Por: Fernando Álvarez
Ya está claro, como diría Vicky Dávila en sus momentos de lucidez y sensatez periodística. Hay tres candidatos con opción real, según la reciente encuesta de Invamer. Iván Cepeda, de izquierda (31.9%), Abelardo de la Espriella, de derecha (18.2%) y Sergio Fajardo, de centro (8.5%). Los demás deberían enterarse de que ya se mostraron, ya se midieron y las fuerzas no les alcanzaron. El que les sigue, que es Miguel Uribe, de derecha, debe sumarle ya su 4.2 a Abelardo. Y la que les sigue, que es Claudia López, que es más de centro que de izquierda, debe sumarle ya su 4.1 a Sergio. Vicky, que ya no va a subir más de un 4%, debe hacer alianza con Juan Carlos Pinzón y con Germán Vargas Lleras para que se acerquen a un 10% y decidir cuál de los tres lideraría un centro derecha con opción de colarse entre los tres primeros, de aquí a marzo.
Santiago Botero, que es de derecha, con su 1.8 debe sumarse ya a Abelardo y colocarlo rápidamente en un 20%. Juan Manuel Galán, Aníbal Gaviria y Enrique Peñalosa, que son de centro y suman un 4% deben sumarse ya a Fajardo y con Claudia duplicarlo a 16.5%. María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, que son las que les siguen y son de derecha, cada una con un 1.1%, deben reconocer que su consulta interna fracasó y sumarse ya a Abelardo para llevarlo a un 22%. Y Camilo Romero, que es el último de los primeros 15 y es de izquierda, debe sumarse ya con su 1% a Iván Cepeda para dejarlo en un 32.9%. Los otros 15 de la encuesta de Invamer, que parece la más seria hasta el momento, deben coger juicio, mirar la tabla de los 15 primeros y correr a ubicarse porque los dejó el tren y pueden correr el riesgo de desaparecer o comenzar a cavar su tumba política por no tener ni olfato, ni sentido de la ubicación.
Esta matemática simple deja rápidamente una conclusión, la izquierda unida llega al 32.9% y la derecha y centro derecha suman 32%. Lo que indica que sumado al centro de Fajardo con su 16.5% se llegaría a un 48.5%, que deja ver que estaría en condiciones de derrotar a la izquierda con el sucesor de Petro. Los otros 15 de esta encuesta son Luis Gilberto Murillo de centro, que le debe sumar ya su 0.9% a Fajardo; dos de izquierda, Luis Carlos Reyes y Carlos Caicedo, que a la fija se irán con Cepeda, cada uno con un 0.8% y Efraín Cepeda, de derecha, que le sumaría su 0.7% a Abelardo, quien recibiría a su vez otro 0.7% de Paola Holguín, también de derecha. David Luna y Mauricio Cárdenas deberían sumarle ya cada uno con su 0.6% a Abelardo por coherencia ideológica, aunque su elitismo en política los hará demorar esta decisión y es posible que quieran hacer una escala técnica decorosa en el centro derecha.
Aunque ese 1.2% se puede sumar al 10% del centro derecha de Vicky, Pinzón y Vargas. Al que se le deberían sumar también Juan Daniel Oviedo, Maurice Armitage y Felipe Cordoba, cada uno con su 0.5%, lo cual dejaría al centro derecha con 11.7% para marzo. El 0.4% de Mauricio Gómez Amín se sumaría a Abelardo, que llegaría así a un 32.4% para enfrentar la izquierda de Cepeda con su 32.9% hasta marzo. En este escenario de lógica 1 y matemática 2 en cualquier primer semestre universitario solo queda por resolver lo que harían Roy Barreras con su 0.6%, que puede ir a sumar a Cepeda, Mauricio Lizcano con su 0.3% y Juan Fernando Cristo con su 0.2%, que pueden sumar a Cepeda o a Fajardo y Daniel Palacios con su 0.2%, que pueden sumarse a Abelardo por cercanía filosófica, o intentar hacer bulto en el centro derecha hasta marzo.
Puesto este mapa, al que le saldrán peros desde la izquierda, el centro y la derecha, se puede afirmar sin lugar a dudas que es el flash más fiel que se conoce hasta el momento. Buscarle cinco patas al gato no agregaría y esperar a que sucedan terremotos que varíen esta medición es por lo menos iluso. Si cada uno de los que aparecen en esta foto en los primeros 15 lugares o en los segundos 15 tuviera abuela debería escucharla porque seguro que le recomendaría que cogiera juicio y le hiciera caso a los números más que al corazón. Ya es tiempo de que se observen más los peligros de lo que enfrenta realmente eso que se llama el espectro de centro, centro derecha y derecha, si no encuentra rápidamente la fórmula de unirse para derrotar la posibilidad del triunfo del sucesor de Gustavo Petro y su proyecto de Socialismo del Siglo XXI.
Ese espectro que lo ha llamado el expresidente Alvaro Uribe, desde Abelardo hasta Fajardo, tiene que mirar seriamente que día que se dilate la decisión sensata es un día que se le regala a Cepeda y la izquierda, que hoy siente más que nunca que unida jamás será vencida. Hay tres candidatos con posibilidades reales y hay 27 que tienen que ubicarse. Es posible que surja un cuarto de alianzas minoritarias aupadas por viudos de poder y por enconchados egos con supuestos pergaminos. La meritocracia no es suficiente para ganar simpatía popular. Pero la búsqueda de esa cuarta opción pone en riesgo la fortaleza de una candidatura del espectro de Abelardo hasta Fajardo para derrotar el continuismo de Gustavo Petro. Lo lamentable es que pareciera que esos egos y esas mezquindades están destinados a calcar la historia venezolana en donde la oposición siempre supo más dividir y restar que sumar y multiplicar, con el nefasto resultado de la perpetuidad de Nicolás Maduro y la ruina del país vecino.
Si los candidatos a la presidencia en 2026 son serios deben tomar ya una decisión para sumar y multiplicar, ahorrar gastos en consultas y evitar desgastes que pongan en peligro la unidad y la victoria. La época de la división quedo atrás y quien insista en ella mostrará su mezquindad y será arrollado por la historia. Ya no aguantan los cálculos electorales, ya no vale medirse para buscar escenarios futuros. No hay tiempo que perder si de lo que se trata es pensar en el futuro de Colombia. Todavía alcanzan a inscribirse en listas para el senado y ya con esa intención de voto que se refleja en esta encuesta de Invamer deben dar por sentado que salen elegidos. Pero no prolonguen la agonía de unos electores que les gustaría vivir el momento en que hay uno o dos candidatos fuertes para retomar el rumbo del país y salvar a Colombia de la réplica venezolana.




