Por: El Expediente
Fecha: 3 de enero de 2026
NUEVA YORK – La captura de Nicolás Maduro en las últimas horas no es solo el fin de una era política en Venezuela; es el desenlace de una de las investigaciones criminales más extensas en la historia del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Aunque los cargos incluyen corrupción y lavado de activos, el corazón del «indictment» presentado ante el Distrito Sur de Nueva York (SDNY) señala una verdad incómoda para la región: Maduro convirtió al Estado venezolano en el principal socio logístico y militar de las FARC de Colombia.
La alianza del Cártel de los Soles
Según el documento judicial, desde hace más de 25 años, Maduro y su círculo íntimo —incluyendo a Diosdado Cabello y Cilia Flores— lideraron el autodenominado «Cártel de los Soles». Lejos de ser solo una organización de oficiales corruptos, el grupo funcionó como un puente para que las FARC inundaran los mercados estadounidenses con toneladas de cocaína.
La acusación es contundente: Maduro no solo facilitó el tránsito de droga, sino que negoció directamente cargamentos de varias toneladas de cocaína producida por la guerrilla colombiana.
»Armas por Droga»: El intercambio letal
Uno de los puntos más graves resaltados por la fiscalía federal es el suministro de armamento. El expediente detalla cómo, bajo las órdenes directas de Maduro, el Cártel de los Soles proporcionó armamento de grado militar, incluyendo ametralladoras y dispositivos destructivos, a las FARC. Este intercambio no tenía solo un fin económico, sino el objetivo estratégico de fortalecer a la guerrilla para desestabilizar la frontera y garantizar el control de las rutas del narcotráfico.
Como Canciller, Maduro habría facilitado pasaportes diplomáticos a emisarios de las FARC y del narcotráfico para que se movieran por el continente con total impunidad. «Utilizaron la cocaína como un arma», sostiene la acusación.
El fin de la impunidad en Brooklyn
Tras el operativo militar ejecutado esta madrugada en Caracas, Maduro ha sido trasladado bajo custodia federal. Se espera que en las próximas horas comparezca ante un juez en Nueva York, posiblemente en la misma corte donde fueron juzgados capos como Joaquín «El Chapo» Guzmán.
Los cargos de narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína conllevan una pena mínima de 30 años y una máxima de cadena perpetua. Para Colombia, este proceso judicial promete revelar los nombres de otros colaboradores políticos y militares que, desde ambos lados de la frontera, permitieron que esta alianza criminal floreciera durante un cuarto de siglo.
Este es un reportaje en desarrollo. Siga la cobertura completa de la caída del régimen en El Expediente.




