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¿Por qué Petro odia a Milei?

por El Expediente
noviembre 28, 2023
en Opinión
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Por: Andrés Villota

El triunfo de Javier Milei, en las elecciones presidenciales argentinas, marca un hito en la historia del mundo, que tiene mayor trascendencia, importancia y alcance que la Caída del Muro de Berlín porque se trata de un cambio de paradigma en la estructura que rige al mundo desde 1941, año en el que los nazis impusieron el Nuevo Orden Mundial. 

Argentina, con Milei, es la primera nación que abraza la libertad, apartándose de ese modelo de dominación nazi, impuesto por Juan Domingo Perón. Un orden esclavista, intervencionista, empobrecedor, miserable, depredador, dominante, asesino, depravado, violador de derechos humanos y omnipresente.

La Belle Époque, esa época de prosperidad que vivió el mundo, basada en la libertad promulgada por las políticas económicas del liberalismo económico clásico fue cortada, de repente, por el inicio de la Primera Guerra Mundial que estalló porque, supuestamente, mataron a un señor que usaba ropa muy ajustada. 

Después de la llegada de Perón, se impuso el Nuevo Orden en Argentina. El dominio de una minoría, sobre una gran mayoría, necesita de la pobreza y de la miseria, de la mayoría, para que funcione y se perpetúe la permanencia del peronismo en el poder. Acabar con la prosperidad, la riqueza y el modo de vida digno, ha sido una prioridad para el régimen argentino.

Juan Domingo Perón, recibió de su gran amigo Adolf Hitler, la orden de conducir a Argentina a la miseria, y lo logró, a pesar que la Belle Époque argentina, se mantuvo en el tiempo porque no sufrió en su territorio los estragos de las Grandes Guerras, fue la despensa del mundo en guerra y recibió olas de inmigrantes ricos y trabajadores.

Durante más de setenta años, Argentina ha sido saqueada de manera inclemente por los peronistas y sus secuaces, que han adoptado diferentes máscaras y banderas políticas para consumar el expolio a gran escala, con la justificación que todo lo que hacen, lo hacen porque están luchando a favor del pueblo. 

Crearon una estructura parasitaria en la que los argentinos le deben dar gran parte de sus ingresos al Estado para que, el Estado, “redistribuya la riqueza” entre el pueblo. Una intermediación por la que el Estado cobra una fortuna. Cobra tanto que, al final, no queda nada para repartir entre el pueblo, que sigue siendo pobre y hambriento, mientras que la clase dominante vive en la misma opulencia de la Belle Époque.

La llegada de Milei a la Casa Rosada se convierte en elcatalizador de la implosión del decadente Nuevo Orden Mundial, lo que ha generado animadversión dentro de la camarilla de los más fieles promotores, guardianes, beneficiarios y leales cachorros de esa estructura de dominación que ve, cómo va a desaparecer su poder y su fuente inagotable de ingresos. Eso le ha granjeado a Milei, el odio irracional de la pléyade de herederos de Hitler y de Perón, entre la que se encuentra Gustavo Petro.

Petro odia a Milei porque no hace parte de la minoría dominante. El presidente Javier Milei es un outsider que no hace parte de la clase dominante integrada por los burócratas, los políticos, los periodistas de los medios tradicionales, los sindicalistas y los académicos de las universidades públicas.  

Petro odia a Milei porque va a acabar con el Banco Central argentino que, parece, no pertenece al pueblo sino a la familia Rothschild. Si fuera el banco del pueblo, supongo, no emitiría cantidades industriales de dinero sin respaldo, que hace cada vez más pobre al pueblo argentino porque puede comprar menos cosas con su moneda por culpa de la hiperinflación causada por el aumento exponencial de la masa monetaria, necesaria para poder repartir entre la minoría peronista que no trabaja, ni produce, ni genera valor.

Petro odia a Milei porque va a devolver al Peso Argentino al Patrón Oro, la única forma de erradicar la hiperinflación que llegó a los tres dígitos durante el desastroso gobierno del peronista, Alberto Fernández, que espera huir a España, en donde su gran amigo, Pedro Sánchez, le va a otorgar refugio y protección.

Petro odia a Milei porque Milei va a privatizar las empresas que Perón le quitó a sus legítimos dueños, bajo la figura de la “nacionalización”, ese eufemismo usado por el Nacional Socialismo Obrero para robarse a las empresas privadas.

