Por: Gustavo Rugeles – El Expediente
Colombia va a segunda vuelta el 21 de junio con una ventaja de 664.361 votos a favor de Abelardo de la Espriella. Es un margen real pero estrecho. Lo suficientemente estrecho para que el Pacto Histórico active el mecanismo que ya tiene listo desde la noche del 31 de mayo: desconocer el resultado, alegar fraude y buscar el respaldo de los observadores internacionales para construir una narrativa de ilegitimidad.
El Expediente ha documentado en una serie de publicaciones quiénes son esos observadores. El cuadro no es menor.La misión oficial de la OEA estuvo encabezada por Leonel Fernández, expresidente de la República Dominicana con un expediente de 92 millones de dólares en sobornos de Odebrecht y con antecedentes de haber viajado a Venezuela en julio de 2024 para avalar como observador las elecciones en las que Nicolás Maduro proclamó su reelección en medio de un fraude documentado y rechazado por el mundo.
La organización Transparencia Electoral lo identificó como uno de los 100 falsos observadores que el chavismo usó para legitimar ese proceso.
La misión de UNIORE fue encabezada por Daniel Bejas, juez peronista designado por Cristina Kirchner, apoderado del Partido Justicialista tucumano durante doce años y propuesto para la Cámara Nacional Electoral argentina por Alberto Fernández. La oposición argentina lo rechazó en el Senado por falta de independencia política.
El dispositivo paralelo del Pacto Histórico incluyó exguerrilleras del FMLN salvadoreño, un eurodiputado cuyas organizaciones fueron ilegalizadas en España por vínculos con ETA, el abogado que defendió a las FARC en La Habana durante cuatro años, un funcionario del Partido Comunista Chino y asesores directos de Hugo Chávez. Al día siguiente de las elecciones, esos mismos observadores estaban en las calles de Teusaquillo promoviendo las concentraciones del Pacto Histórico.
Este no es un fenómeno exclusivo de Colombia. Es un modelo que opera de manera sistemática en América Latina. En Venezuela en 2024, los mismos actores — Leonel Fernández, Ernesto Samper, José Luis Rodríguez Zapatero y la red del Grupo de Puebla,viajaron a Caracas para avalar las elecciones de Maduro. Cuando el fraude quedó expuesto, algunos pidieron tímidamente la publicación de las actas pero ninguno desconoció el resultado oficial.
En Bolivia, Nicaragua y Cuba, el patrón se ha repetido con variaciones menores: observadores alineados con la izquierda que llegan con credenciales de neutralidad y actúan como escudo político del candidato oficialista.La mecánica es precisa. Si el candidato de la izquierda gana, los observadores avalan la victoria y silencian cualquier cuestionamiento. Si pierde, tienen la infraestructura lista para construir una narrativa de fraude que circula en medios internacionales, organismos multilaterales y redes sociales antes de que los resultados oficiales sean verificados.
No necesitan probar el fraude, solo necesitan instalarlo como duda razonable en la opinión pública internacional.Colombia enfrenta ese escenario el 21 de junio.
El gobierno de Petro ya anticipó su posición la noche del 31 de mayo cuando el presidente declaró que no aceptaba los resultados del preconteo. Cepeda denunció injerencia extranjera. El dispositivo de 4.497 testigos, la aplicación Michi y los puestos de mando unificados del Pacto Histórico siguen activos.
Lo que El Expediente ha documentado no es una suposición ni una lectura ideológica. Son nombres, cargos, trayectorias y antecedentes verificados en fuentes independientes. La red existe. Opera. Y estará presente el 21 de junio con las mismas credenciales de neutralidad que usó en Venezuela, en Nicaragua y en Bolivia.
De la Espriella ganó la primera vuelta con 10.328.955 votos sin maquinaria, sin partidos tradicionales y sin el aparato del Estado. Esa victoria no le pertenece a ningún partido. Le pertenece a los colombianos que salieron a votar. Protegerla el 21 de junio es la tarea que el país tiene por delante.
ESPECIAL DE EL EXPEDIENTE SOBRE LOS OBSERVADORES INTERNACIONALES EN COLOMBIA
La injerencia que Petro ocultó: guerrilleros salvadoreños, militantes de ETA, comunistas chinos y el abogado de las FARC observaron las elecciones en nombre de Cepeda. Primicia El Expediente
Vinieron como observadores y se quedaron como agitadores: la red internacional del Pacto Histórico que promovió las revueltas postelectorales en Teusaquillo
Leonel Fernández, jefe de la misión de la OEA, tiene un expediente con Odebrecht y viajó a Venezuela a validar el fraude de Maduro junto a los mismos observadores internacionales ligados Pacto
Daniel Bejas: el juez peronista designado por Cristina Kirchner que llegó a Colombia como jefe de la misión electoral de UNIORE




