Roger Stone, el consultor político que ha trabajado para las campañas presidenciales de Richard Nixon, Ronald Reagan, George H.W. Bush y Donald Trump, publicó el 29 de mayo en su página The StoneZone un extenso análisis político sobre las elecciones colombianas en el que respalda abiertamente la candidatura de Abelardo de la Espriella.En su cuenta de X escribió: «Estoy muy optimista sobre las posibilidades de @abdelaespriella en su candidatura a la Presidencia de Colombia en las elecciones de este domingo.»
Stone, considerado uno de los operadores políticos más influyentes y polémicos de la derecha estadounidense, describió a De la Espriella como la figura que encarna el momento de Colombia. En su texto lo compara con Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei, y señala que el candidato colombiano ejerce «la franqueza nacionalista de Trump, el desprecio por las élites y el coraje para nombrar a sus enemigos sin filtros.»
Stone describe a Colombia como un campo de batalla hemisférico entre soberanía e ideología de izquierda. Caracteriza a Iván Cepeda como «la institucionalización completa del petrismo» y a Paloma Valencia como «la encarnación del sistema que muchos colombianos rechazan» — a quien compara con la republicana Nikki Haley, capaz de movilizar votos conservadores tradicionales pero sin la fuerza para generar una revolución popular.
Sobre De la Espriella escribe que su coalición reúne a conservadores, trabajadores, empresarios, independientes y votantes anticorrupción «agotados tanto de los experimentos de Petro como de la timidez de la vieja derecha.» Y concluye: «El momento populista de Colombia ha llegado.»
Con más de cinco décadas en el centro del poder político estadounidense, Roger Stone es una figura sin equivalente en la historia de la consultoría política moderna.
Comenzó su carrera a los 19 años trabajando para la campaña de Nixon y desde entonces estuvo presente en prácticamente todos los grandes movimientos de la derecha norteamericana.
Fue pieza clave en las victorias de Reagan en 1980 y 1984, en la campaña de Bush en 1988, y fue uno de los arquitectos de la irrupción de Donald Trump en la política estadounidense.
Su influencia sobre la nueva derecha global — desde Washington hasta Brasilia — lo ubica como uno de los operadores más determinantes del giro conservador que hoy recorre el continente americano.
Que ese hombre haya fijado su mirada en Colombia y en Abelardo de la Espriella la noche antes de las elecciones no es un gesto menor.




