Contradictorio, hay dinero y mucho consumo, pero la economía del país va mal

Por: Duván Idarraga

Como he escrito en columnas anteriores, la narrativa del gobierno, sus medios de información y sus bodegas en redes sociales vende la idea de que la economía de Colombia va muy bien. También he escuchado algunas personas con formación, que relacionan la manera en que el consumo en Colombia ha crecido en los meses recientes, con la idea que la economía está bien. Es por ello que considero importante aclarar que, el hecho que circule mucho dinero en la economía no significa necesariamente que la economía del país esté boyante; menos que las cifras macroeconómicas sean las que se requieren. Voy a explicar por qué, a partir de hechos y datos: 

Es innegable, hay mucho dinero circulando en la economía; se observa en los espectáculos culturales y en los centros comerciales con gran afluencia de público, es mucha la gente que viaja (incluso al mundial) y que ha comprado electrodomésticos. Ello es una posible señal de que la economía va bien, lo que hay de fondo es que está circulando mucho dinero en la economía del país, básicamente por tres aspectos: 

Primero, las remesas de los colombianos en el exterior han crecido de manera significativa; en el 2025 sobrepasado los US$13.000 millones, cifra que supera lo que recibe el país por exportaciones de petróleo. Sin lugar a dudas, ese dinero ha generado que el consumo se dispare. 

Segundo, es indudable también que las economías ilícitas del país, especialmente en la relacionada con tráfico de drogas y la explotación ilegal de la minería, generan enormes cantidades de recursos que igualmente entran a circular a la economía y que dinamizan ese consumo.

Tercero, el gasto del gobierno, como he mencionado también en muchas columnas, en estos tres años largos del gobierno ha crecido más del 45%, especialmente a través de la creación de una enorme red burocrática en las entidades del estado que necesariamente consumen.

Es ahí donde empieza la gente puede confundirse. Por supuesto, el consumo se ha disparado; es innegable que hay mucho dinero en la economía, ambas cosas no significan que macroeconómicamente los resultados estén bien. Para demostrarlo, voy a hacer referencia a algunas cifras que ha publicado el analista Mario Fernando cruz en su cuenta de X y que se circunscriben a los casi 4 años de este gobierno:

Se ha dado la menor tasa promedio de crecimiento del siglo, el 1.7% anual; igualmente, se ha dado la mayor inflación acumulada del siglo: 30.7%; tenemos la menor tasa de inversión como el porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), equivalente al 16%; se ha dado la mayor participación del gasto público en la historia: El 34.7% del PIB;  hay récord en el empleo por cuenta propia: 10.3 millones de trabajadores; tenemos la mayor deuda pública bruta de la historia: US$326 mil millones;  el mayor déficit comercial de la historia, el del 2025 con US $16.400 millones; la construcción ha caído en 1.2%; tenemos la mayor tasa de interés de deuda pública en 20 años, logrando el 15.2% anual. Para rematar los resultados de lo que va corrido del año tampoco son positivos: El Producto Interno Bruto (PIB) creció solamente el 2.6% en el primer trimestre del 2026; a hoy la inflación ya va en el 5.84%. Destaco que el mediocre crecimiento de la economía (PIB) durante este gobierno, esta sustentado, básicamente, en gasto publico y consumo; eso es insostenible, además no aporta al desarrollo que requiere el país. Mas grave, la inversión, como porcentaje del PIB, se ha desplomado.

Incluso, el propio gobierno en su Marco Fiscal de Mediano Plazo (1) (MFMP, presentado recientemente al congreso del país) tiene consideraciones que corroboran que la economía no va bien. Por ejemplo, estima para el 2026 un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2.6%; que la inflación puede llegar al 6%; el déficit fiscal, que cerró, según ese documento en el 6.4% del PIB, lo proyecta con una reducción al 5.3% en para el 2026. No obstante, sobre este particular (la cifra del déficit), es importante mencionar la corrección que hace el equipo económico de  Corficolombiana, que estima que esta variable puede cerrar en el 6.9% para el 2026; 160 puntos básicos adicionales a la cifra estimada por el Ministerio de Hacienda en el MFMP. 

Otro de los aspectos que me llama la atención del MFPM, es que el gobierno estima el precio del petróleo para el 2026 en US$85.5 por barril; en el 2025 lo estimó en US$68.2 dólares por barril. Si bien es cierto que, en virtud a la situación entre Estados Unidos e Irán, durante los últimos dos meses se ha dado cifras superiores a los US$120 por barril, los anuncios recientes de un acuerdo han logrado bajar el precio a menos de US$80; por ende, me parece demasiado optimista el precio que ha determinado el gobierno lo cual puede repercutir al final en que no se cumplan con las metas de ingresos y se generen mayores presiones hacia el déficit fiscal. Adicionalmente, la producción de petróleo en el país la consideran a la baja; en el 2025 fueron 746.000 barriles diarios de petróleo, para el 2026 lo estiman en 731.000, cifra acorde a las decisiones que en la materia ha tomado este gobierno en contra del sector de hidrocarburos. 

Reitero lo expresado al inicio de esta columna. Es evidente que el consumo en Colombia está en niveles importantes por los factores mencionados, ello no significa que la economía del país esté bien; al contrario, las cifras macroeconómicas mencionadas muestran que hay enormes dificultades. El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) no es el que Colombia espera; la inflación ha subido en lo corrido del año y se viene pagando enorme cantidad de recursos del presupuesto en intereses por la mayor tasa a la que se están consiguiendo los recursos de deuda, que este gobierno ha disparado irresponsablemente, con las repercusiones fiscales que conllevan.

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones del país, el mercado y sus participantes los interpretaron de manera positiva; generaron una disminución en el precio del dólar y en las tasas de interés para la deuda pública, aspectos que comenté en la columna anterior favorecieron, momentáneamente, a las cifras macroeconómicas de Colombia. 

Estamos ad portas de la segunda vuelta, hay claramente dos modelos desde el punto de vista económico; uno centrado en el crecimiento desbordado del estado, aumentar el gasto público e incluso en mensajes relacionados con que el banco de la República pueda financiar el gasto del gobierno (después de ello, sin duda, generar emisión incontrolada de dinero con consecuencias catastróficas para la inflación, como sucedió en Venezuela).  El otro, un modelo que propende por el desarrollo, por el fortalecimiento del sector privado, por ajustar el gasto publico, por generar condiciones para atraer inversión que, sin duda, beneficiaría al país y a los colombianos.  Espero que al votar, evaluaemo cuál de las dos visiones de país y cuál de los dos modelos económicos propuestos, más favorece a todos los colombianos.

Nota: (1) El Marco Físcal de Mediano Plazo MFMP, de acuerdo con lo establecido en la Ley 819 de 2003, es un documento que presenta anualmente el Gobierno nacional al país, a las Comisiones Económicas del Senado y de la Cámara de Representantes, antes del 15 de junio de cada vigencia fiscal. En este documento se presentan las proyecciones macroeconómicas y fiscales para las próximas diez (10) vigencias fiscales siguientes.

Nota 2: El gobierno Petro ha endeudado a Colombia en US $148.000 millones; una cifra mayor a la deuda adquirida por los 5 gobiernos anteriores. Reitero mi pregunta, ¿dónde está es billonada? No hay obras que la justifiquen, no tiene dinero ni para los gastos mensuales.

Nota 3: Un estudio de la Universidad de Antioquía contradice las cifras de desempleo del DANE; según el mismo, se han perdido 170.000 empleos formales durante el último año, ello a partir de las propias cifras oficiales de personas que cotizan a seguridad social.

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