La sorpresiva aparición de Carlos Lehder Rivas en Colombia, tras décadas de reclusión y un exilio dorado en Alemania, no solo sacudió los cimientos de la memoria histórica del narcotráfico, sino que puso bajo los focos a su principal escudera jurídica: Sondra Macollins. La abogada penalista, conocida por asumir causas que otros consideran perdidas, se ha convertido en el rostro y la voz del excapo del Cartel de Medellín en su intento por cerrar sus cuentas pendientes con la justicia colombiana.
El Retorno del «Alemán»
En marzo de 2025, Lehder aterrizó en Bogotá procedente de Frankfurt, siendo capturado de inmediato por las autoridades migratorias debido a una orden vigente relacionada con tráfico de armas y delitos cometidos en los años 80. Fue en ese momento cuando Macollins desplegó una agresiva estrategia de defensa, interponiendo un hábeas corpus y argumentando que cualquier deuda judicial de Lehder en el país ya había prescrito.
Para la abogada, la detención de Lehder fue un acto «ilegal y desproporcionado». Macollins ha sostenido públicamente que el estado de salud de su cliente —un hombre de 75 años, sobreviviente de cáncer y debilitado por décadas de aislamiento en cárceles de máxima seguridad en EE. UU.— hace que su permanencia en una celda sea una violación a la dignidad humana.
Más que una Defensa, una Reivindicación
La relación entre Macollins y Lehder trasciende lo estrictamente procesal. En múltiples entrevistas, la abogada ha adoptado un tono pedagógico y casi humanitario, pidiendo a Colombia una «segunda oportunidad» para el hombre que alguna vez fue el socio principal de Pablo Escobar.
«Carlos Lehder es un hombre nuevo, resocializado, que solo quiere pasar sus últimos días en paz y contar su verdad a través de sus libros», ha declarado Macollins, quien incluso ha mencionado su faceta como artista y sensible social para justificar su cercanía con personajes de esta magnitud.
El Eslabón de una Cadena de Poder
La defensa de Lehder es solo una joya más en la corona de casos de alto perfil de Macollins, quien también lidera la defensa de David Murcia Guzmán y ha representado a figuras como el exguerrillero Martín Sombra. Esta red de clientes le ha otorgado un aura de invulnerabilidad y una plataforma mediática que hoy utiliza para su propia ambición política: la presidencia en 2026.
Sin embargo, para sus críticos, la gestión de Macollins a favor de Lehder es la prueba reina de su capacidad para maniobrar en las grietas del sistema judicial. Mientras ella habla de «reconciliación» y «prescripción de penas», otros ven en su labor una estrategia para limpiar el pasado de figuras oscuras mientras su esposo, Moisés Garvin, expande un imperio de contratación estatal que también camina por el filo de la legalidad.
El «Bestseller» de la Mafia: El Libro que Sella la Alianza Macollins-Lehder
La relación entre Sondra Macollins y Carlos Lehder Rivas no se limita a los estrados judiciales; ha encontrado su mayor caja de resonancia en las librerías. Bajo la estrecha asesoría y protección jurídica de Macollins, el cofundador del Cartel de Medellín lanzó su obra autobiográfica titulada «Vida y muerte del Cartel de Medellín», un texto que se ha convertido en una pieza clave de la narrativa que la «Abogada de Hierro» busca instaurar en la opinión pública.
Una Verdad Filtrada por la Defensa
El libro no es solo un ejercicio de memoria; es una herramienta de defensa estratégica. Macollins ha sido la encargada de gestionar los derechos y supervisar que el contenido no reactive procesos judiciales dormidos, mientras posiciona a un Lehder «arrepentido» pero crítico con el sistema. En la obra, el excapo detalla su ascenso en Cayo Norman, su sociedad con Pablo Escobar y su entrega final por parte del mismo cartel, pero lo hace bajo una óptica de «redención y resocialización», conceptos que Macollins utiliza sistemáticamente en sus entrevistas para humanizar al exnarcotraficante.
El Negocio de la Memoria
Para los analistas, la publicación del libro bajo la tutela de Macollins representa un movimiento maestro de marketing jurídico y político:
- Financiamiento: Las regalías del libro y los derechos para posibles adaptaciones a series de streaming constituyen un flujo de recursos que ayuda a sostener la costosa defensa técnica de Lehder en Colombia y Alemania.
- Plataforma para Macollins: Al ser la única autorizada para hablar en nombre del autor, la abogada ha acaparado espacios en medios nacionales e internacionales, proyectando su imagen de «mujer valiente» que no teme enfrentarse a la historia oscura del país.
- Control de Daños: El libro omite o matiza capítulos que podrían vincular a figuras políticas actuales con el pasado del narcotráfico, un silencio que algunos sectores interpretan como una moneda de cambio en el complejo tablero de influencias que maneja su esposo, Moisés Garvin.
El Contraste Ético
Mientras Macollins promociona la obra de Lehder como un aporte a la «verdad histórica», sus detractores señalan la ironía de que una precandidata presidencial base su fama en el lucro derivado de las memorias de uno de los hombres que más daño causó a la institucionalidad colombiana.
«El libro es el testamento de una época de terror, pero en manos de Macollins, se ha convertido en un panfleto de relaciones públicas para limpiar el camino de regreso de un criminal», señalan voces críticas desde la academia.
Con la publicación de este libro, Sondra Macollins ha logrado lo que pocos abogados penalistas consiguen: convertir un expediente judicial en un producto de consumo masivo, consolidando su perfil como una mujer que sabe transformar el pasado criminal en capital político y mediático para su propia causa.
El ascenso de Sondra Macollins como precandidata presidencial para 2026, bajo el comité de firmas «Mujeres de Hierro», marca un punto de inflexión donde el derecho penal se convierte en una plataforma de lanzamiento electoral. Su estrategia no es convencional: mientras la mayoría de los candidatos construyen su imagen sobre propuestas programáticas, Macollins lo hace sobre su historial como la abogada de los «indefendibles».
Al asociarse con figuras como Carlos Lehder, David Murcia Guzmán y Martín Sombra, ha logrado una visibilidad mediática que pocos políticos tradicionales poseen, presentándose no como una defensora de criminales, sino como una guardiana del debido proceso y una promotora de la «reconciliación».Sin embargo, detrás de su discurso de «manos limpias» y carácter implacable, subyace una compleja maniobra de protección y contraataque.
El ataque frontal contra el líder en las encuestas por supuestas deudas de honorarios de hace 20 años cumple una doble función:
- Deslegitimación Moral: Al cuestionar la ética financiera de sus oponentes, busca neutralizar las críticas que estos lanzan contra el cuestionado entramado de contratación de su esposo, Moisés Garvin.
- Efecto Espejo: Intenta demostrar que «todos tienen un pasado», diluyendo la gravedad de las investigaciones actuales sobre la Red Summa y los billonarios contratos de Garvin en un mar de acusaciones cruzadas de vieja data.
La simbiosis es clara: el imperio económico de Garvin, construido sobre el polémico modelo de «contrataderos» y convenios interadministrativos, proporciona el músculo financiero y la red de influencias necesaria para sostener una campaña de largo aliento. A su vez, el brazo jurídico-político de Macollins actúa como una unidad de respuesta rápida que utiliza expedientes judiciales y libros de memorias (como el de Lehder) para marcar la agenda nacional y silenciar a los detractores.




