Por: Juliana Alvarado
La defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural; la defensa de la familia como núcleo de la sociedad; la libertad económica; un Estado pequeño y austero; la seguridad y la dignidad humana.
Colombia quiere surgir, crecer, construir una economía fuerte y dejar atrás la horrible noche que las políticas fallidas del gobierno Petro han impulsado. El país sueña con que el bandido sea perseguido y no premiado; con que los niños no sean sometidos a la ideología de género; y con que Dios vuelva a cada institución de la que nunca debió salir.
Aun así, la segunda vuelta no será fácil. Requiere salir a las calles, convencer a los indecisos, dialogar, socializar ideas y debatir con argumentos. Exige corregir los errores y multiplicar los aciertos hasta que la inmensa mayoría elija el bien.
Distinguir entre el bien y el mal pocas veces había parecido tan sencillo. La uniformidad y la falta de autenticidad que proclama Cepeda, quien parece sentirse dueño de un rebaño obediente, deben ser derrotadas por la verdad arrolladora de la realidad.
Esta no es una contienda entre derecha e izquierda. Es una disputa entre dos visiones de país: orden versus destrucción, conocimiento versus ignorancia, amor versus odio, la vida por encima de la muerte.
Los invito a votar por la patria. El milagro depende también de nuestra voluntad, nuestro esfuerzo y nuestro compromiso.
Todos firme por la patria.




