Por: Duvan Idarraga
El Departamento Nacional de estadística DANE informó el resultado del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en el año 2025, el 2,6%. Para el gobierno y sus aliados, es un gran resultado y la reafirmación de su narrativa que Colombia “prácticamente” es una potencia económica, lo cual dista mucho de la realidad: Crecer por debajo del 5%, que es lo que se requiere para que el país alcance la senda de desarrollo que tanto anhela y necesita, no es bueno; ese 2.6% es mediocre.
Debo mencionar que, si bien es cierto es un resultado mediocre, al compararlo con el 1.5% obtenido el 2024 significa un crecimiento de 110 puntos básicos; siendo coherente con lo que he dicho reiteradamente mis escritos, 2.6 es mayor que 1.5 y es algo que se debe destacar; pero de ahí a decir que un 2.6% de crecimiento de la economía es sobresaliente, tampoco.
Del resultado del 2026 hay sectores que tienen unas cifras muy favorables; estos son los que crecen: Comercio, 4.6%; Administración Pública, 4.5% (en 2024 creció 4.1%); Actividades Artísticas, 9.9%; Agricultura 3.1% (en 2024 creció el 6.1%); Industria 1.9% (en el 2024 había decrecido el 2.6%); Actividades Inmobiliarias 2.0%; Actividades Financieras, 2.8%; Actividades Profesionales, 1.3%; Suministro de Gas, 1.0%.
Por el lado de los sectores que presentan resultados desfavorables, muy destacables por su impacto, la Construcción, con una caída del 2.8% (en 2024 creció el 0,1%); Explotación de Minas y canteras 6.2% (casi duplica la caída del 2024, del 3.4%).
Ambos sectores reflejan los resultados de las políticas de este gobierno que los afectan, como suspender actividades de exploración y explotación de gas y petróleo y acabar programas como Mi Casa Ya lo que ha repercutido en una caída del casi el 45% en la construcción de vivienda de interés social VIS.
A este resultado del PIB en 2025 han aportado, además del desbordado crecimiento del gasto público, también importante flujo de remesas que giran los colombianos en el exterior; se recibieron US$13.098 millones (un crecimiento del 10.6% vs 2024 que fueron de US$11.843 millones).
Frente al tema del desborde en los gastos de funcionamiento del Estado, recordemos que se presupuestaron para 2026 $364.6 billones, que si los comparamos con $211.3 billones del 2022, presentan un crecimiento de 72.5%. Igualmente, debemos comentar que parte importante de estos recursos de funcionamiento del Estado se han obtenido mediante deuda pública, la cual, en los 3 años del gobierno actual, ha representado un crecimiento de casi $400 billones y que la han llevado a significar el 65% del PIB, superando incluso los niveles de pandemia.
Mientras el gasto público crece el desproporcionadamente, la Inversión Privada cae significativamente en 2025, representando el 16.6% del PIB, cifra que ni siquiera en pandemia se alcanzó (para esa época era del 17.9%). Por el lado de la Inversión Extranjera Directa (IED), tampoco se ve un buen resultado; en enero del 2026 cae un 40% comparada con enero del 2025.
Ambos resultados reflejan la poca confianza que encuentran los inversionistas (nacionales y extranjeros) para traer sus recursos de capital al país y realizar inversiones significativas que aporten al crecimiento sustentado y sostenible del país.
En términos generales el resultado del crecimiento del Producto Interno Bruto en el 2025 es mediocre; un 2.6% no aporta de manera significativa las necesidades de Colombia. Es un buen resultado comparado con el 1.5% del 2024; pero es catastrófico si lo comparamos con el año 2022 cuando fue del 7.5%; es decir, cae 490 puntos básicos (el 65.3% menos).
Más grave, no solo es mediocre, está básicamente fundamentado en crecimiento desbordado del gasto y de la deuda pública mientras la Inversión Extranjera Directa y la Inversión en general se desploman en el país. Esto es absolutamente insostenible y tendrá repercusiones en el mediano plazo para la economía del país.
Lo anterior de por sí es muy inquietante, pero resulta más complicado cuando el gobierno se empeña en sus acciones tendientes a espantar la inversión y a generar clima de poca confianza inversionista; debería ser todo lo contrario.
Sus recientes medidas, como las emergencias económicas, y con ellas decretar nuevos impuestos, generan mucha incertidumbre y el mensaje que no resulta conveniente invertir en Colombia; todo ello, mientras otros países hacen todo lo posible para atraer inversión extranjera.
Nota 1: Muy grave lo que viene sucediendo con el ahorro pensional en Colombia a partir de las acciones implementadas recientemente por el gobierno.
La primera de ellas, un proyecto de decreto que limitaría hasta el 30%, en un horizonte de 5 años, las inversiones que los Fondos Privados pueden realizar en activos en el exterior, lo que significaría una caída considerable en la rentabilidad de los saldos ahorrados por millones de colombianos. Hoy ese tope está en el 48% lo que ha significado importantes aportes a las rentabilidades disfrutadas en los ahorros individuales de los colombianos que los tienen en los fondos privados.
Lo segundo, a raíz de la emergencia económica recientemente decretada por el gobierno, mediante el decreto 0173 del 2026, están trasladando a Colpensiones $25 billones de los saldos que tienen los colombianos en sus fondos privados de pensiones. Lo grave, serán destinados a gastos corrientes. Siempre se habló que el gobierno Petro confiscaría los ahorros pensionales de los colombianos afiliados a Fondos privados; lo negaron, pero ahora se concreta.
Nota 2: En el mismo decreto de emergencia económica se está creando un impuesto al patrimonio a empresas que al primero de marzo del 2026 posean un patrimonio líquido igual o superior a 2.000 UVT (aproximadamente a $10.474 millones de pesos). La tarifa definida va desde el 0,5% hasta el 1.6%, liquidado sobre la base gravable del patrimonio líquido.
Nota 3: El decreto de emergencia económica que establece inversiones forzosas para los bancos, genera incertidumbre y podría encarecer el acceso a los créditos; además, usar esos fondos con criterios políticos y no técnicos puede incrementar la cartera vencida y poner en riesgo los ahorros de millones de colombianos (los bancos canalizan esos recursos a créditos, velando por la buena colocación de los créditos bajo parámetros muy técnicos).
Estas, sin duda, son medidas que van en contra de las posibilidades de atraer inversión para el país, tan necesaria en estos días; máxime a que, como escribí en párrafos anteriores, han caído de manera considerable la inversión total, así como la Inversión Extranjera Directa desde el año 2022, reafirmando este gobierno su sentimiento y accionar contra el sector privado y empresarial del país.




