Con el 100% del escrutinio, Abelardo de la Espriella obtuvo 10.328.955 votos — el 43,73%. Iván Cepeda 9.664.594 — el 40,91%. La diferencia es de 664.361 votos. Colombia va a segunda vuelta el 21 de junio.
La aritmética es brutal: Paloma Valencia sumó 1.634.817 votos — el 6,92%. Sergio Fajardo 1.005.392 — el 4,26%. Juntos suman 2.640.209 votos. Más que suficientes para que De la Espriella hubiera superado el 50% y Colombia eligiera presidente esta noche..
Durante semanas las encuestas fueron inequívocas. Ninguna firma ubicó a Valencia por encima del 21% desde marzo. La mayoría la situaba entre el 12% y el 15%.
De la Espriella crecía semana a semana mientras el candidato del Pacto Histórico consolidaba su techo. El escenario era legible para cualquiera que quisiera leerlo. Valencia no lo leyó. O no quiso.
En las últimas semanas de campaña, mientras De la Espriella era el único candidato con capacidad real de derrotar a Cepeda, el Centro Democrático y sus voceros dirigieron sus ataques no contra el candidato de la izquierda sino contra el abogado barranquillero.
Paloma Valencia publicó siete trinos en una hora contra De la Espriella. Juan Daniel Oviedo, cuya candidatura nunca despegó, mantuvo su nombre en el tarjetón hasta el final y se dedicó a ofender a De La Espriella.
Álvaro Uribe, el jefe político del Centro Democrático, no pidió en ningún momento el voto útil por el único candidato que podía ganar.
La paradoja es histórica. Cepeda es el senador que durante años impulsó la investigación judicial contra Uribe, el hombre que llevó al expresidente a enfrentar cargos ante la Corte Suprema de Justicia. El enemigo político más directo que ha tenido Uribe en las últimas dos décadas estará en segunda vuelta el 21 de junio. Y estará ahí, en parte, porque Uribe y su candidata se negaron a ceder.
El voto útil que no ocurrió esta noche tiene nombre, apellido y número de cédula.