Las empresas argentinas, volviendo a manos privadas, van a ser eficientes y productivas, al eliminar la presencia indeseable, en la actividad corporativa competente, de burócratas ineficientes, ignorantes e impertinentes.

Petro le tiene pavor a las privatizaciones porque una empresa privada tiene unos stakeholders que esperan un manejo eficiente de sus recursos. Cabe aclarar que en una empresa de propiedad del Estado, el stakeholder es el pueblo, pero se ha comprobado que, el presidente de turno, se cree el dueño de la empresa y actúa en consecuencia a sus intereses y gustos personales. 

Petro odia a Milei porque va a restaurar el libre mercado en Argentina, que reinó y fue el motor de la generación de riqueza en la era anterior a la llegada del peronismo. Lo va a hacer, eliminando los aranceles, las multas, las licencias, los permisos, los controles de precios y los controles de cambio. Además, Milei, pretende acabar con la intervención abusiva del Estado en el mercado de capitales, en el mercado laboral, en el mercado cambiario, en el mercado bursátil, y en el mercado de commodities.

Petro odia a Milei porque no cobra sueldo y eso, para Petro y todos los de su calaña, es una total aberración porque los parásitos sociales, las rémoras burocráticas, derivan susustento de los recursos del Estado. El servicio público no debe ser remunerado porque el Estado no es un empleador. 

Milei es un anarcocapitalista que niega la existencia del Estado como un ente generador de gasto improductivo, ergo, los impuestos para sostener al Estado, son innecesarios. Las funciones del Estado, desde la aparición del Estado-Nación, se limitan a la administración de justicia, la actividad diplomática y la defensa nacional. El tamaño del Estado es microscópico y su actividad es mínima, por lo que no necesita de grandes presupuestos, ni del cobro abultado de impuestos. 

Petro odia a Milei porque no cree en la estafa del clima y no está dispuesto a seguir dilapidando los escasos recursos que dejó Alberto Fernández y su ministro de Hacienda, Sergio Massa. Milei no va a financiar a oenegés que propagan el apocalipsis climático, infundiendo terror entre la población más ignorante y vulnerable.

Petro odia a Milei porque Milei cree en el inmenso poder de los consumidores, y son ellos los que determinan la asignación de recursos al interior de una economía. La actividad de un mercado libre, no está supeditada a la burocracia encargada de otorgar permisos, licencias, autorizaciones o patentes. 

Petro odia a Milei porque el modelo económico liberal, exige le excelencia, la competitividad, el trabajo, la productividad y el conocimiento, algo para lo que Petro y sus seguidores no están preparados. Son parásitos que viven del trabajo de los otros, son ignorantes, vagos, incompetentes. “Neoliberal” es considerado como un insulto, una grosería, por Petro y los petristas porque no tienen cabida en un mercado libre por su evidente incapacidad para trabajar y producir.

Petro odia a Milei porque va a acabar con la financiación publica a los medios de comunicación privados. Los medios de comunicación viven de la publicidad que ganan con su audiencia en el esquema del libre mercado. 

Petro odia a Milei porque los argentinos aman a Milei y los colombianos odian a Petro. Eso, para un megalomaníacocomo Petro, es un motivo de odio.

Petro odia a Milei porque es judío. Petro odia a los judíos. Petro es un reconocido y peligroso antisemita. 

Petro odia a Milei porque va a acabar con la financiaciónargentina a los regímenes pertenecientes al Foro de São Paulo.

Petro odia a Milei porque, muy seguramente, Milei va a restablecer las relaciones diplomáticas con la República de China (Taiwán).

Petro odia a Milei porque va a quitar el retrato de Hugo Chávez de las paredes de la Casa Rosada.

Lo que pretende hacer Milei ya está inventado, desde cuando el mundo funcionaba. Milei, simplemente, va a retomar y aplicar los principios y teorías económicas de Adam Smith, de David Ricardo, de Carl Menger, de Ludwig von Mises, de Friedrich Hayek y de Milton Friedman.

El pueblo va a despertar, viendo resurgir a Argentina, que será la potencia mundial que fue, hasta la llegada de Perón. Y se va a dar cuenta que, nunca ha sido libre y que siempre estuvo sometido bajo el régimen de la casta, esa casta mafiosa, criminal que Milei quiere destruir.

La mejor forma de evitar que la gente quiera ser libre, es convencerlos que no están privados de la libertad. Eso hicieron los peronistas en Argentina. La libertad avanza. ¡Viva la libertad, carajo!

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