La presencia de Leonel Fernández como jefe de la Misión de Observación Electoral de la OEA en Colombia el 31 de mayo no es un hecho aislado. Es el eslabón más notorio de una red de observación electoral internacional que opera bajo el paraguas de la legitimidad institucional pero con una historia documentada de servir a los intereses de la izquierda radical en América Latina.
Fernández gobernó la República Dominicana en tres períodos: 1996-2000, 2004-2008 y 2008-2012. Durante sus dos últimas administraciones, Odebrecht se convirtió en la principal contratista del Estado dominicano. Es el presidente de la región que más contratos firmó con la constructora brasileña: 14 obras por un valor inicial de más de 2.000 millones de dólares que terminaron costando más de 3.200 millones, superando en nueve casos el umbral del 25% de sobrecosto permitido por la ley dominicana.
Odebrecht pagó 92 millones de dólares en sobornos durante sus gobiernos. Las obras sobrevaluadas incluyeron el Acueducto Hermanas Mirabal con un incremento presupuestal del 229%, la Hidroeléctrica Pinalito con 175%, la Hidroeléctrica Palomino con 163% y la Circunvalación La Romana con 132%.
El Colombia Juan Manuel Santos fue investigado. En Brasil, Lula da Silva fue condenado. En Perú, Alan García se suicidó antes de ser detenido. En Panamá, Ricardo Martinelli fue extraditado. En la República Dominicana, Leonel Fernández nunca fue investigado a fondo.
Pero el expediente de Fernández no termina en Odebrecht. A través de su partido Fuerza del Pueblo, Fernández ha construido una red de relaciones con la izquierda latinoamericana que incluye a figuras que aparecen en distintos escenarios electorales de la región y hoy son observadores electorales en las elecciones presidenciales en Colombia.
En elecciones de la República Dominicana, Fernández invitó como observadores a Lorena Peña y a Nidia Díaz — las mismas exguerrilleras salvadoreñas del FMLN que el Pacto Histórico trajo a Colombia el 31 de mayo. Fernández también llevó como observador electoral a República Dominicana al expresidente colombiano Ernesto Samper.

El antecedente más revelador de su rol como falso observador está en Venezuela. En julio de 2024, Fernández viajó a Caracas como parte del grupo de acompañantes electorales invitados por el Consejo Nacional Electoral chavista para las elecciones del 28 de julio — las mismas en que Nicolás Maduro proclamó su reelección en medio de un fraude documentado que el mundo rechazó. Lo acompañaron Ernesto Samper y el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.
La organización Transparencia Electoral identificó a Fernández como uno de los 100 falsos observadores que el Partido Socialista Unido de Venezuela invitó para validar el fraude. También estuvieron presentes las petristas colombianas Gloria Flores y Clara López Obregón.
El dato más explosivo lo protagonizó la magistrada del Consejo Nacional Electoral de Colombia Fabiola Márquez, designada por el Pacto Histórico.
Márquez viajó a Venezuela como veedora internacional durante las elecciones del 28 de julio de 2024. A su regreso no presentó ningún informe sobre el proceso electoral y no respondió a las solicitudes de información de sus colegas magistrados. Las preguntas de sus compañeros en el chat del CNE quedaron sin respuesta.
Ese mismo modelo operó en Colombia el 31 de mayo. Mientras Fernández encabezaba la misión oficial de la OEA, el Pacto Histórico desplegó su propio dispositivo de observación paralela — documentado por El Expediente con evidencia fotográfica — integrado por las mismas exguerrilleras salvadoreñas que Fernández invitó en República Dominicana, un eurodiputado cuyas organizaciones fueron ilegalizadas en España por vínculos con ETA, el abogado que durante cuatro años defendió a las FARC en La Habana, un funcionario del Partido Comunista Chino y asesores directos de Hugo Chávez.
La injerencia que Petro ocultó: guerrilleros salvadoreños, militantes de ETA, comunistas chinos y el abogado de las FARC observaron las elecciones en nombre de Cepeda. Primicia El Expediente
La noche del 1 de junio, cuando Petro y Cepeda desconocieron el preconteo de la Registraduría, esos mismos observadores estaban en las calles de Teusaquillo promoviendo las concentraciones del Pacto Histórico. Su misión de observación había terminado. Su misión política apenas comenzaba.
Vinieron como observadores y se quedaron como agitadores: la red internacional del Pacto Histórico que promovió las revueltas postelectorales en Teusaquillo
Los mismos actores. La misma red. El mismo patrón que ya operó en Venezuela en 2024.
La pregunta que la OEA debe responder es si conocía el historial venezolano, las conexiones con Odebrecht y las relaciones con los exguerrilleros del Pacto Histórico cuando designó a Fernández como garante de la transparencia electoral en Colombia. Y si los conocía, por qué lo designó de todas formas.




