Nada más diciente sobre la realidad económica de un país, que lo que perciben los inversionistas. Eso se refleja, especialmente, en dos variables: Nivel de riesgo país y tasas de interés.
Los primeros días de agosto, después de la posición del gobierno de Abelardo de la Espriella, las tasas de interés (el monto al que el gobierno coloca sus TES) se redujeron (estaban muy cercanas al 14%) y llegaron a niveles del 12:10%; igual, el nivel de riesgo país mejoró. Ello como una muestra de confianza por parte del mercado ante la llegada del nuevo gobierno y en especial al mensaje que trasmitió, de trabajar para un verdadero ajuste fiscal, retornar negocios del sector de hidrocarburos y devolver la confianza inversionista al país, entre otros anuncios.
Un mes largo después, las dos variables revierten al alza. Los anuncios en materia de ajuste fiscal y esquema de financiamiento del presupuesto del 2027, no se han presentado y, por ende, no se han empezado a ejecutar; eso el mercado lo percibe y reacciona con las alzas referidas. El 20 de septiembre, las tasas de interés de los TES llegaron al 12.7%. En la última semana de septiembre el gobierno colombiano colocó $2.85 billones con tasas del 12,91% para los vencimientos en 2030; 12,90% para vencimientos en 2034 y 12.80% para vencimientos en 2036; es decir, alzas de 81, 80 y 70 puntos básicos, respectivamente. El tema fiscal, con total razón, sigue generando angustia en los mercados.
En el caso del EMBI (Emerging Markets Bond Index, el principal indicador de riesgo de país calculado por J P Morgan chase), Colombia cerró en 226 puntos básicos al 30 de septiembre; cuando al 5 de agosto se ubicaba en 181 puntos básicos (un incremento de 45 puntos básicos, el 24.8%); además, su nivel más alto desde el mes de mayo del 2026. Alguien podría decir que es una situación similar en diferentes países, lo que en efecto se ha dado, pero en menores proporciones: Chile subió 9 puntos básicos y México subió 17 puntos básicos, en el mismo lapso. En tema de riesgo, el mercado también se ha expresado.
No olvidemos que el Presupuesto General de la Nación (PGN) para el 2027 (aprobado en comisiones económicas de Senado y Cámara), quedó en $635 billones, pese a que no se presentó el plan de ajuste fiscal. El plazo para la aprobación definitiva del PGN en el Congreso, es el 20 de octubre. También recordemos que el cálculo de ingresos vía recaudo de impuestos es de $320 billones, es decir, hay un faltante de recursos por $315 billones; ¿de dónde van a salir? Esa es la gran incógnita. El gobierno ha dicho que cumplirá su promesa de campaña de no más impuestos; por el lado de los ingresos, en el 2027 no se espera un alza importante en recaudo de impuestos frente al 2026. La opción que queda es la de más deuda. Por el lado de los egresos, se sigue hablando de buscar ahorro de 2 puntos del PIB, una cifra aproximada a los $44 billones. ¿Cómo se va a lograr? Es lo que no ha dicho el equipo económico del actual gobierno lo que genera mucha inquietud en los mercados.
Contrario a lo que había expresado semanas atrás, en su reciente alocución, el Presidente de la Espriella habló sobre la alternativa de recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI). Parecería ser que no han encontrado eco suficiente, después de las 2 o 3 visitas realizadas a Estados Unidos, para obtener las opciones de financiación que el país requiere, con otros organismos multilaterales como el Banco mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La opción del FMI implicaría una serie de ajustes que no se tiene Claro si el gobierno está dispuesto a implementar. Es muy usual que pidan reducir, o incluso eliminar, algunos egresos en materia de subsidios, especialmente. De todos modos, en entrevista con Mauricio Cárdenas, ex ministro de Hacienda, menciona que el FMI ha moderado mucho sus programas y que ya no impone ese tipo de exigencias. Habrá que esperar como termina el tema.
Por supuesto los inversionistas y el país en general esperan con ansiedad el anunciado plan de choque o el plan de ajuste fiscal que ha mencionado el gobierno en reiteradas ocasiones. El mismo debe detallar, con exactitud y con cronogramas claros, las acciones y estrategias definidas por el equipo económico del gobierno para reducir significativamente el déficit fiscal; bien aumentando los ingresos o, disminuyendo significativamente los egresos. Sobre esto último, hay que mencionar que a pesar de que van 50 días del nuevo gobierno, no se ha planteado ninguna propuesta para la reducción del Estado ofrecida en campaña; ni siquiera el gobierno presentó el proyecto de ley solicitando las facultades extraordinarias ( lo hizo el Centro Democrático). Dado que se requiere de este tipo de mecanismos para ejecutarla, sea suprimiendo o fusionando ministerios u otras entidades del gobierno nacional, no se entiende como el gobierno no radicó la iniciativa.
Como están las cosas hoy, el déficit fiscal en el 2026 cerraría en el 8.0% del PIB; para el 2027 llegaría al 9.0% del PIB, cifras insostenibles. El mercado ya no acepta anuncios, espera acciones concretas en el corto y mediano plazo, que incluyan la reducción significativa del tamaño del Estado, la eliminación del derroche, una verdadera estrategia de ahorro y un contundente programa de austeridad para todas las entidades y empresas del Estado (no se entiende, como en medio de la crisis fiscal y la insuficiencia de recursos, se destinen cientos de millones de pesos a un gran evento en Santa Marta para presentar al nuevo presidente de Ecopetrol); igualmente, tener la certeza de cómo se va a financiar el faltante del presupuesto y cuál va a ser el plan de choque o de ajuste fiscal que conlleve a una disminución significativa del déficit fiscal. Sin esas acciones y decisiones, las tasas de interés y el nivel de riesgo país continuaran subiendo, con las consecuencias que implican para el país de tener una peligrosa bola de nieve que afectarán más las deterioradas finanzas publicas.
Nota 1: Teniendo en cuenta que para el mes de agosto la inflación subió (cerró en el 6.23%, en julio estaba en el 6.03%, en diciembre del 2025 en el 5.!0%), en la reciente Junta Directiva del Banco de la República se optó por subir 25 puntos básicos la tasa de interés llegando al 12.25%. Siguen las consecuencias del irresponsable incremento del salario mínimo en diciembre del 2025.
Nota 2: Según cifras publicadas por el DANE, el desempleo en el mes de agosto del 2026 subió al 9.4%, (recordando que en julio había llegado al 8.6%). Las causas de este incremento no son del todo claras, como tal no se ha empezado el recorte del tamaño del estado en cuanto a los casi 800.000 cargos creados por el gobierno Petro. Es posible que el resultado esté relacionado con el impacto del terremoto en la economía del país.
Nota 3: El déficit comercial del país, a Julio del 2026, es el más alto de las últimas dos décadas. Cerró en US$2.798 millones; fueron US$4.69 millones en exportaciones, versus US$7.488 millones en importaciones. El déficit acumulado de los últimos 12 meses (corte a julio del 2026), fue de US$18.462 millones, el más alto desde el año 2007; este es otro perverso logro del gobierno Petro.




