Por: Roberto Ortiz
Por cuenta de la extensa cuarentena que debió afrontar el país el año pasado, derivada de la pandemia, el mercado laboral sufrió un duro golpe.
El desempleo en Cali durante todo el año pasado fue de 20,4%, y en Colombia, de 15,9%. Las cifras que entregó el DANE señalan que el número de caleños desocupados al cierre del año fue de 265.000, en tanto que en todo el territorio colombiano fue de 2.444.000.
De ahí, que sea urgente implementar planes de reactivación económica para aumentar la productividad y recuperar el empleo, tal y como lo he venido proponiendo en el cabildo Caleño acompañado de la voz de varios concejales. Reitero que la administración municipal debe anunciar ya, de manera inmediata, cuales han sido los acuerdos y compromiso con los sectores productivos de la ciudad en materia de apoyos económicos y facilidades tributarias; que permitan su recuperación en el corto y mediano plazo.
Pero otro de los grandes problemas que nos ha dejado la pandemia es el incremento desmedido de la inseguridad de la ciudad. Hace pocos días, un informe del observatorio de seguridad afirmo que en lo que va corrido del presente año hay en Cali 59 barrios que ocupan los primeros lugares en denuncias por hurto. Las zonas donde la delincuencia hace presencia están claramente demarcadas en este informe; se señala el barrio el Caney con una gran presencia de estos delitos en un 76.7%, y los barrios de Alameda y San Pascual con índices superiores al 40%.
A esta situación de inseguridad, se suma el poco interés de la administración municipal en diseñar una política publica de seguridad de la cual carece la ciudad, y el poco interés por parte del alcalde Ospina en aumentar el recurso para que las entidades del Estado como la policía y la fiscalía puedan hacer mejor su labor de perseguir el delito.
Los caleños exigimos mayor seguridad, mayor inteligencia para combatir el delito, aumento de cámaras de seguridad, y eficiencia de los órganos judiciales para combatir la impunidad.
Pero consideremos igualmente, que las prioridades de la ciudad no son solo programas de cemento y ladrillo como propone el actual plan de desarrollo, sino tambien, programas de inversión social, planes y acciones que permitan sacar a muchos jóvenes de la delincuencia brindándoles oportunidades educativas y laborales. La lucha contra la delincuencia la ganamos entre todos con mayor inversión social.
ROBERTO ORTIZ URUEÑA




