Iván Cepeda Castro construyó su campaña presidencial alrededor de un lema: por la vida. Es una promesa que suena bien en un tarjetón. Los números del gobierno Petro muestran una realidad distinta.
Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, entre agosto de 2022 y el 12 de junio de 2026, durante la administración de Gustavo Petro, fueron asesinados 804 líderes sociales y defensores de derechos humanos en Colombia. No es una cifra de la oposición ni de un medio crítico del gobierno. Es el registro de una organización de derechos humanos que el propio gobierno cita cuando le conviene.
Los números año por año son precisos y verificables. En 2022, primer año del gobierno Petro, fueron asesinados 189 líderes sociales. En 2023, 188. En 2024, 173. En 2025, 187, un aumento del 8 por ciento frente al año anterior. Y en lo que va de 2026, con el gobierno a menos de dos meses de terminar, ya van 67 líderes asesinados. En promedio, durante el gobierno que prometió la Paz Total, fue asesinado un líder social cada dos días.
El suroccidente del país concentró la mayor parte de los asesinatos. Cauca encabeza la lista seguido por Antioquia y Valle del Cauca. Son precisamente los departamentos donde las FARC, el ELN y el Clan del Golfo ejercen control territorial con mayor intensidad, los mismos grupos con los que el gobierno de Petro intentó negociar una paz que no llegó. En 2026, la violencia sociopolítica muestra un repunte concentrado en 20 departamentos, agravado por la coyuntura electoral.
Los más afectados fueron los líderes de Juntas de Acción Comunal, las autoridades indígenas, los defensores ambientales y los líderes campesinos vinculados a programas de sustitución de cultivos ilícitos. Son las personas que organizan, denuncian e impiden el avance de las estructuras criminales en sus territorios. Y son las que terminaron pagando con su vida la promesa incumplida de la Paz Total.
Cepeda fue senador durante todo el gobierno Petro. Respaldó sus políticas. Integró la coalición que sostuvo al ejecutivo en el Congreso. Hoy hace campaña por la vida. Los 804 líderes asesinados durante ese gobierno merecen que alguien le pregunte cuál vida.




