Por: El Expediente
En Colombia existe una familia que ha llegado a la Presidencia de la República siete veces en 170 años sin ganar una sola elección popular. Si se suman los parientes extendidos, la cifra sube a 21 gobiernos. El periodista Sergio Esteban Vélez lo documentó esta semana en un video que se viralizó. El Expediente verificó cada dato y encontró lo que Vélez no incluyó: un hilo masónico que atraviesa esa saga y conecta directamente con dos de los candidatos presidenciales de 2026.
La historia comienza en Cali, en 1848, cuando nació Jorge Marcelo Holguín Mallarino. Era hijo de Vicente Holguín Sánchez y María Josefa Mallarino, dos familias de la élite conservadora del país. Su madre era hermana de Manuel María Mallarino, un abogado caucano que llegó a la presidencia en 1855 sin pasar por las urnas y ostenta el título de primer presidente del Partido Conservador en la historia de Colombia. El niño Jorge creció, pues, en una casa donde la presidencia era un asunto de familia.
Jorge tenía un hermano mayor: Carlos Holguín Mallarino. Carlos era abogado, gran orador, conservador de hueso colorado, y llegó a la presidencia en 1888 — también sin que ningún colombiano votara por él. Gobernó cuatro años. Cuando entregó el poder en 1892, lo hizo a su propio cuñado: Miguel Antonio Caro, casado con su hermana Margarita Caro Tobar. Caro gobernó seis años sin ser electo. Como gesto de gratitud familiar, nombró a Jorge Holguín — su cuñado — como canciller de la república.
El poder no salió de la familia.En 1877, Jorge Holguín se había casado con Cecilia Arboleda Mosquera, una mujer que traía su propio árbol presidencial. Su padre era el presidente Julio Arboleda. Su prima segunda era el legendario Tomás Cipriano de Mosquera, quien gobernó Colombia cuatro veces. Su primo político era el presidente Pedro Alcántara Herrán. Su tío político era el presidente Joaquín Mosquera. Con ese matrimonio, Jorge unió las dos principales redes del poder conservador colombiano del siglo XIX en una sola sangre.
En 1884, Ezequiel Hurtado — primo hermano de la suegra de Jorge — reemplazó al presidente Rafael Núñez cuando este debió ausentarse de Bogotá. La cadena seguía rodando.En 1904 llegó al poder el general Rafael Reyes, con quien Jorge Holguín tenía estrechos vínculos políticos — fue su ministro de Guerra. Cuando Reyes renunció en 1909 en medio de una crisis, el Congreso designó encargado a Jorge Holguín. Fue su primera presidencia. Duró apenas dos meses, pero eso no importaba. Lo que importaba era que la familia seguía en el palacio.En 1921 volvió. El presidente Marco Fidel Suárez renunció y Jorge Holguín asumió de nuevo como encargado, esta vez hasta 1922. Fue su segunda presidencia — y otra vez sin votos.
Entre tanto, la rama liberal de la familia también gobernaba. Alfonso López Pumarejo era hermano de Eduardo López Pumarejo, quien se había casado con Cecilia Holguín, hija de Jorge. Alfonso ganó las elecciones de 1934 y fue reelegido en 1942. Fue el único de este linaje que llegó a la presidencia con votos — y vivió sus últimos años en la mansión Kopp del centro de Bogotá, la misma sede de la Gran Logia Masónica de Colombia.
En 1951, Roberto Urdaneta Arbeláez asumió la presidencia durante dos años. Era yerno de Carlos Holguín Mallarino — el hermano de Jorge. Dos años en el poder, sin elecciones.En 1974, Alfonso López Michelsen — hijo del presidente López Pumarejo — ganó las elecciones y gobernó hasta 1978. Era el sobrino del yerno de Jorge Holguín.Siete presidencias. Cero votos directos del pueblo en los miembros del núcleo familiar.Desde entonces la familia no ha vuelto a la Casa de Nariño. Pero, como señala Vélez, se ha mantenido presente: controlando el Banco de la República, ministerios, la Alcaldía de Bogotá, numerosas embajadas y durante décadas la dirección editorial de El Tiempo, el periódico de mayor circulación del país.
Roberto Pombo Holguín — del mismo árbol familiar — fue director de El Tiempo desde 2009 hasta 2021.
El padre de Clara López Obregón se llamaba Álvaro López Holguín. Era abogado, académico y masón — no cualquier masón. El libro «Historia de la Masonería Colombiana» de Américo Carnicelli, la fuente primaria más completa sobre la Orden en Colombia, lo registra con el título de Gran Maestro de la Gran Logia de Colombia, con el grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado — el más alto de la jerarquía masónica. Ocupó ese cargo entre 1971 y 1973.
No fue el primero de la familia en llegar a esa cúspide. Su tío Miguel López Pumarejo — hermano del presidente Alfonso López Pumarejo — fue Gran Maestro de la misma Gran Logia entre 1928 y 1931, y de nuevo en 1936. La familia gobernó el país desde la presidencia y gobernó la masonería desde su cúpula. Generación tras generación, sin interrupción.
La sede de la Gran Logia Masónica de Colombia es la mansión Kopp, en la calle 18 con carrera quinta de Bogotá. Es el mismo edificio donde vivió el expresidente Alfonso López Pumarejo entre 1953 y 1955.
La historia es la misma casa.Clara López Obregón — hoy candidata presidencial del Polo Democrático — es bisnieta de Jorge Holguín Mallarino, sobrina nieta del presidente Alfonso López Pumarejo, prima del presidente Alfonso López Michelsen e hija del Gran Maestro masón grado 33 Álvaro López Holguín. Inició su carrera pública trabajando en la secretaría económica de la presidencia cuando su tío López Michelsen gobernaba. Ella misma lo cuenta en entrevistas.
La «rebelde de izquierda» que hoy se presenta como candidata progresista no llegó a la política desde los márgenes. Llegó desde el despacho del presidente que era su familiar directo.Sergio Fajardo, el matemático que construyó su marca política sobre el discurso de la «otra política», lleva años de la mano de María Ángela Holguín Cuéllar.
Ella es su pareja, su asesora de campaña y la artífice principal de su política exterior. Wikipedia confirma que es pariente de Carlos y Jorge Holguín Mallarino. Fue canciller de Colombia durante los ocho años del gobierno Santos, embajadora ante las Naciones Unidas, embajadora en Venezuela y hoy es Enviada Personal del Secretario General de la ONU para Chipre. Desde enero de 2026, asesora formalmente la campaña del hombre que aspira a gobernar el país.
Según el análisis de Vélez, si Fajardo y Clara López no logran pasar a la segunda vuelta, sus votos buscarán refugio en Iván Cepeda — el candidato del Pacto Histórico cuya historia familiar con el poder y con las FARC El Expediente ya documentó en otra entrega. Han pasado 170 años. Los apellidos cambian de partido.
Pasan del conservatismo al liberalismo, del liberalismo al centro, del centro a la izquierda. Pero la familia sigue cerca del poder — con votos o sin ellos, con mandil masónico o sin él, desde el palacio o desde la cancillería o desde la primera dama.
La pregunta que Vélez plantea al final de su video merece repetirse: ¿es esto vocación de servicio, o es el Estado colombiano tratado como herencia de familia?
