sobre el incremento del salario mínimo para el 2026, una cifra absolutamente irresponsable, que nadie esperaba; ni en los cálculos más optimistas de los sindicatos estaba (aspiraban el 16%), Petro decidió aumentarlo en un 23.4%, irresponsabilidad total.
También, antes de finalizar 2025, de manera subrepticia, el gobierno Petro decretó la Emergencia Económica, aprovechando la vacancia judicial que impedía acciones legales en su contra. Lo primero que debo mencionar es que, no se entiende, si supuestamente y de acuerdo a los mensajes del gobierno y sus bodegueros todo está muy también en la economía del país, ¿por qué decretar una emergencia económica?
El gobierno, vía decretos, va a implementar los impuestos de su ley de financiamiento que el congreso sabiamente rechazó, lo cual tendrá graves implicaciones para la economía del país y de los colombianos. Si bien el decreto será objeto de estudio en la Corte Constitucional, mientras se emite un fallo en cualquier sentido, o esa entidad decide suspender temporalmente su aplicación, sus acciones y decisiones tendrán graves consecuencias.
Como mencioné el año 2025 terminó bastante agitado en noticias económicas, el año 2026 empezó con verdaderas tempestades. Veamos:
El gobierno, además de haber endeudado en más de $399 billones (el 49%) desde agosto del 2022 y hasta diciembre del 2025, aprobó el cupo de endeudamiento para el 2026 por $152 billones adicionales; no hay duda que los usará. Es decir, la deuda total durante este gobierno, llegaría, con el nuevo cupo, a $1.356 billones, un crecimiento del 68.4%. Absolutamente desastroso, más grave, pagando tasas del 13 % o más (casi el doble que el gobierno anterior). Con estos niveles de endeudamiento, no sólo está dejando la olla raspada, al paso que va deja la olla empeñada. Reitero sobre lo que hace varias semanas escribí, ¿dónde está todo ese dinero?:
¿Y dónde está el dinero del erario colombiano?
El nuevo cupo de endeudamiento ya lo empezó a usar. En días recientes se hizo una emisión de bonos por US$4.950 millones (adicionales a los US $6.000 de diciembre del 2025), obviamente, a tasas mucho más altas. Sobre el tema del mayor endeudamiento y de su mayor costo, José M Restrepo escribió, respondiendo las mentiras del presidente en la materia: “Su deuda es hoy mínimo 50% más cara que la que tomaba el gobierno anterior en pesos y 35% más cara en dólares. Y hoy usted paga 15% de más en intereses que Brasil y entre 40 y 50% más que Chile o México. CONCLUSIÓN PAGA MAS CARO PORQUE LOS MERCADOS VEN MÁS RIESGO”.
También hay más nueva deuda en pesos, hace un par de días el Ministerio de Hacienda anunció que el gobierno realizó una nueva subasta de TES, por $1.12 billones a 4 años al 12.65%. Recortan plazos, pagan mas costoso, dejan una verdadera bomba fiscal y de flujo de caja al próximo gobierno que tendrá que hacer grandes erogaciones para cumplir estos compromisos.
Otro efecto que ha tenido ese nuevo endeudamiento por casi us $11.000 millones en menos de un mes, se refleja en la caída del precio del dólar. Si bien para los importadores es una buena medida, para los exportadores es catastrófico, afectando especialmente a sectores como el del café y las flores que durante 2025 tuvieron magníficos resultados que aportaron al leve crecimiento del PIB.
Respecto al impacto del alza desmesurada en el salario mínimo, si bien hay casi 2 millones de colombianos beneficiados con la medida, el impacto para la economía en general se empezará a sentir en la medida que avance el 2026; muy posible, lastimosamente, también en cifras de desempleo.
