Déficit fiscal, urgen estrategias y acciones del nuevo gobierno para reducirlo significativamente

Por: Duván Idarraga

En mi columna anterior me referí de manera general al proyecto del Presupuesto General de la Nación (PGN) para el 2027, pasamos de $576 billones que había planteado el gobierno Petro, a $635 billones del gobierno de La Espriella. El nuevo gobierno lo presentó como de sinceramiento a la realidad de las finanzas públicas e incluyó varios compromisos que el gobierno anterior no había considerado. En total incrementó $59 billones, cifra que además contempla las necesidades relacionadas con la reconstrucción de las regiones afectadas por el muy grave terremoto ocurrido hace un mes largo. 

Sobre el proyecto presentado, quiero destacar algunos aspectos expuestos por el Comité Autónomo de la Regla Fiscal en su Comunicado numero 37 (de septiembre 10): «El CARF considera urgente definir e implementar una estrategia convincente de consolidación fiscal que permite estabilizar la deuda y retornar al mecanismo paramétrico de la regla fiscal». También expuso: «Preservar la sostenibilidad de la deuda y evitar su aproximación al límite de la regla fiscal requiere medidas de ajuste estructurales, convincentes y permanentes tanto por el lado de los ingresos como del gasto.” Aquí quiero mencionar que, uno de los principales cuestionamientos del CARF al gobierno anterior, estaba enfocado especialmente en la deficiente estimación de los ingresos, tema recurrente en sus 4 años; en este caso invita a que el gobierno realice un buen ejercicio tanto en ingresos como egresos.

También el CARF menciona: «El nuevo proyecto implica un aumento significativo del presupuesto frente a 2026, explicado principalmente por el mayor servicio de la deuda… El servicio de la deuda registra un crecimiento de 54.7% y aumenta en 2.3 puntos porcentuales del PIB; mientras el gasto sin deuda, crece 5.3% y se mantiene en el 22.6% del PIB.”  Respecto al déficit primario, el CAEF expresa: “Tanto el gobierno como el CARF proyectan, para el 2027, un déficit primario de 4.5% del PIB, significativamente superior al 0.5% contemplado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) del 2026″. Acá es importante recordar que dicho MFMP fue elaborado por el gobierno anterior.

Como lo ratifica el CARF, queda nuevamente en evidencia la relevancia e impacto que tiene el servicio de la deuda adquirida durante el gobierno anterior y las connotaciones en materia fiscal que implican; aspectos sobre los cuales me había pronunciado anteriormente. Igualmente, es importante mencionar la similitud entre los cálculos del déficit primario, tanto del nuevo gobierno como del CARF; mientras que, con el gobierno anterior, el CARF marcaba una considerable diferencia.

En reciente intervención en el congreso de la República, el representante del Centro Democrático Oscar Darío Pérez P (experto en el tema de finanzas públicas), manifestó su enorme preocupación por las erogaciones implícitas en el presupuesto del 2026 y del 2027 destinadas para atender el servicio de la deuda (pago de intereses y abonos a capital, dados los compromisos asumidos por el gobierno de Gustavo Petro); como he comentado varias veces, el desbordado endeudamiento público a tasas y plazos inadecuados, están generando una enorme prisión fiscal.  

De acuerdo a las cifras del doctor Oscar Darío Pérez, para el año 2026 los compromisos de servicio de la deuda rondan los $100 billones; para el año 2027 suben a $155 billones, cifras astronómicas y de enorme presión fiscal por el lado de los egresos en el PGN. Por ejemplo, para el año 2027, el servicio de la deuda pública demandará el 24.4% del total del presupuesto del año. Adicionalmente, quiero recordar algo que he expresado en columnas anteriores: De acuerdo a expertos económicos, se ha determinado que, entre el 2026 y el 2030, los compromisos de pago de intereses y amortizaciones dejados por el gobierno Petro, llegarían a los $720 billones; en promedio por año, $160 billones, cifras inmanejables y de gravísimo impacto fiscal.

