El nombramiento del ingeniero Julio César Mancipe Caicedo como nuevo Líder de Seguridad Digital y SOC de la Cancillería de Colombia ha desatado una profunda crisis en los organismos de contrainteligencia. Mancipe, quien consolidó un discreto pero absoluto poder informático en la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) y la Presidencia durante el mandato de Gustavo Petro, es señalado por fuentes internas de mantener una estrecha relación de confianza y amistad con Carlos Ramón González (segundo director de la DNI y hoy prófugo de la justicia), lo que facilitó su ascenso y control sobre los sistemas críticos de datos estatales antes de insertarse en la actual administración del presidente Abelardo De La Espriella.
A esta línea de control se suma una alerta aún más compleja en el Ministerio de Relaciones Exteriores: el arribo de Suelen Uscátegui, identificada como íntima amiga del posterior director de la DNI, Jorge Arturo Lemus. Reportes de inteligencia interna advierten que Uscátegui habría logrado penetrar una línea operacional sensible de la Dirección de Inteligencia Policial (DIPOL) tras entablar una relación sentimental con un componente clave de dicha estructura, consolidando un puente de acceso directo a información reservada de seguridad nacional.
De acuerdo con los analistas de seguridad consultados, este entramado de exasesores y cuadros informáticos de la era Petro —que transitaron desde la DNI (coordinada en su fase final por el exmilitante René Guarín) hacia ministerios clave— representaría una vulneración directa a la seguridad del Estado. Las principales agencias de inteligencia indagan presuntos vínculos de estos perfiles con el G2 Cubano, en lo que se sospecha podría ser una red de penetración sistemática orientada a la filtración de datos diplomáticos y estratégicos del país.
