Por: Andrés Villota Gómez
La primera vez que asistí a la Sala de Prensa del Congreso de Argentina, pensé que me había equivocado de salón porque a los primeros que vi, estaban vestidos como pordioseros en verano, con camiseta tipo esqueleto (musculosa en argentino) raídas y descoloridas por el sol, shorts y chancletas, uno estaba descalzo.
Con el tiempo, aprendí que el disfraz de pordiosero, era la pinta oficial, en público, de todos los argentinos que se habían convertido en magnates, gracias al saqueo inclemente a las arcas estatales de Argentina o eran patrocinados por USAID o por George Soros o por los servicios de inteligencia de alguna potencia extranjera, algunos, tenían todas estas fuentes de ingresos al mismo tiempo. También, por supuesto, era una forma de validar, con la narrativa, su lucha por la igualdad, la equidad y la “justicia social”, porque ellos eran pordioseros que se merecían y podían robar a los otros, en total impunidad, todo por su apariencia miserable.
Todos se disfrazaban así, aunque, en la noche, su chófer los recoge en lujosos autos de manufactura europea, duermen en estrambóticas mansiones y manejan su fortuna en bancos boutique como el Banco del Vaticano. Una ley legaliza el robo del 2% al sueldo de todos los argentinos que trabajan y producen, para ser entregado a los Sindicalistas, los “Sindigarcas”, cómo les dicen en la calle a estos pordioseros en apariencia.
Los “pordioseros” que vi ese día, luego supe, eran “periodistas” de un portal del Nacional Socialismo Obrero Argentino. Ese portal, años después, aparece mencionado al lado de canales de televisión nacional argentina, como C5N y de portales como Infobae, El Cronista, Realpolitik, Ámbito, El Destape y Data, que integran una red conocida en el bajo mundo argentino como «La Compañía», no de Jesús, necesariamente.
Según documentos, en poder de las autoridades argentinas, la inteligencia rusa, habría “invertido” alrededor de $280.000 dólares americanos, entre los meses de junio y octubre del año 2024, para financiar una campaña que pretendía adulterar la realidad, así como el disfraz de pordiosero, creando una realidad paralela en la que se desacredita al gobierno del presidente Javier Milei, para fabricar el presente y poder validar los, supuestos, hechos sobrevinientes en el futuro, en la conformación del Congreso de Argentina.
La construcción de la realidad, en el presente, para validar los resultados electorales del futuro, se basa en una narrativa fabricada de manera artificial por los medios decadentes, encuestadoras inescrupulosas e influencers, que les pagan para que se inventen encuestas, hagan montajes, creen conflictos y se victimice, usen IA para crear falsas pruebas de corrupción y, en general, todo lo necesario para que validen los resultados electorales del futuro que, en franca lid, jamás ganarían.
En Colombia, ocurre exactamente lo mismo. Influencers, periodistas tradicionales y medios de comunicación emergentes colombianos, aparecen mencionados en los documentos en poder de las autoridades argentinas, en lo que parece ser una gran campaña de desestabilización de la región para evitar, a toda costa, que la libertad avance.
Les importa un bledo su credibilidad, como encuestadores o como periodistas, igual, nunca la han tenido, ni necesitado porque, para poder comer y no morirse de hambre, no dependen de su audiencia o de una empresa que los contrate para hacer algún estudio serio de mercado, su patrocinador está en las tinieblas y les paga para que validen el resultado electoral fraudulento del futuro, fácil.
“Las elecciones siempre se las han robado”, confesó Gustavo Petro, en una de sus ya tradicionales diatribas. Incluida las elecciones del año 2022, supongo, cuando fue demasiado evidente, el más votado, el más odiado y sin el respaldo de sus, supuestos, once millones de electores en las calles En Argentina, también, por lo que me cuentan en la calle, las elecciones se las robaban siempre.
