• Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Contacto
domingo, agosto 23, 2026
16 °c
Bogota
El Expediente
  • Iniciar Sesión
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente
El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

¿Por qué fracasó el proyecto de Juan Manuel Santos?

por El Expediente
mayo 30, 2021
en Opinión
Tiempo de leer:5 mins read
0
Conceder o no conceder, esa era la cuestión
506
COMPARTIDAS
857
VISITAS
Compartir en FacebookCompartir en WhatsappCompartir en TwitterTelegram

Por: Andrés Villota

Enmanuel Kant en su libro “Sobre la Paz Perpetua” resaltó la importancia de la autoridad suprema de la Constitución, para el establecimiento de una paz estable y duradera, al igual que del respeto por el principio básico de una democracia participativa y de la existencia del Estado de Derecho. En ese mismo sentido, el modelo de la paz liberal, se basa en la seguridad, el desarrollo económico, la asistencia humanitaria, la gobernanza y el imperio de la Ley, a la vez que supone la promoción de la democracia, las reformas económicas basadas en el libre mercado y el fortalecimiento de las instituciones locales.

En el paradigma democrático liberal, las relaciones internacionales de los países con gobiernos democráticos con otro país con la misma forma de gobierno, implica una estructura de niveles de interacción, totalmente diferente que la de los países no democráticos entre sí, o con terceros países que sean democráticos. Los teóricos liberales creen que la democracia desarrollada en la política interna afecta drásticamente la política exterior del Estado. Esto significa que los regímenes democráticos se relacionan entre sí de la misma manera que sus ciudadanos se relacionan con su propio país.

Luc Reychler, considera claves para el éxito de la construcción de la paz, la construcción de un clima político-psicológico que genere una masa crítica de liderazgo de construcción de paz, acompañada de un entorno internacional de apoyo. En países con pobreza y falta de oportunidades laborales, con economías débiles, mono dependientes en su producción con muy bajos Ingresos diferenciados de las economías de ingresos medios o altos, las posibilidades que funcione la implementación de un acuerdo, tienden a ser bajas según Stewart, Brown y Langer.

Estudios previos han demostrado que las probabilidades de volver a la guerra, tienden a cero, cuando en el periodo de post conflicto se hace una implementación exitosa de lo acordado. Deniz Cil dice que la implementación de un acuerdo de paz es una continuación del proceso de negociación en el que ambas partes tratan de obtener la máxima cantidad de concesiones que puedan, al actualizar sus creencias sobre las ganancias y pérdidas que se harán permaneciendo en el proceso de paz o abandonándolo. Para Stewart, Brown y Langer, los intentos por alcanzar la paz pueden ser obstaculizados con frecuencia por «spoilers» que a menudo resultan ser grupos insurgentes de ruptura que aún no están listos o dispuestos a dar por terminado con el conflicto armado o con el status-quo de las condiciones que trae la guerra.

Juan Manuel Santos acabó con la democracia colombiana cuando eliminó la separación de los poderes públicos. Usurpó las funciones del Legislativo con la figura de la Unidad Nacional que terminó “anexando” el Congreso al Ejecutivo, permitiendo manejarlo a su antojo, al igual que se apoderó de la autonomía de las Altas Cortes y de los entes de control y vigilancia, eliminando los pesos y contrapesos necesarios para el funcionamiento óptimo de una democracia.

Sus aduladores de oficio, por haber hecho eso, comparaban a Santos con un jugador profesional de guayabita, de cacho, un tahúr, un pokerista, lo que en el corto entendimiento de sus asesores le daba legitimidad a los actos propios de un dictador. Eso sin contar con que ejecutó un mandato que no recibió de sus electores en el año 2010. Se hizo reelegir a la brava en el 2014. Y en el año 2016 desconoció el resultado del plebiscito con el que se pretendía refrendar el Acuerdo de Paz de él con las FARC.

Sin democracia y sin respeto por el Estado de Derecho (con la creación de la JEP), la implementación del Acuerdo de Paz nunca empezó. La democracia del post conflicto se convirtió en la misma de la Comuna de Paris de 1871. Destrucción, pillaje de bienes, destrucción de estatuas, piro maníacos quemado todo a su paso, para que una minoría de salvajes violentos pudiera exigirle al resto de la sociedad, desde un andén, que se doblegara ante sus exigencias y se dedicara a atender sus intereses. Gustavo Petro se dedicó a dirigir a los Comunes criollos desde el día que perdió la presidencia de Colombia en el año 2018.

La aparición del primer grupo de paramilitares real en la historia colombiana (civiles armados por el Estado colombiano), en las calles de Cali y de Popayán, con armas de uso privativo de las Fuerzas Armadas colombianas y equipados con carros blindados entregados por el gobierno de Juan Manuel Santos, son el epítome lógico de algo que desde siempre se supo que iba a terminar muy mal, multiplicando la violencia y el terror entre los colombianos cuando no se hiciera la voluntad de las FARC que se ha limitado, desde siempre, a seguir desarrollado su actividad criminal, sin mayores inconvenientes logísticos y legales, desconociendo el cumplimiento de lo acordado en La Habana.

