Por: José Alejandro Ramírez Londoño
“Por una cabeza” como el tango de Gardel, esta vez de un noble trigre, Colombia recuperó su democracia en la elección. Las elecciones del domingo pasado que dieron como indiscutible ganador al Dr Abelardo De la Espriella, nos han permitido dormir con tranquilidad aún más, vistos los ademanes y gestos de Petro y su séquito esta semana que culminó.
Baste con mencionar el tristemente célebre video de palabras altisonantes “…cuántos desengaños, por una cabeza, yo juré mil veces no vuelvo a insistir..” que no pretendo replicar contra el excandidato del gobierno Iván Cepeda, por uno de sus más desconcertados seguidores conocido en redes como “el que los delata”. Luego, las declaraciones del presidente saliente Gustavo Petro y su ex candidato presidencial Cepeda, en visible fatiga recorriendo el Palacio de Nariño, donde -se dice- acordaron quien debería llevar las riendas de la oposición, al parecer decidiéndose por Petro pese a las investigaciones judiciales que lo rodean. “(…) Lo que tiene que hacer Abelardo aquí es venir a recibir este gobierno” se le escuchó a Gustavo Petro, tarea para la cual el comité de empalme de más de 400 perfiles escogidos por los más cercanos al presidente electo, a la cabeza del ex ministro José Manuel Restrepo, vienen trabajando para una misión tan desafiante, luego de la desinstitucionalización, corrupción y abultada nómina paralela que lega el gobierno de Petro y su pésima gestión administrativa con más de 60 ministros, no pocos de ellos judicializados y a la espera de sentencias.
Sin embargo, no podemos olvidar que este triunfo de Colombia se obtuvo como bien lo describió Carlos Gardel en su tango “Por una cabeza”… “de un noble potrillo -tigre, en nuestro caso- que justo en la raya afloja al llegar” aún cuando los fenómenos de corrupción administrativa por motivo de la elecciones y el voto fusil -como lo denunciamos desde esta columna- hoy impunes y sin ningún tipo de averiguación por las instancias judiciales donde fue denunciado, no fueron suficientes para imponer a Cepeda en las elecciones. Pero sus consecuencias sociales dejan desafíos tan altos a los cuales el próximo gobierno deberá sobreponerse.
Iniciemos por la corrupción administrativa. Conocida la intención del presidente electo de gobernar sus primeros días desde las regiones, no podrá ignorar que en el último año, estás recibieron $80,9 billones COP del Sistema General de Participaciones (SGP) del gobierno central, una cifra equivalente a 3 veces el programa de concesiones 4G en casi dos décadas de inversión, y lo primero que debe hacer es el seguimiento a esta monumental cifra en materia de saneamiento básico, educación, salud, entre otros fines, para corroborar que no hayan quedado en manos de inescrupulosos funcionarios a la caza del presupuesto y en contra de las grandes necesidades que defraudó el fantasioso “gobierno del Cambio”. Para lo cual deberá no sólo enfocarse en la Costa Atlántica, de donde es oriundo, en departamentos como la Guajira, César, Atlántico, Magdalena, Bolívar, Sucre y Córdoba sacudidos todos por una dirigencia cuestionada y en una especie de entropía que favorece la corrupción administrativa luego de décadas de puerta giratoria de funcionarios y exfunciarios sin investigaciones por la justicia, en donde también han logrado escalar sus más ilustres hijos.
Sigamos por el voto fusil, el cual se impuso en gran parte del suroccidente del país en los departamentos del Valle, Cauca, Nariño, Putumayo y Caquetá, donde este gobierno ha dejado empoderados y fortalecidos a farc y ELN todos favorecidos por las órdenes de captura que levantó la Fiscalía General de la Nación en cooperación con el Alto Comisionado para La Paz. Pero también en no pocos municipios de los departamentos de Antioquia, Bolívar, Córdoba, César, Norte de Santander, donde las últimas revelaciones dejaron al descubierto el favorecimiento al clan del golfo (CDG) en la triste trama de “juguemos a los congelados” que permitió el cese de operaciones de nuestra fuerza pública contra esta organización que, en la lista de organizaciones terroristas de los Estados Unidos, creció en más de un 300% en este desgobierno.
“…Y que al regresar, parece decir, No olvides, hermano Vos sabes, no hay que jugar” razón por la cual este gobierno tendrá que dedicarse 24/7, fines de semana incluidos, a una labor de recuperación sin igual. Desde esta columna le damos un voto de confianza a los que llegan, quienes podrán evitar el regreso de semejante catástrofe, asegurando a través de sus decisiones bien orientadas la vigencia democrática, para que las elecciones del 2030 sean la vigésima segunda jornada de elecciones presidenciales sin las amenazas que nos tocó vivir el fin de semana pasado, como lo manifestó al recibir su credencial el presidente electo porque “Basta de carreras, se acabo la timba, Un final reñido ya no vuelvo a ver.. Pero si algún pingo llega a ser fija el domingo Yo me juego entero Qué le voy a hacer”.




