Por: Fernando Álvarez
Los candidatos que presumen de ser serios y se ufanan de no hacer payasadas como pregonan que hace El Tigre Abelardo de la Espriella, terminaron siendo un completo hazmerreir con la cantidad de malabarismos que han realizado para tratar de explicar lo que todo el mundo sabía, que apoyarían a Iván Cepeda. Con impostada ceja fruncida y contundencia tardía Fajardo dijo que no votaría nunca por un señor que destriparía a la izquierda. Sin rigor matemático asumió literalmente la frase. De la Espriella es como Jack el destripador y acuchillará las vísceras de Gustavo Bolivar y Carlos Carrillo, que han llamado a incendiar el país si gana El Tigre. Como si creyera que los colombianos son tontos finge en serio temer por los órganos estomacales de los incendiarios.
Otro tanto Hizo Claudia López. Las acrobacias de trapecista de circo que ha tenido que hacer para después de votar por Gustavo Petro y luego de intentar ser su opositora ahora encuentra a Cepeda como un hombre serio. Como el mejor polichinela Claudia viene a contarle a los colombianos que el candidato de las FARC, del ELN y de la Nueva Marquetalia es un hombre serio. ¿En serio creen que los colombianos son tontos?, que les van a creer que es serio y honesto un personaje que fue capaz de inventar falsos testimonios de hampones para acabar con al expresidente Alvaro Uribe. ¿Creen que es serio alguien que ayudó a escapar a Jesús Santrich, fundador de la tal disidencia de las FARC, la Nueva Marquetalia que asesino al candidato Miguel Uribe Turbay?
De verdad estos saltimbanquis no hacen payasadas, pero se portan como arlequines y quedan como las señoras de la peluquería de Poncho Rentería que dicen “yo no voto por Abelardo, cómo voy a quedar mal con la gente bien”. “Cómo voy a hacer el ridículo de votar por alguien que no usa medias, no come ajiaco ni prueba changua. Ni de riesgos”. “No voy a votar por un corroncho que habla con lenguaje de pura barriada costeña. No hay la menor posibilidad”. “Un tipo que no es de cuna ni de abolengo y se atreve a cantar ópera. ¿Qué tal?”. “Ni de vainas ir a sufragar por un individuo que se viste como Suso y El Chinche y habla como El Hombre Caimán de sábados felices”. “No, ni loca. Cómo voy a dar mi apoyo a una caranga resucitada, como decía mí mamá”.
Los tibios quedaron como las señoras de la peluquería que dicen que El Tigre ni siquiera es churro como Fajardo, que con nadadito de perro se ahogó. Es chirriado pero muy débil. Que ven en Abelardo un levantado chisgarabís inspirado en Alvaro Gómez, que era todo un señor, pero les aterra cómo enardece al populacho al estilo Gaitán. A ellas les parece una barbaridad que Abelardo hable dizque de los Nunca. Y lo ven como un provinciano que quiere ahora venir a mandar porque nunca los tuvieron en cuenta. Esas amigas de Poncho Rentería que dicen que no van a votar por un don nadie tan igualado. Que entienden a Iván Cepeda porque por ser patirrajado es comunista pero les da pánico porque es amigo de las FARC, quienes les pusieron la bomba al club.
Las mismas señoras que se preguntan hasta dónde ha llegado este país. Que se asustan con un personaje tan confianzudo que cree que está en la costa y en un programa de humor donde se burlaban de él y de sus nalgas se cree con el derecho de hacerle bromas barranquilleras a la comediante. Que cree que está en Curramba donde todo es con cipote mondá, y manda huevo. Que se lo imaginan en Palacio con la empleada, ey tírame la sal, o pásame esa vaina que me voy a mamar esta butifarra. Pero les cae bien por que es millonario y le gusta la buena vida, aunque para ellas le falta un poco de glamour. “Es que es muy irreverente, cómo así que quiere gobernar sin los de siempre, y qué piensa hacer con nosotros los de toda la vida.”.
