Por: El Expediente
La planta que Renault-Sofasa tiene en Envigado, Antioquia, produjo 36.000 vehículos en 2025 con una capacidad instalada de 77.000. En el primer trimestre de 2026 ensambló 10.600, un 80 % más que en el mismo periodo del año anterior, y exportó cerca de 6.500, según los datos que recogió El Colombiano. La compañía proyecta vender fuera del país alrededor del 60 % de lo que produzca. Sobre esa base, de una planta que ya trabaja más para el exterior que para el mercado local, se apoya el anuncio que hizo el 20 de octubre el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo: el Gobierno y la ensambladora avanzan en un proyecto de inversión de hasta US$150 millones para fabricar un nuevo vehículo en Colombia.
El ministro de Comercio, Mauricio Gómez Amín, dijo que el mensaje del Gobierno a los inversionistas es claro: «Colombia quiere competir por proyectos que generen valor a largo plazo». Según el comunicado, la iniciativa incorporaría nuevas tecnologías, ampliaría las exportaciones de la industria automotriz y consolidaría al país como plataforma regional de producción. Beneficiaría a 29 empresas autopartistas y apoyaría el desarrollo productivo en siete regiones, con empleo calificado. Los mercados previstos para las exportaciones son Argentina, México, Ecuador, Venezuela, Uruguay y Paraguay. El anuncio se produjo en los primeros cien días del gobierno del presidente Abelardo de la Espriella.
La cifra de US$150 millones es un tope, no un monto comprometido: los textos oficiales dicen «hasta». Tampoco precisan qué vehículo se fabricaría, en cuánto tiempo comenzaría la producción, qué incentivos otorgaría el Estado ni cuántos empleos se crearían, más allá de que serían calificados. El Ministerio indicó que acompañará el trabajo conjunto con Renault-Sofasa y el sector para definir las condiciones necesarias para materializar el proyecto, lo que significa que esa definición está pendiente. El presidente y director general de la compañía, Juan Camilo Vélez, aparece en el registro fotográfico del anuncio, pero no se le atribuyó ninguna declaración.
El contexto productivo ayuda a medir la dimensión de la apuesta. Renault-Sofasa tiene el 11,9 % del mercado colombiano en lo que va de 2026 y ocupa el segundo lugar en ventas, con el Duster en el segundo puesto entre los modelos más vendidos del país, según los datos publicados por El Colombiano. La empresa proyecta una producción superior a los 40.000 vehículos este año, y sostiene que su operación y su cadena de suministro sostienen cerca de 11.500 empleos directos e indirectos. La planta funcionó en 2025 a menos de la mitad de lo que está en condiciones de producir, de modo que hay capacidad disponible para un modelo nuevo.
Los mercados que menciona el Gobierno ya aparecen en las cuentas de la compañía. México, que recibió unos 2.900 vehículos de Sofasa en 2024 y cerca de 6.000 en 2025, de los cuales 5.200 fueron Kwid, pidió para 2026 más de 21.000 unidades de ese modelo, según El Colombiano. Venezuela es un destino todavía pequeño: en 2025 llegaron 622 unidades. Vélez ha dicho: «Estamos totalmente listos para exportar masivamente a Venezuela». Es un mercado que se reabre a las empresas colombianas, como lo muestra la expansión de Studio F, con siete tiendas previstas hasta 2027.
El proyecto se inscribe, además, en la estrategia global de Renault, que según la cifra citada por El Colombiano prevé lanzar 36 modelos entre 2026 y 2030, de los cuales 14 estarían destinados a mercados internacionales, todos híbridos o eléctricos. Si el vehículo que se fabricaría en Colombia forma parte de ese plan, no se sabe: ni el Gobierno ni la empresa lo han dicho.
Lo que sí consta es el interés de ambas partes en avanzar. Para los proveedores, la noticia tiene un efecto directo: una línea nueva en la planta de Envigado exige piezas, y las 29 empresas autopartistas que menciona el Ministerio son las que se beneficiarían. El Ministerio no ha dicho cuáles son. Esa lista, el nombre del modelo y el calendario son los datos que determinarán si el proyecto se convierte en producción y empleo, o se queda en un anuncio.