El panorama fiscal sigue siendo de enorme preocupación, tal como lo expresa el Comité Autónomo de la Regla Fiscal, y como lo he mencionado en múltiples ocasiones, se hace indispensable conocer por parte del nuevo gobierno dos cosas: Por un lado, el plan de ajuste fiscal; para determinar dónde se va a enfocar el ahorro a nivel de gastos de funcionamiento y de servicio de la deuda. Segundo,  cómo se van a obtener los recursos para financiar el presupuesto del 2027; es altamente probable que se tenga que recurrir a un nuevo endeudamiento, algo que va en contravía de las promesas de campaña del Presidente De La Espriella, entendible por la difícil situación fiscal y ante la gravedad de las cifras encontradas al revisar en detalle los compromisos financieros de cada ministerio. Realmente, no se ve otra alternativa; el recaudo de impuestos puede aumentar considerablemente pero en el año 2028, al igual que mayores ingresos de Ecopetrol, cuando las condiciones generales de los empresarios y particulares de la estatal petrolera, mejoren ante las estrategias del gobierno actual.

Por otro lado, para reducir significativamente por el lado de los egresos, en mi concepto, es absolutamente prioritario que el nuevo gobierno busque una refinanciación y o reestructuración de la deuda pública; los compromisos definidos, conforme a las negociaciones de deuda que hizo el anterior gobierno, son absolutamente impagables en las condiciones actuales. No es factible que del PGN se tenga que dedicar el 25% o más, para atender el servicio de la deuda; si no se hace un verdadero ajuste en las condiciones de la misma, va a ser prácticamente imposible recuperar la estabilidad fiscal en los cuatro años del gobierno de Abelardo. La pregunta que hay que hacer, ojalá el actual gobierno nos diga, es: ¿Es posible, dado que el gobierno anterior hizo canje de la deuda que tenía con organismos multilaterales y la entregó a particulares, como el Fondo PIMCO (que tomó deuda colombiana por $23 billones) prepagar esa deuda?

En conclusión, el panorama fiscal en Colombia no es nada favorable; están clarísimas las necesidades de recursos para la vigencia del 2027. Queda por definirse qué medidas va a contemplar el ajuste fiscal planteado por el actual gobierno; no solo por el lado de los egresos, también por los ingresos. Adicionalmente, es especialmente importante conocer cuál va a ser la fuente de financiación de todos los recursos que se requieren. De igual manera, cuanto antes, ejecutar la gestión para lograr una reestructuración y o refinanciación de la deuda pública total del país para reducir considerablemente la presión que el servicio de la misma está generando. También, por el lado de los egresos, conocer el anunciado recorte de la nómina estatal y la disminución de las entidades del Estado, otra de las promesas de campaña. Es el requerido y exigente ajuste fiscal, el que va a apuntalar las opciones para un disminución significativa y necesaria del déficit fiscal. Recordemos que para este 2026, el nuevo gobierno lo estima el 7.8 o el 7.9% del PIB; si no se logran ajustes necesarios, podría significar que llegue hasta el 8.5% en el 2027, de ahí la necesidad de ejecutar estrategias muy efectivas y de manera inmediata para que el déficit fiscal pueda ubicarse por debajo del 7% en 2027 y en adelante continuar la senda de reducción.  Esperemos que las estrategias acciones y decisiones del nuevo gobierno se ejecuten a la mayor brevedad posible.

Nota 1: Uno de los tantos exabruptos que hizo el Gobierno anterior, fue generar el decreto que limitaba hasta el 30% las inversiones de los Fondos Privados de Pensiones en el exterior. Se acaba de publicar un proyecto de borrador de decreto del Ministro de Hacienda del gobierno de Abelardo, que busca revertir esa decisión. Desde todo punto de vista, muy necesario para garantizar el flujo de fondos y la rentabilidad de los ahorradores en sus cuentas individuales, como ha sido la constante en los últimos años.

Nota 2: Muy positiva la decisión del gobierno de Abelardo de habilitar el mecanismo especial de obras por impuestos para financiar la reconstrucción de Colombia después del terremoto; en total son 10 líneas de inversión y participación que pueden significar, en las condiciones actuales y ante las carencias presupuestales del gobierno, una magnifica oportunidad de irrigar recursos. Adicional, está comprobado que el sector privado es mucho más eficiente en la construcción de este tipo de obras.

Nota 3: Según el DANE, la inflación en agosto fue del 6.24%, 21 puntos porcentuales mas que en julio cuando cerró en el 6.03%. Nada que cede, al contrario, subió. La Junta Directiva del Banco de la Republica es muy probable que suba la tasa de interés en su próxima reunión ante esta novedad.

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