El penalista, quien cerró su cuenta de X apenas fue designado como jefe del empalme del sector justicia, es el abogado de la cabeza de la corrupción en la UNGRD, Carlos Ramón González; del líder petrista Carlos Caicedo; y de militantes de la Primera Línea. Además, su amigo y socio, David Teleki, es cercano al mayor perseguidor del presidente electo: Gonzalo Guillén.
Por: El Expediente
La posible designación de Iván Cancino como próximo ministro de Justicia en el gabinete de Abelardo De La Espriella generó un choque inmediato en los sectores que esperaban un gabinete totalmente desmarcado de la administración de Gustavo Petro.
Para quienes respaldaron el discurso de mano firme contra el gobierno saliente, resulta desconcertante que la arquitectura judicial del país quede en manos de un penalista cuyo mapa de clientes y aliados se cruza directamente con los nombres más cuestionados de la izquierda y del petrismo.
En el centro de esta contradicción está el papel de Cancino como el principal abogado de Carlos Ramón González, exdirector del DAPRE y del DNI, señalado como el cerebro detrás del desvío de más de $612.000 millones en la UNGRD. Esos recursos, como reveló El Expediente, se usaron para sobornar al Congreso a cambio de aprobar los proyectos de Petro. Por este escándalo hoy están presos los expresidentes del Senado y la Cámara, Iván Name y Andrés Calle, y el exministro del Interior, Luis Fernando Velasco.
Para la justicia, Carlos Ramón González es un prófugo; para Iván Cancino, es un «perseguido político». Cancino no solo lo defendió en los tribunales, sino que justificó su huida hacia Nicaragua y lo etiquetó públicamente como un «asilado». Que el próximo posible encargado de coordinar la política criminal y las extradiciones del país haya validado la fuga del principal implicado en la corrupción del gobierno Petro genera un evidente cortocircuito institucional.
Los vínculos de Cancino con la izquierda no nacieron en este cuatrienio. Durante años, ha sido el estratega jurídico de Carlos Caicedo, exgobernador del Magdalena y una de las figuras más radicales del petrismo en el Caribe. Cancino ha defendido a Caicedo en estrados, en las redes y en medios, en expedientes que van desde presuntos homicidios en su época universitaria hasta graves casos de corrupción administrativa.
Su influencia también tocó al núcleo de la familia presidencial saliente. Aunque Cancino no apareció formalmente como el abogado de Nicolás Petro, su firma fue el centro de operaciones de esa defensa. David Teleki, el primer apoderado del hijo del mandatario y quien impulsó las confesiones iniciales, despachaba directamente desde las oficinas de Cancino. Al mismo tiempo, Cancino aparecía en medios de comunicación relativizando las pruebas de la Fiscalía en contra de Nicolás Petro. También manifestó en medios de comunicación que la confesión de Nicolas Petro, según la cual su padre Gustavo Petro estaba enterado de los aportes de Euclides Torres a su campaña, podrían ser utilizados contra el saliente presidente
https://www.wradio.com.co/2023/10/01/nada-de-lo-que-dijo-nicolas-petro-puede-ser-usado-para-imputar-a-nadie-abogado-cancino/: El laberinto de Iván Cancino: de defender a Carlos Ramón González, Carlos Caicedo y la Primera Línea, a gobernar con De La EspriellaEsa cercanía con el activismo del gobierno Petro también se hizo evidente durante la violencia urbana de 2021, un hecho que las bases de De La Espriella consideran un ataque directo a la democracia. Cancino fue el abogado de Alejandro Villanueva, un activista con nexos probados con alias “Simona”, cabecilla de la Primera Línea, tal como lo documentó El Expediente.
Defender a los dinamizadores del caos urbano va en contravía del discurso de orden y autoridad que el gobierno de Abelardo De La Espriella prometió en campaña.
La contradicción va más allá de sus clientes y llega a sus posturas políticas. Cuando Gustavo Petro decidió liberar a los detenidos de la Primera Línea para nombrarlos «gestores de paz», Cancino fue uno de los pocos penalistas mediáticos que salió a respaldar la medida. Mientras la oposición y De La Espriella criticaban duramente la decisión, Cancino argumentó en medios que Petro tenía plenas facultades constitucionales para suspender las órdenes de captura y designarlos como ‘gestores de paz’.
En el plano de las movidas mediáticas y judiciales, los cruces de Cancino llegan a niveles insospechados. La grabación que se conoció de una conversación suya con Gonzalo Guillén —uno de los mayores detractores de De La Espriella— no fue un simple intercambio de opiniones. Ese audio fue la herramienta exacta que sirvió para tumbar el preacuerdo que el empresario Carlos Mattos ya tenía pactado con la Fiscalía. La gravedad del asunto radica en que, dentro de esa negociación, Mattos se disponía a revelar y comprobar con evidencias los millonarios pagos que le hizo al calumniador Gonzalo Guillén. En términos prácticos y procesales: Iván Cancino salvó a Guillén de la justicia. Que el nuevo ministro haya operado para encubrir al peor enemigo político de su actual jefe siembra interrogantes legítimos sobre sus verdaderas lealtades.
Ver: “Eso no pasó”, “eso no pasó”, afirma repetidamente Iván Cancino, refiriéndose a los presuntos pagos al periodista Gonzalo Guillén, al tiempo que asegura, sin más pruebas que su dicho, que Carlos Mattos fue presionado por los fiscales que llevan el caso para que declarara contra el reportero
Ver: Reveladora conversación entre el abogado Iván Cancino y el periodista Gonzalo Guillén sobre caso Carlos Mattos
A este mapa de relaciones se suma el entorno laboral de su familia. Su esposa, Sandra Gómez Arias, ha presidido entidades como Findeter y la Fiduprevisora, corporaciones públicas que hoy acumulan investigaciones por presunto direccionamiento de contratos multimillonarios, donde figuran operadores políticos como Armando Benedetti y el exministro Alberto Carrasquilla.
Benedetti, Euclides Torres y Daniel García, los verdaderos dueños de la Fiduprevisora. Alerta por direccionamiento de contrato por $88 mil millones
Consciente de este historial y del escrutinio que se avecinaba, la primera movida de Cancino tras ser nombrado en el equipo de empalme fue eliminar su cuenta en X (Twitter), borrando el rastro de sus posiciones públicas antes de asumir el cargo.
A esta red de defensas y alianzas mediáticas se suma un elemento contractual insoslayable. Iván Cancino no solo operó como escudero judicial de los alfiles del petrismo, sino que también tuvo contratos directos con el gobierno de Gustavo Petro.
Haber recibido recursos públicos como contratista de la misma administración que el nuevo jefe de Estado prometió investigar y llevar ante la justicia, consolida las dudas sobre su verdadera independencia y representa un choque frontal contra la coherencia del recién nombrado gabinete.
Iván Cancino tiene ahora podría tener la responsabilidad de liderar una reforma judicial para desmantelar la Paz Total y replantear la JEP, promesas clave de De La Espriella. El interrogante es cómo logrará imponer el discurso de severidad y combate a la impunidad del nuevo gobierno, cuando él mismo ha sido el principal salvavidas jurídico de los políticos y activistas que el electorado acaba de derrotar en las urnas.




