• Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Contacto
domingo, junio 21, 2026
16 °c
Bogota
El Expediente
  • Iniciar Sesión
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente
El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

Hoy no se decide un presidente. Se decide el rumbo de Colombia

por El Expediente
junio 21, 2026
en Opinión
Tiempo de leer:5 mins read
0
¿Nos estamos desuribizando? Hoy voté y me ocurrió algo que no esperaba, me vibraba el corazón
14
COMPARTIDAS
24
VISITAS
Compartir en FacebookCompartir en WhatsappCompartir en TwitterTelegram

Por: Carolina Toro

Nunca quise hacer política. Lo digo con absoluta sinceridad.

Soy abogada de la Universidad del Rosario, una institución que ha formado presidentes, magistrados, ministros y algunos de los más importantes líderes de la vida pública colombiana. Sin embargo, desde muy joven tomé una decisión distinta. Mientras muchos encontraban en la política una vocación, yo preferí construir mi camino por fuera de ella.

Durante años observé ese mundo desde la distancia. Creía que para prosperar en política había que aceptar dinámicas con las que no me sentía cómoda. Pensaba que demasiadas veces las lealtades personales terminaban pesando más que los principios, que los padrinazgos abrían más puertas que el mérito y que era necesario hacer concesiones que yo no estaba dispuesta a hacer.

Por eso elegí otro camino.

Construí mi carrera profesional en el sector privado. Trabajé, estudié, me preparé y asumí responsabilidades que me enseñaron el valor del esfuerzo, la disciplina y los resultados. Más adelante también tuve la oportunidad de asesorar entidades públicas desde mi experiencia profesional, pero siempre entendí esa labor como un aporte técnico y profesional, no como el inicio de una carrera política.

Durante mucho tiempo pensé que esa sería mi relación con los asuntos públicos: observar, analizar y, ocasionalmente, opinar.

Pero en 2019 algo cambió. Comencé a escribir columnas de opinión. Lo hice porque entendí que el debate público no podía quedar únicamente en manos de quienes ejercían el poder o aspiraban a él. Descubrí que las ideas importan. Que las palabras importan. Que los ciudadanos también tienen el deber de participar en las conversaciones que determinan el rumbo de un país.

Tuve el honor de ser reconocida durante varios años por el panel de líderes de opinión de Cifras y Conceptos entre las columnistas destacadas del país. Lo recibí con gratitud, pero también con una enorme responsabilidad: la de seguir escribiendo con independencia, sin compromisos políticos y sin deberle favores a nadie. Sin embargo, escribir columnas era una cosa, lo que vino después fue completamente distinto. Jamás imaginé abrir una cuenta en X para participar activamente en el debate nacional, jamás imaginé pasar cientos de horas escuchando y participando en Spaces con colombianos de todas las regiones y jamás imaginé abrir un canal de YouTube para entrevistar personas, analizar noticias, contrastar información y aportar mi voz a una conversación que consideraba cada vez más importante.

Mucho menos imaginé que terminaría dedicando buena parte de mi tiempo libre a intentar equilibrar una discusión pública que, a mi juicio, se inclinaba cada vez más hacia una sola narrativa, la de la izquierda.

No lo hice porque aspirara a un cargo público, no lo hice porque perteneciera a una campaña, no lo hice porque alguien me lo pidiera. Lo hice porque llegó un momento en que guardar silencio dejó de parecerme una opción responsable; vi cómo el deterioro de la seguridad comenzaba a normalizarse, vi cómo el reclutamiento de menores por parte de organizaciones criminales dejaba de generar la indignación nacional que debería provocar, vi cómo comunidades enteras volvían a convivir con la extorsión, el miedo y la ausencia efectiva del Estado, vi cómo los escándalos ocupaban titulares una semana tras otra hasta convertirse en parte del paisaje cotidiano, vi cómo el mérito parecía perder espacio frente a discursos que castigaban el éxito, el emprendimiento y la iniciativa privada, vi cómo la confrontación permanente reemplazaba la construcción de consensos.

Y entendí que no bastaba con observar, había que participar. Mi aporte ha sido pequeño, una cuenta en X, cientos de horas escuchando y participando en Spaces, un canal de YouTube que nació de la convicción de que los ciudadanos también deben tener voz. Entrevistas, conversaciones, análisis, muchas horas intentando comprender mejor lo que ocurre en nuestro país y una que otra intervención en medios para expresar mi opinión.

Nada comparable con las grandes maquinarias políticas, pero suficiente para confirmar algo que siempre he creído: la democracia no se defiende únicamente desde las instituciones. También se defiende cuando ciudadanos comunes deciden involucrarse.

Por eso hoy quiero dirigirme especialmente a quienes aún no han decidido su voto, a quienes están pensando abstenerse, a quienes consideran votar en blanco, a quienes sienten frustración, cansancio o desencanto. Los entiendo. Colombia ha vivido demasiadas decepciones, demasiadas promesas incumplidas y demasiadas razones para desconfiar.

