Por Alejandro Ramírez Londoño
Colombia dio un respiro. Las elecciones del domingo demostraron un elector saturado lo que se reflejó particularmente en quienes siguieron las promesas del cambio en las elecciones presidenciales. No se nos puede olvidar que fue Claudia López una de las mandatarias que primero reaccionó ante la victoria de Gustavo Petro “¡Al fin ganamos!” trinó en la red social Twitter manifestando que había triunfado “el voto libre, los y las nadies, los jóvenes, las mujeres y las familias”. En el caso de Bogotá, Petro pasó de contar 2 millones doscientos cincuenta y tres mil votos a poco más de Quinientos setenta y un mil con su fiel exponente, Bolívar; un mensaje directo tratándose de la capital del país, aquella en donde se desempeñara como alcalde con el 32% de los sufragios, hoy totalmente superado en el consenso que generó Carlos Fernando Galán con el 49% de los mismos. La injerencia política con marchas y manifestaciones en localidades y el mensaje del metro tampoco le movilizaron votos a su fórmula, todo lo contrario: “el abrazo del oso”.
Antioquia nos dio una lección de rentabilidad política como ninguna otra región. El gobernador electo Andrés Julián Rendón identificó en los electores que se definirían por Federico Gutierrez un importante baluarte en oposición al “Petro-quinterismo” a la vez que el candidato Luis Emilio Pérez no entendía que acompañarse de la avanzada del presidente Petro en Julián Bedoya y Carlos Andrés Trujillo sellaría su fracaso. El candidato Luis Fernando Suárez, quien se veía acompañado de una maquinaria en la gobernación de Antioquia, no logró romper los apoyos a Rendón y hoy Antioquia puede decir que tendrá un gobierno que respetará a su antecesor, quien desde ya se le ve proyectando fórmulas para mantener inalterados los sueños de los antioqueños en los más importantes programas de infraestructura inclusive aún, con la enemistad que le tiene el Gobierno central al departamento.
La elección en Cali demostró como en toda Colombia que los empresarios fueron la pieza clave para recuperar el país. Sin el empresariado es imposible sacar al país del subdesarrollo y el gobierno central viene incentivando conflictos, prendiendo alarmas sociales, vía que nos aleja de la solución a una problemática social que venía siendo resuelta de la mano de la inversión, del empleo y la productividad de los factores. El consenso que se logró al rededor de Alejandro Eder entre los candidatos Diana Rojas y Wilson Ruiz, promete ya una gestión distinta, despolitizada y pensando en el bienestar, en la seguridad de los ciudadanos caleños, quienes fueron al fin los más perjudicados del gobierno saliente.
Y en Santander, los electores fincaron su confianza en el General Juvenal Díaz Matteus, quien reivindicó la necesidad del orden público para garantizar el desarrollo de los enclaves productivos en Santander, no solo el desarrollo del importante clúster minero energético del departamento, sino del comercio y de la expansión de esa gran metrópoli que hoy conforman Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta. Su salida prematura de las fuerzas militares luego de una carrera brillante, fue recompensada por los santandereanos con la gobernación del departamento, aún cuando se enfrentaba al ex alcalde y ex candidato presidencial Rodolfo Hernández. La elección del pastor Beltrán como alcalde de Bucaramanga demuestra la necesidad de volver a valores como la forma más expedita de recuperar el civismo, el compromiso y los deberes de los ciudadanos. Se espera que cambie radicalmente una administración a cuyo mandatario actual aqueja un gran desprestigio.
La confianza que demostraron los electores en la familia Char en el Atlántico colombiano prevé comtinuar la senda de crecimiento, aún cuando un sector del empresariado de la ciudad está hoy cuestionado por el apoyo a la campaña de Gustavo Petro y se alineara con
su candidato a la gobernación, con una figuración relativa que en todo caso no logró afectar la fórmula alcaldía – gobernador que se definió por la experiencia y las realizaciones con Alejandro Char y Verano de la Rosa.
Importante resaltar el mensaje en la carta de Fenalco “la democracia colombiana triunfó, el pueblo respaldó la importancia de elegir mandatarios comprometidos con las regiones”, luego de lo cual enfatizó: “el empresariado y los comerciantes colombianos estamos en pie de lucha para seguir construyendo el desarrollo social y económico desde las regiones para lograr más oportunidades y bienestar para los colombianos.. el nuevo mapa del poder político favorece el respeto a la institucionalidad y a la democracia del país el verdadero y el nuevo cambio nace hoy”
En conclusión, tenemos una oportunidad para darle importancia a la descentralización, cuando se posesionen en enero del próximo año los mandatarios del gobierno desde las regiones, una nueva expresión de recuperación de lo público que nos convocará a trabajar unidos, a levantarnos para recuperar entre todos el país que hemos construido con sacrificios y grandes aprendizajes para nuestros hijos y nietos.




