Por: Gustavo Rugeles — El Expediente
Todo comenzó en Tannourine, un pueblo del Líbano. De allí salieron a principios del siglo XX dos familias que marcarían para siempre la política colombiana: los Chadid y los Turbay. Llegaron juntos, huyendo de la persecución de los musulmanes por su fe cristiana, y forjaron en Colombia una amistad que duraría generaciones.
El patriarca fue Juan Chadid Raide. Nació en 1887 y llegó a Colombia en 1904. Casado con la libanesa Mariana Badua Harb. Se estableció en Sincelejo, Sucre, donde construyó un emporio que se extendió desde el comercio de telas hasta la ganadería, la industria, la hotelería, la agricultura y el tabaco. Fue miembro destacado de la Logia Masónica Sol de Sábanas, fundada en Sincelejo, donde alcanzó el grado 33.

Sus descendientes controlarían buena parte del poder económico y político de la costa colombiana durante el siglo siguiente.
La Logia Sol de Sábanas fue una de las logias masónicas más influyentes de la costa colombiana. Trabajó bajo la obediencia de la Serenísima Gran Logia de Cartagena y fue una de las cuatro logias fundadoras del Gran Oriente Unido de Córdoba y Sucre, constituido el 12 de octubre de 1974. En la masonería, el grado 33 es el más alto del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el sistema de grados más extendido en Colombia, reservado a quienes han prestado servicios distinguidos a la orden y a la sociedad. Ese era el rango que ostentaba Juan Chadid Raide en Sincelejo.
Juan Chadid Raide tuvo varios hijos. Entre ellos, Aura M Chadid Badua, el apellido Badua corresponde a su línea materna, otra familia de inmigrantes en la costa, quien tomaría la decisión que cambiaría el destino de una rama entera de la familia.
Mientras sus hermanas y primas se casaban con los grandes caciques liberales y conservadores de la costa, Aura eligió una ruta diferente. Se casó con Gustavo Castro, dirigente y fundador del Partido Comunista Colombiano, bajo la convicción de que el futuro del mundo descansaba en la expansión de la Unión Soviética.
La familia la desheredó. Su padre, sin embargo, al quedar ella embarazada de su primera hija, le cedió una casa en Bogotá. Aura y Gustavo se instalaron allí con sus seis hijos: Yira Esther, Gustavo, Dina María, Iván, Vera y Saúd.
En agosto de 1968, cuando las tropas de la Unión Soviética invadieron Checoslovaquia, Yira y sus dos hijos, María e Iván, fueron evacuados de urgencia hacia Rusia. El niño que huyó de los tanques soviéticos en Praga es hoy el candidato presidencial del Pacto Histórico.
La vida social de Aura no se agotó en la política. Fue mecenas de Esmeralda Barguil, quien fue coronada Señorita Córdoba bajo su influencia. Pero la paradoja más cruel de su vida llegó con el gobierno de Julio César Turbay Ayala. Su hermano Gustavo Dager Chadid era ministro de Agricultura de ese mismo gobierno. El mismo gobierno que perseguía a su hija Yira Esther por comunista. El hermano adentro del establecimiento. La hija perseguida por él.
Durante el gobierno de Turbay, Yira fue acusada de hacer cobertura periodística de una conferencia guerrillera de las FARC y se vio obligada a pasar a la clandestinidad durante meses, dejando su casa y su familia para refugiarse fuera de Bogotá. Solo la presión del Partido Comunista y del gremio periodístico bogotano le permitió retomar su vida política. Su hermano Gustavo Dager Chadid seguía siendo ministro del mismo gobierno que la perseguía.
La apuesta de Aura resultó ser la más exitosa de todas las ramas de la familia.
Su hijo Gustavo Dager Chadid llegó a ser ministro y presidente del Congreso de la República. Otro hijo, Saúd Castro Chadid, se convirtió en el hombre más poderoso de la Cámara de Representantes como su director administrativo, hasta que fue condenado a diez años de prisión por apropiación de miles de millones de pesos y falsedad en documento. El escándalo también salpicó a su sobrino Fernando Dager Chadid. Sus hijas llegaron al Concejo de Bogotá.
El tío materno de Iván Cepeda fue capturado por corrupción en la Cámara de Representantes
Su yerno fue Manuel Cepeda Vargas, nacido en 1930, senador de la Unión Patriótica. Fue asesinado el 9 de agosto de 1994 a los 64 años.Su nieto es Iván Cepeda Castro, candidato presidencial del Pacto Histórico para las elecciones del 31 de mayo de 2026 y puntero en las encuestas como continuidad del proyecto de la izquierda en Colombia y del gobierno de Gustavo Petro.
Las otras ramas de la familia Chadid, las que apostaron por el establecimiento, también produjeron poder, pero no llegaron tan lejos.La tía Marta Chadid engendró a la familia Guerra Tulena. De esa línea surgieron el gobernador y cacique liberal Julio César Guerra Tulena, cinco bisnietos senadores y María del Rosario Guerra, quien llegó a ser precandidata presidencial del Centro Democrático, partido del expresidente Álvaro Uribe Vélez.
La tía María Chadid fue abuela de José Name Terán, ministro y senador durante casi cuatro décadas, y bisabuela de los senadores José David Name e Iván Name, quien presidió recientemente el Senado y es padre de la concejal María Clara Name.
La tía Benut Chadid dio origen al exalcalde de Sincelejo Alfredo Quessep y al congresista Jairo Fernández Quessep. Y la prima Elvia Chadid Jattin, prima también de la excongresista Zulema Jattin, fue madre del congresista Jorge Luis Feris Chadid.
Hoy, en el Congreso de la República conviven simultáneamente cinco descendientes de la familia: los senadores José David Name, Iván Name, Leonidas Name, María Angélica Guerra e Iván Cepeda, junto al representante Luis David Suárez Chadid. Todos en partidos diferentes.
La oscuridad también acompañó a Aura. Vio morir a su hija Yira Esther en 1981, a los 39 años, de un tumor cerebral, después de buscar tratamiento infructuosamente en Cuba y en la Unión Soviética.
El registro migratorio de Colombia, «Colombia, Migration Records, 1885-2014», conserva la huella documental de esa familia que cruzó el océano un siglo antes. Vio asesinar a su yerno. Y vio a su hijo Saúd ir a prisión.
Pero también vio algo que ninguna de sus hermanas ni primas logró: una línea familiar que, partiendo del comunismo internacional y pasando por Cuba, Checoslovaquia y Moscú, llegó a la primera línea de la carrera presidencial con Iván Cepeda Castro, heredero ideológico de doña Aura M Chadid Badua, la línea comunista de una familia cuyo poder ha radicado en su estrecha relación con la masonería en Colombia.
