El candidato presidencial Abelardo De La Espriella envió el 6 de junio de 2026 una carta formal al Vicesecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, en la que denuncia que organizaciones designadas como terroristas por Colombia y por Washington están coaccionando el voto en varias regiones del país a favor de la candidatura oficialista de cara a la segunda vuelta del 21 de junio.
En la comunicación, De La Espriella señala que en amplias zonas del suroccidente del país, los resultados de la primera vuelta muestran, en municipios de Cauca, Chocó y Nariño, una concentración del voto superior al noventa por ciento a favor de una sola candidatura, llegando al noventa y siete por ciento en algunos casos.
El candidato sostiene que esa concentración es más marcada, por regla general, en los municipios con menor participación electoral.
De La Espriella cita en la carta a las disidencias de las FARC, identificadas como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FARC-EP), con mando del alias «Iván Mordisco», junto con la Segunda Marquetalia, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Clan del Golfo, este último designado por el Secretario Rubio en diciembre pasado.
La carta señala que la Corte Suprema de Justicia ha considerado, en jurisprudencia consolidada, que este tipo de patrones constituye una evidencia grave de concertación ilícita entre una candidatura y una estructura armada. También menciona que el Gobernador de Caquetá y un magistrado del tribunal electoral de Nariño han denunciado públicamente el empadronamiento forzado de comunidades rurales para obligarlas a votar, y que un funcionario que documentó esas prácticas en los Llanos Orientales y la Amazonía fue retirado de su cargo poco días después.
De La Espriella vincula el interés de los grupos armados con la política de Paz Total, que fue concebida y bautizada, según indica en la carta, por el propio candidato oficialista en 2019, y dentro de cuya ejecución ese candidato se desempeñó como principal negociador del gobierno. Señala que desde entonces los grupos han crecido en capacidad armada, control territorial e ingresos ilícitos, sin que ninguno haya sido efectivamente desarmado.
El candidato aclara explícitamente en la carta que no sostiene que su oponente haya dirigido los actos descritos. Su planteamiento, precisa, es que organizaciones terroristas están coaccionando el voto a favor de una candidatura, que tienen un interés declarado en su resultado, y que la consecuencia en las regiones afectadas es una elección que no puede considerarse libre.
De La Espriella indica que adjunta a la carta un anexo documental y que pondrá a disposición del Vicesecretario Landau toda la documentación de referencia. Señala que escribe para compartir hechos de máxima gravedad con una nación aliada que enfrenta al mismo adversario terrorista, no para pedirle que adopte medidas específicas, decisión que corresponde exclusivamente al criterio y las leyes de los Estados Unidos.