Haber calificado como conflicto interno, a una amenaza terrorista, hizo que durante años se buscara al ahogado río arriba. Eso se logró con la estrategia del acordeón, estirándolo y magnificando, ante la comunidad internacional, el accionar de un grupo de forajidos dedicados a la explotación de las economías ilegales, presentándolo como un ejército irregular que se había levantado en armas contra una tiranía que tenía dividido a 50 millones de personas en dos, y luego reduciéndolo ante los colombianos como un acuerdo para solucionarle los problemas y privilegiar los intereses de una diminuta minoría que correspondía a menos del 0,014% del total de la población nacional.

La tozudez de haber puesto de garantes del acuerdo a dictaduras comunistas como la cubana y la venezolana, y a una oenegé desprestigiada como la ONU, sentó las bases del fracaso en el plano internacional. Sumado a que los recursos de los países donantes se dilapidaron pagándole el sueldo a un mini ejército de burócratas internacionales y contratistas nacionales, cuando la prioridad debía haber sido crear todas las condiciones de un entorno favorable a la producción y al libre mercado. Haber fortalecido las relaciones internacionales con los países grandes centros financieros del mundo, por ejemplo, hubiera sido mucho más útil que haber sido los mejores amigos de países sumidos en la miseria.

Lo ocurrido en las últimas semanas en Colombia, es el final del proyecto totalitario de Juan Manuel Santos disfrazado de implementación de un Acuerdo de Paz. Es la reacción natural de las FARC y del ELN a la debacle de sus economías ilegales en el mundo, debacle de la que culpan a la institucionalidad colombiana. También, es la respuesta a la caída de toda esa estructura de poder amorfa, en la que participaban políticos de todas las corrientes, las élites sindicalistas, los pseudo intelectuales, los miembros de las minorías étnicas, los activistas, las oenegés, los artistas y los demás miembros de ese grupo de iluminados que Álvaro Gómez Hurtado llamó el “Régimen”.

Esa minoría variopinta intocable que, durante muchos años, ha vivido de las economías ilegales, de los impuestos de todos los colombianos y del erario público de otros países en forma de cooperación internacional. Grupo que se niega a perder sus privilegios, lujos y excesos sin castigo, ante la nueva realidad que ya es evidente en otras latitudes. Eso explica la torpeza violenta con la que actúa Gustavo Petro y sus secuaces. El desespero de los que saben que se irán del poder para jamás volver. Colombia será libre y los que nunca han querido que eso pase porque se lucran de su esclavitud, ya lo saben.

(Visitas Totales 714 )
Compartir202EnviarTweet127Compartir
El Expediente

El Expediente

Deje un comentario

¿Quieres Apoyarnos?


 

Popular

  • CENIT: el contrato de $23.663 millones que una empresa con $117 millones de capital no debería haber podido ejecutar — Especial Libro de la Verdad

    CENIT: el contrato de $23.663 millones que una empresa con $117 millones de capital no debería haber podido ejecutar — Especial Libro de la Verdad

    26 Compartidas
    Compartir 10 Tweet 7
  • 900.000 contratistas y un pasivo oculto de más de $5 billones: el hallazgo de Función Pública que puede explotarle al nuevo gobierno — Especial Libro de la Verdad

    21 Compartidas
    Compartir 8 Tweet 5
  • Los $3 billones para comprar los medicamentos de los colombianos: las fallas que el gobierno de Petro dejó en el nuevo Acuerdo Marco — Especial Libro de la Verdad

    18 Compartidas
    Compartir 7 Tweet 5
  • Agua para Santa Marta: los $786.000 millones que se comprometieron sin control, a semanas de terminar el gobierno Petro — Especial Libro de la Verdad

    18 Compartidas
    Compartir 7 Tweet 5
  • El gobierno de Petro le deja a Colombia un déficit de energía del 4,4% y riesgo real de apagón en 2027. Especial libro de la verdad

    17 Compartidas
    Compartir 7 Tweet 4
Tweets by EIExpedienteCol

Facebook

Recomendado

‘El Espectador’ de don Guillermo Cano y las fake news en el Paro Nacional

El informe de la Comisión de la ‘Verdad’ que de nada servirá

5 años atrás
FidelBogotazo

Guerra de Bodegas

6 años atrás
El Expediente

Dirección: Carrera 19A # 84 - 29 oficina 502
Teléfono: 3132161175
Contáctenos: info@elexpediente.co

Nuestro compromiso es con la verdad.

Secciones

  • Ciudadanas (124)
  • Corrupción (926)
  • DATO El Expediente (522)
  • Opinión (3.586)
  • Postconflicto (32)
  • Redes (9)

Redes

  • Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Contacto

El Expediente Todos los derechos reservados © 2022

¡Bienvenido de nuevo!

Inicie sesión en su cuenta

¿Olvido su contraseña?

Retrieve your password

Ingrese su nombre de usuario o dirección de correo electrónico para restablecer su contraseña.

Iniciar
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente

El Expediente Todos los derechos reservados © 2022

Ir a la versión móvil