Miles de Micro y Pequeñas y Medianas verán complicada su estabilidad y su permanencia, los mayores costos (sumados a los que trajo la reforma laboral del año pasado) impactarán su situación financiera, llevando a decisiones como reducir personal e incluso, mucho más grave, su cierre total. De acuerdo a un análisis del equipo económico de Bancolombia “la estimación de pérdida de empleos formales por sector a causa del incremento del mínimo es de 734 mil “.
Recordemos que el año pasado el equipo económico del Banco de la Republica hablaba de la perdida de hasta 500.000 empleos formales por la Reforma Laboral. No hay duda que esas dos medidas van a afectar considerablemente el empleo formal en el país (recordemos que la tasa de informalidad supera el 60%).
Por otro lado, es innegable que esa desmesurada alza del mínimo tendrá implicaciones en la Inflación durante el 2026. Sus efectos empezarán a impactar más fuertemente el IPC después del segundo trimestre, por ende, los incrementos en arrendamientos de los contratos nuevos o que se venzan a partir de ese lapso también se verán incrementados. Debo recordar que el año pasado, el Gerente del Banco de la República (Leonardo Villar) expuso que uno de los aspectos que más había influenciado en la inflación del 2025 y por el cual no se pudo controlar (menos llevarla al esperado del 4%) estuvo relacionado con el incremento del salario mínimo de finales de 2024 que fue del 9.53%.
El alza del 23.4% tendrá repercusiones mucho más fuertes. También es claro que, como hay diferentes productos y servicios que se transan entre los colombianos y que están indexados con el salario mínimo, su incremento ya se percibe en el bolsillo.
Durante los 3 años del gobierno actual la inflación acumulada es del 36.7%, mientras que en lapso similar del gobierno Duque (3 años) fue del 14.9% y en el segundo periodo de Santos del 21.8%. Si comparamos el resultado de Colombia con países referencia, el panorama no es mejor: Brasil, 4.26%; Chile, 3.45%; Mexico, 3.69%.
Por donde se mire, no hay porque sacar pecho en este aspecto. No es pues, como dice el gobierno y sus áulicos que la tarea sobre inflación quedo hecha.
Dada la política de la Junta Directiva del Banco de la República durante 2025, de no realizar reducciones fuertes a la tasa de interés ante la muy baja reducción de la inflación, es más que posible que para el año 2026 se mantenga la tendencia; incluso, que empiece a realizar alzas como mecanismo de presión para evitar que esta se desborde. En la primera reunión del año veremos su visión y decisiones.
Eso sí donde el gobierno saca una alta nota es en el derroche excesivo, el crecimiento de los gastos de funcionamiento y el aumento desmesurado de la burocracia; siguen siendo la constante.
Observen estas cifras publicadas en investigación de El Colombiano:
La ADRES quiere pasar de 233 a 930 cargos, su nomina pasaría de $48.017 millones a $99.069 millones (mas $48.052 millones, 100% más). El Ministerio de Salud pide 442 nuevos cargos, costarían $59.403 millones anuales. En la EPS Famisanar (intervenida por el gobierno), 572 nuevos cargos, costo anual $32.400 millones.
MinIgualdad: El fondo FonIgualdad destinó $70.582 millones para 3.304 nuevos contratistas entre 2025 y 2026.
En materia económica y fiscal el 2025 cerró con grandes nubarrones, lo que se conoce de los primeros días del 2026 anuncia una enorme tormenta: Alto nivel de endeudamiento a tasas de interés mas costosas y plazos más cortos; gran presión inflacionaria producto del exagerado incremento del salario mínimo; el déficit fiscal se continúa ampliando ( se espera que el 2025 cierre con un 7.8 o 7.9% del PIB); se pierde competitividad en las exportaciones por la caída del dólar y se mantienen los altísimos niveles de derroche, burocracia y corrupción. Además, se anuncian medidas como exigir a las Administradoras de Pensiones traer parte importante de sus portafolios en el exterior para financiar al gobierno. Con todo esto, ¿Que puede salir mal en el 2026?




