El Gobierno de Abelardo De La Espriella ha reconocido oficialmente la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, una decisión que modifica la postura histórica del país en materia de política exterior y lo distancia de los criterios de las Naciones Unidas y de la Unión Europea. Con esta medida, formalizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Colombia se convierte en el segundo Estado del mundo en validar legalmente el control israelí sobre este territorio en disputa. De los 193 Estados miembros que integran la ONU, exactamente 191 naciones no reconocen a Israel como propietario del territorio
Hasta ahora, Estados Unidos era el único miembro de la ONU que respaldaba formalmente la soberanía de Israel en la meseta, tras el decreto firmado por la administración de Donald Trump en 2019. El paso dado por De La Espriella fractura el consenso diplomático de América Latina y de la mayor parte de la comunidad internacional, que se alinea con las resoluciones 242 y 497 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Estos documentos califican la presencia israelí en la zona, capturada a Siria en la Guerra de los Seis Días de 1967 y anexada de forma unilateral en 1981, como una ocupación carente de validez jurídica.
El alejamiento de Colombia respecto al marco de la Unión Europea —que mantiene la defensa de las fronteras previas a 1967— también marca un contraste con otros gobiernos de la región con afinidades hacia Tel Aviv. El Ejecutivo de Argentina, presidido por Javier Milei, ha incrementado su cercanía con el Estado israelí, pero ha optado por la abstención en los foros internacionales para evitar un reconocimiento legal formal sobre el Golán.
El texto de la Cancillería colombiana argumenta que el control de la meseta representa un factor esencial para la seguridad y la arquitectura de defensa de Israel. Este pronunciamiento forma parte de una reorientación más amplia de las relaciones bilaterales impulsada por el nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, que contempla el restablecimiento de acuerdos comerciales y el traslado de la embajada colombiana a Jerusalén.
La difusión del comunicado oficial coincidió con el desarrollo de una crisis interna en Colombia. La directriz diplomática se hizo pública el mismo día en que el Gobierno decretó el estado de emergencia nacional para atender las consecuencias humanas y materiales provocadas por un terremoto de magnitud 7.4 que afectó a varias regiones del país y ha dejado centenares de personas que perdieron la vida.




