Yulixa un sueño truncado

Por: Jennifer Gallón

Yulixa Consuelo Toloza Rivas, era una mujer venezolana de 52 años, dedicada al oficio de estilista, quien llegó a Colombia en busca de un mejor futuro para ella y de su familia. Pero el 13 de mayo de 2026, Yulixa, ingresó a un centro estético del sur de Bogotá, con la esperanza de realizarse un procedimiento estetico, para mejorar su apariencia física. Días después, tras ser reportada como desaparecida, su cuerpo fue hallado abandonado en zona rural del municipio de Apulo, Cundinamarca, convirtiéndose en el rostro de una tragedia que hoy estremece al país y evidencia los peligros de los procedimientos estéticos clandestinos.

Yulixa acudió al establecimiento Beauty Láser M.L,  ubicado en el barrio Venecia, en Bogotá, un lugar que posteriormente fue señalado por las autoridades como un centro que no contaba con la acreditación, licencias y mucho menos los permisos para realizar procedimientos médicos invasivos. Según reportes de prensa, allí le practicaron una lipólisis láser, intervención destinada a eliminar tejido adiposo mediante calor. De acuerdo con la investigación, el procedimiento fue realizado por personas que hoy son investigadas por las autoridades, entre ellas quien habría actuado como falso cirujano, así como otros responsables del establecimiento, quienes, en lugar de procurar atención médica inmediata cuando la paciente presentó complicaciones, optaron por ocultar lo sucedido.

Las complicaciones aparecieron durante el procedimiento. Según el dictamen del Instituto Nacional de Medicina Legal, Yulixa, falleció como consecuencia de una embolia pulmonar, derivada de la lipólisis láser practicada en ese establecimiento clandestino. Antes de conocerse el dictamen definitivo, también se manejaron hipótesis relacionadas con una lesión pulmonar y otras complicaciones propias de una intervención realizada sin las condiciones médicas requeridas. Lo que sí quedó claro, es que la atención oportuna pudo haber marcado la diferencia entre la vida y la muerte, y que la ausencia de protocolos médicos adecuados agravó una situación y el estado de salud de Yulixa, que exigía una respuesta inmediata.

Pero el mayor acto de deshumanización, ocurrió después de su fallecimiento. En lugar de informar a las autoridades o trasladarla a un centro asistencial, los responsables, al verse expuestos, decidieron sacar su cuerpo del establecimiento, trasladarlo por varios kilómetros y abandonarlo en el km 45 entre el municipio de Apulo y Anapoima, alterando además el lugar donde ocurrieron los hechos y obstaculizando la investigación penal. Ahora bien, desde la perspectiva jurídica, esta conducta permite sostener que no solo existió un grave desprecio por la vida humana, sino también actos encaminados a ocultar el delito y afectar a la administración de justicia y ocultar el delito. En el criterio personal, estos hechos configuran un homicidio doloso agravado, acompañado de conductas de alteración de elementos materiales probatorios y del lugar de los hechos, sin perjuicio de la calificación jurídica definitiva que adopten la Fiscalía y los jueces dentro del proceso penal en mención.

La muerte de Yulixa, debe convertirse en una lección para toda la sociedad. La búsqueda de la belleza, nunca puede estar por encima del derecho fundamental a la vida. Antes de someterse a cualquier procedimiento estético, los pacientes deben verificar que la institución se encuentre debidamente habilitada por la autoridad sanitaria, confirmar que el procedimiento sea realizado por un médico especialista con registro profesional vigente, exigir el consentimiento informado, revisar las condiciones de bioseguridad del lugar y desconfiar de ofertas excesivamente económicas o de establecimientos que funcionan como peluquerías o centros de belleza sin autorización para realizar actos médicos. La verdadera belleza, comienza con el cuidado de la vida, porque ninguna transformación física justifica poner en riesgo aquello que jamás podrá recuperarse: la existencia humana.

Atentamente;

JENNIFER GALLÓN MARTINEZ

Abogada y Defensora de Derechos Humanos.

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