Cuando pasó Massa y Milei a la 2ª Vuelta (ballotage en argentino) muchos empezaron a hacer sus trámites de viaje para irse de Argentina al otro día de las elecciones porque, sabían, Massa del Nacional Socialismo Obrero Argentino, se las iba a robar. En los días previos a las elecciones, lo que veía era un fervor inmenso por Milei, movilizaciones inmensas en todas las ciudades a favor de Milei y con todos los que hablaba me decían que, obvio, su voto era por Milei. Sin embargo, llegaba a mi casa y en la TV, sólo mostraban encuestas de Massa ganado por amplia mayoría y noticias absurdas que, sin pudor alguno, los periodistas y analistas invitados comentaban, dándolas por ciertas y cómo hechos contundentes e irrefutables.
“Milei está demente”, “Milei comete incesto con su hermana Karina”, “Milei es un aberrado que viola a sus perros”, “Milei perdió los debates” (semejante fiera debatiendo) y muchas más noticias falsas que, aunque no tenían audiencia y los pocos que lo veían, no las tomaban en serio o no iban a cambiar su intención de voto, era el archivo necesario para validar el triunfo fraudulento de Massa, en el futuro.
El arsenal que iban a tener los analistas para, al otro día de las elecciones, poder negar la realidad y justificar el triunfo de Massa en contra de toda evidencia. En Colombia ya lo había hecho Juan Manuel Santos, en el año 2014, con una joven que decía “Epa Colombia” y el cuento de un hacker que filtró un video en el que su contrincante, Oscar Iván Zuluaga, decía que no estaba de acuerdo con el Proceso de Paz. Validadores del resultado fraudulento.
Lo de Epa Colombia, se lo oí decir a personas que consideraba inteligentes y con alto grado de escolaridad, “Santos ganó por lo de Epa Colombia”. Gustavo Petro, también lo hizo con un video de Rodolfo Hernández bailando en un yate. Mejor dicho, el que gana la presidencia en Colombia, no es por méritos propios sino por videos que muestran, supuestos, errores “imperdonables” del contrincante que, supuestamente, hacen que los colombianos voten por el que no cometió errores “tan terribles” como los del otro. Tratando siempre de imbéciles a los colombianos como si, su decisión de voto, cambiara por eso.
Al final, es obvio, nadie va a cambiar su opinión porque se lo dice una periodista pendenciera y busca pleitos que se parece a una musa de Modigliani o, en las redes sociales, lo dice un semi analfabeta que no sabe hablar de manera correcta su lengua materna y dice, todos, todas y todes. Tampoco, porque una señora, heredera de un gran emporio empresarial, se adueñe de la narrativa política de las universidades del Ivy League de Chapinero y de un canal de televisión que “es libre cómo tú”. O porque lo digan los actores, que su oficio les exige no pensar, sólo repetir un guión con la ayuda de un anotador y bajo las órdenes de un director. Por culpa de todo lo anterior, Hernán Penagos Giraldo, Registrador Nacional del Estado Civil de Colombia, ha emprendido una feroz campaña para que confíen en los resultados electorales, para que le crean al sucesor de Alexander Vega.
En la campaña publicitaria, le suplica a los colombianos, para que crean en los resultados. Incluso, dice que “por primera vez en la historia van a tener una auditoria internacional”, el desespero es total. Penagos, aclara que van a usar el mismo software electoral de la española INDRA, cuyo mayor accionista es el gobierno de Pedro Sánchez, determinante en el “triunfo” de Gustavo Petro, pero dice que esta vez sí, fijo, fijo, no va a haber fraude y le ruega a los colombianos para que, por favor, le crean al resultado, dándole una ayuda inmensa a toda la horda de validadores del fraude electoral que están desatados haciendo todo lo necesario para justificar, desde hoy, la derrota de Abelardo de la Espriella en el futuro.
El mundo cambió y los que mandan, ya son otros. Esto parece desconocerlo, la de la silla y los del ejército de pobres diablos, validadores reputacionales del fraude. Miren lo que ocurre en las calles. Abelardo de la Espriella va a ganar en Primera Vuelta. Guarden esta columna.