Pero precisamente por eso, esta vez no participar también tiene consecuencias. La abstención no castiga a los políticos; la abstención simplemente deja que otros decidan por nosotros.

Y aunque respeto profundamente el voto en blanco como expresión democrática, también creo que hoy Colombia enfrenta una decisión muy trascendental para limitarse a expresar inconformidad. No estamos eligiendo un candidato perfecto, porque no existe. Estamos eligiendo un rumbo.

Estamos decidiendo si queremos un país donde la seguridad vuelva a ser prioridad. Si queremos un país donde los niños estén en los colegios y no en manos de grupos criminales.

Si queremos un país donde el esfuerzo, el trabajo y el mérito vuelvan a ser motores de progreso.

Si queremos instituciones fuertes y respetadas.

Si queremos una economía que genere oportunidades para millones de colombianos.

Si queremos recuperar la confianza en que el futuro puede ser mejor.

Yo ya tomé mi decisión. La tomé después de meses de reflexión, de lectura, de entrevistas y de conversaciones con cientos de colombianos. La tomé pensando en mis hijas, la tomé pensando en el país al que espero regresar algún día con la tranquilidad de saber que avanza en la dirección correcta. La tomé pensando en una Colombia donde los ciudadanos honestos tengan más oportunidades que los criminales, donde la ley se respete, donde la libertad se valore y donde el mérito vuelva a ocupar el lugar que nunca debió perder.

Ayer ejercí mi derecho al voto, lo hice con una lágrima y una oración. Una lágrima por las preocupaciones que compartimos millones de colombianos y una oración porque sigo creyendo que este país tiene todo para salir adelante. Por eso voté por Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo.

Respeto a quienes llegaron a una conclusión distinta.

Pero a quienes aún no han decidido, les pido algo muy simple:

No renuncien a su voz, no permitan que otros decidan por ustedes. Analicen, reflexionen, comparen y voten.

Porque hoy no se decide únicamente quién ocupará la Casa de Nariño, hoy se decide el rumbo de Colombia y esa decisión pertenece a todos.

CAROLINA TORO @CarolinaToro

(Visitas Totales 13 )
Compartir6EnviarTweet4Compartir
El Expediente

El Expediente

¿Quieres Apoyarnos?


 

Popular

  • Las sombras de Iván Cepeda: una cronología documentada de vínculos con las FARC, el Clan del Golfo y montajes judiciales

    Las sombras de Iván Cepeda: una cronología documentada de vínculos con las FARC, el Clan del Golfo y montajes judiciales

    2591 Compartidas
    Compartir 1036 Tweet 648
  • El espía colombiano que le hace el trabajo sucio a gobiernos corruptos opera en las sombras del PSOE: Akerman y sus montajes extorsivos llegaron a España. Conozca todo su prontuario:

    132 Compartidas
    Compartir 53 Tweet 33
  • Los vínculos documentados de Manuel Cepeda Vargas, Yira Castro Chadid e Iván Cepeda con el Partido Comunista y las FARC: la historia que el candidato del ‘Pacto’ oculta

    1784 Compartidas
    Compartir 714 Tweet 446
  • El intocable en Colombia, el acosador en Miami: el caso de Daniel Coronell y Bárbara Bermudo, la periodista que denunció maltrato y humillaciones por parte del hoy activista de la campaña de Iván Cepeda

    28 Compartidas
    Compartir 11 Tweet 7
  • El Mundo de España destapa la doble vida de Yohir Akerman: extorsión judicial, espionaje y manipulación transnacional

    23 Compartidas
    Compartir 9 Tweet 6
Tweets by EIExpedienteCol

Facebook

Recomendado

El último mega negocio de hasta USD 2.000 millones que quiere dejar firmado el gobierno Petro antes de irse: PLOTEOS

El último mega negocio de hasta USD 2.000 millones que quiere dejar firmado el gobierno Petro antes de irse: PLOTEOS

1 semana atrás
La sinergia Gobierno-Fedecafé: Es mejor ser reconocidos como un país cafetero, que uno cocalero

Fuera el progresismo! Comenzó la Argentina de Milei

3 años atrás
El Expediente

Dirección: Carrera 19A # 84 - 29 oficina 502
Teléfono: 3132161175
Contáctenos: info@elexpediente.co

Nuestro compromiso es con la verdad.

Secciones

  • Ciudadanas (79)
  • Corrupción (856)
  • DATO El Expediente (504)
  • Opinión (3.510)
  • Postconflicto (32)
  • Redes (9)

Redes

  • Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Contacto

El Expediente Todos los derechos reservados © 2022

¡Bienvenido de nuevo!

Inicie sesión en su cuenta

¿Olvido su contraseña?

Retrieve your password

Ingrese su nombre de usuario o dirección de correo electrónico para restablecer su contraseña.

Iniciar
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente

El Expediente Todos los derechos reservados © 2022

Ir a la versión móvil