Por: Andrés Villota
Los Progresistas, enfrentan un gran problema cuando se encuentran con alguien que sabe argumentar con base a datos, a hechos históricos y a teorías probadas, sin dejar espacio para la superchería Progresista, basada en la corrección política, la censura, la cancelación, el discurso del odio, los dogmas WOKE, el mito, la leyenda, el relato y la utopía.
Esa ausencia total de argumentos, logros, datos o evidencias, sumado a la ignorancia inducida, hace que la extrema izquierda argentina, cómo fruto de su desesperación, cuestione todos los indicadores positivos de la economía, les reste importancia, los esconda, los mal interprete, los mal informe o los califique de milagro, ubicando a la gestión admirable del presidente Milei, en algo fruto del azar o de la buena fortuna.
La Oposición argentina por orden del nacional socialismo obrero global, quiere evitar que, en el mundo, se conozca el proceso exitoso de las medidas económicas tomadas por el señor presidente Javier Milei, porque significa su ruina política, al quedarse sin la situación de crisis económica permanente, necesaria para que se pueda aplicar el esquema comunista gourmet, basado en el intervencionismo estatal empobrecedor, inventado por John Maynard Keynes, que fue adoptado e implementado en Argentina por Juan Domingo Perón desde 1946.
Los gánster que lideran La Casta, aseguran que el gasto público es un “valor democrático” porque financia todas las aberraciones burocráticas que pagaban imprimiendo moneda sin respaldo, ergo, dicen, el presidente Milei es un dictador por acabar con el gasto público y la deuda pública con la que financiaban todas esas perversiones que, sobra decir, no tienen nada de democráticas. Se trataba, simplemente, de economías ilegales financiadas con dineros públicos, lo que les daba apariencia de legalidad.
El manejo centralizado de la economía, es el instrumento que usa La Casta argentina para permanecer en el poder de manera vitalicia, aumentando su dominio y control sobre la sociedad, manteniéndola pobre, miserable, con hambre y viviendo en condiciones indignas, mientras que La Casta se enriquece, saqueando la inmensa riqueza nacional, en nombre de la justicia social, el cambio climático, la equidad de género y la redistribución de la riqueza.
Una sociedad Estado-dependiente que se niega a romper con esos lazos simbióticos artificiales, después de largos años de adoctrinamiento, en los que les vendieron a los argentinos que, ellos, no eran capaces de existir sin el papá Estado, aunque sea el Estado, el único incapaz de existir sin el trabajo y la producción de los argentinos.
Un Estado que los ha tratado de inútiles e incapaces, de incompetentes, de inhabilitados para poder subsistir sin ayuda estatal, sin subsidios, sin asistencia social, sin pauta publicitaria oficial, sin salud pública, sin transporte público, sin educación pública, perpetuando el modelo asistencialista en una lógica perversa en la que es mejor ser pobre y depender del Estado, que ser rico, libre e independiente. La dignificación de la miseria y la estigmatización de la riqueza.
El análisis fundamental es contaminado por los seudo analistas políticos que se comportan erráticos, sin norte, tratando de aplicar toda la basura conceptual que solo podían usar en el modelo del nacional socialismo obrero argentino que consideraba el “hacer política”, como el expolio a escala nacional y como el “mejor político” al que más y mejor repartía la riqueza nacional, entre sus amigos de La Casta.
Recuperar la confianza de los inversionistas, ha sido un objetivo que ha cumplido a cabalidad el presidente Milei, generando un entorno seguro y las condiciones de estabilidad macroeconómica, necesarios para atraer los capitales a una economía sin ahorro por culpa de la hiperinflación.
Milei, primero, desarticuló la bomba nuclear monetaria, apagando la imprenta para imprimir billetes sin respaldo. El nacional socialismo obrero alemán, ya le había enseñado a sus gemelos argentinos que, la inflación, es un arma de destrucción masiva de la sociedad. Hitler usó a los mejores falsificadores del Tercer Reich para falsificar Libras Esterlinas que fueron introducidas en la economía para crear hiperinflación y lograr reventar a los británicos.
Acabó con el déficit desde el primer mes en el poder, en un acto supremo de sentido común, en el que el Estado solo se gastó lo que tenía disponible para gastar. Los analfabetas económicos lo calificaron de “milagro”, pero no tiene nada de milagroso la racionalidad y la sensatez. Visto desde las finanzas personales, si dejo de usar la tarjeta de crédito, dejó de endeudarme para gastar en idioteces innecesarias y no me vuelve a llegar una cuenta de cobro, eso no es un milagro.