Y que disque hizo fu fortuna fue defendiendo malos, estafadores y hasta a un socio de Nicolás Maduro. Esa no se la perdonan. Que se haya prestado para ser el abogado del compinche del dictador comunista, no tiene perdón de Dios. Aunque están despistadas porque vieron un libro de Abelardo de la Espriella,“Muerte al Tirano”, donde propone un tiranicidio con francotirador y todo. Confiesan que esa propuesta sí les gustó. Pero piensan que un abogado distinguido, de alcurnia, solo defiende buenos. Entienden que los malos sí pagan bien porque saben que la deben. Pero les hace gracia que les haya robado plata a los malos. “Perdónenme, pero eso sí es ingenuo. No estaría vivo. Aunque ladrón que roba ladrón tiene 100 años de perdón. Hasta se le perdona”, dicen.
Bueno hay algo que les gusta mucho de El Tigre, que tiene carácter y quiere acabar con los malos. Que no se va a poner con que le va a pagar a los ladrones para que no roben, como hace Gustavo Petro. Con él se van directo a la cárcel, además en penitencierías de alta seguridad al estilo Bukele. Para ellas, que llegue alguien que acabe con tanta vagabundería y tantos derechos humanos de criminales. Ellas quieren a El Tigre pero les da oso admitirlo. “Esa mano dura de El Tigre sí que hace falta”. Piensan que ojalá haya sacado ese perrenque de Alvaro Uribe, que sin contemplaciones y a pesar de todo lo que dicen en su contra, sí supo ponerle tatequieto a la guerrilla, redujo los secuestros y acabó las pescas milagrosas y hasta ellas pudieron volver a sus fincas.
Señoras que se contradicen como los tibios porque ellos perdieron hasta el sentido del oso para decir como la Chimultrufia, lo mismo una cosa que la otra. Les pasa lo que critican a Abelardo de la Espriella, que antes era ateo y ahora cree en Dios. Dicen que si Jesús perdonó a Saulo de Tarso cuando se convirtió por qué a este pobre no se la perdonan. Los religiosos ya lo han acogido y no lo consideran hereje. Creen que hay que celebrarle que volvió a la fe y no atacarle que alguna vez no la tuvo. Para ellas esto habla más bien que mal del nuevo cristiano. Dios lo guarde. Y les resulta raro que al comunista sí le perdonan que sea ateo y que crea que la religión es el opio del pueblo. Pero saben de la doble moral que existe en este país del Sagrado Corazón.
En todo caso ante esta incertidumbre no quieren irse a ver ballenas este 21 de junio y no se van a quedar tibias. Están seguras que no quieren que gane Cepeda, el candidato del petrismo, que significa acabar con la salud y con las pensiones y que con el cuento de acabar con la pobreza lo que ha querido siempre es acabar con la riqueza. Y lo peor, saben que quiere acabar la Constitución del 91 y que eso sí sería el acabose. Acabar con la democracia y montar una dictadura comunista para perpetuarse en el poder como hicieron e Cuba y Venezuela. Fatal. Y además dizque está enfermo de cáncer y Dios no lo quiera, va y le pase algo, quedaría el país en manos de la indígena vicepresidente, que para ellas la pobre parece es indigente. No, Dios nos libre.
“Bueno y para rematar fíjense con la que salió esta pobre ignorante que los muchachos van a las universidades es a aprender a robar. ¿Qué es eso? ¿En manos de quién quedamos?”. Qué diferencia con el vicepresidente de De la Espriella, el doctor José Manuel Restrepo, una eminencia en las fianzas. “Qué pizco tan ilustrado, dice mi exmarido”. Da gusto escucharlo sobre cómo enfrentar el déficit fiscal que deja el borracho de poder del M 19, que para ellas nunca se desmovilizó. Definitivamente lo que van a hacer es votar por la formula vicepresidencial de El Tigre. A ellas les da mucha confianza una persona con visión para recuperar la economía y sacar adelante el platanal que deja Petro. Votan por José Manuel. Les toco ponerle la raya a El Tigre.