Se desmanteló la bomba atómica fiscal que saqueaba a los argentinos, con tasas de tributación absurdas y se desató una vorágine de desregulación de los mercados que los hacia ineficientes y que había convertido los bienes y servicios argentinos en los más costosos de todo el mundo, por lo tanto, los menos competitivos y los más obsoletos.
Acabó con el empobrecedor tipo de cambio fijo que, siempre devaluaba porque el Nuevo Orden buscaba que las naciones de Hispanoamérica, siempre fueran más pobres haciendo que su moneda perdiera valor todos los días frente al dólar americano. El Sistema de Bandas, actual, es el paso previo a la liberación del mercado cambiario.
El discurso comunista de la plusvalía sirvió, perfecto, para echar culpas y salvar responsabilidades. Se inventaron que la pobreza y la miseria no la causaba el Estado con su intromisión indeseable y su gasto público inútil, sino que eran los ricos, los oligarcas, los que le robaban el ingreso a los trabajadores y, por eso, la gente se volvía pobre.
A los sindicatos, usados para mostrar a los trabajadores cómo víctimas de los empresarios, el Estado, los convirtió en sus idiotas útiles favoritos, haciéndolos intocables para promover huelgas y protestas, pisotear los derechos de los que sí trabajan, sabotear la actividad corporativa y hacer demandas laborales irracionales, que contribuyen a destruir el tejido empresarial y a precipitar la debacle económica, creando desempleo, hambre, desolación y muerte.
Contra toda evidencia, los sindicatos, le hacen repetir a sus miembros que el empresario los explota y los roba, aunque en el comprobante de pago que le entregan, cada mes, aparece que el empresario le entregó completo su salario al trabajador y que fue el Estado y el sindicato el que le robó una parte de su ingreso.
El Estado, ha sido el ladrón que le ha quitado el ingreso a los trabajadores a través de los impuestos, las multas, las licencias, las sobretasas, los peajes, los aranceles, las patentes, los permisos y todas las formas de expolio que han inventado y adaptado a los tiempos, los políticos y los burócratas, para saquear y quedarse con la riqueza de los argentinos
Los ladrones eran los políticos, los burócratas y los sindicatos que, de manera perversa, habían logrado destruir la admiración y el respeto que le tenía el pueblo argentino a los empresarios y a los grandes hacendados, que eran los verdaderos generadores de la riqueza de la nación argentina, señalándolos como los culpables de la pobreza. La Batalla Cultural se encargó de revelar la verdad detrás de este falso dilema.
El último informe de la UNICEF, una oenegé ultra progresista, demuestra que cerca de 1,7 millones de niños argentinos, dejaron de estar por debajo de la línea de pobreza monetaria en el segundo semestre del año 2024, que se explica por la recuperación de los ingresos reales en los hogares y muestra que la tendencia tiende a permanecer y a aumentar en los próximos meses.
Desde que llegó a la Casa Rosada, el señor presidente, Javier Milei, con sus decisiones acertadas, logró que 10 millones de argentinos dejaran la pobreza y de la mano de la desaceleración inflacionaria, este indicador social tiende a cero de manera acelerada.
El PIB por habitante en Argentina llegó a USD$15.161 en el primer trimestre del 2025, siendo el nivel más alto desde el año 2004 y la pobreza extrema disminuyó de manera importante.
Los socios del aristocrático Jockey Club de Buenos Aires, ovacionaron al señor presidente Javier Milei porque los liberó, finalmente, del yugo asqueroso del Cártel de Perón & Kirchner, que los había satanizado y perseguido por ser ricos, para justificar la violación de la propiedad privada, robándole sus empresas y sus haciendas que, también, llevaron a la ruina a sus empleados.
Lo mismo ocurrió en la Sociedad Rural Argentina en el marco de la feria agropecuaria del 2025, en la que fue ovacionado por los agroindustriales argentinos. Los militares lo aman porque les devolvió su dignidad y lugar en la sociedad. He sido testigo, de múltiples ovaciones en diferentes ámbitos y del profundo cariño y admiración que despierta entre los niños y jóvenes argentinos.
El presidente Milei, logró la unidad de la sociedad Argentina, dejando expuesta a La Casta, una manada de hienas hambrientas que huye despavorida, ante el desprecio generalizado del pueblo argentino, cerrando el círculo de la sociedad virtuosa que rodea al presidente. El cambio en las preferencias políticas, así lo demuestra y prueba que las hienas se fueron para nunca más volver.
Mientras tanto, La Libertad Avanza.




