Por: Fernando Torres Mejía
Cuando se habla de corrupción, siempre volteamos la mirada hacia la clase política como si estos fueran los únicos, pero esto tiene su origen y explicación que pasa de manera desapercibida para el común de los ciudadanos y solo cuando se está inmerso en ella, se empieza a entender, este nefasto comportamiento, por qué sigue avanzando y lo difícil que será, por no decir imposible su descontaminación, a no ser que como se ha planteado en un sinnúmero de oportunidades se tomen por fin las medidas radicales y drásticas que se requieren, como la cárcel, pero no en sitios de lujo como si estuvieran en un resort pasando vacaciones con todas las comodidades, se requiere también la expropiación, la muerte política, entre otras, de lo contrario, este mal nunca se erradicará y tendremos que «aceptarla» o convivir con ella, como aquellas enfermedades “huérfanas” que solo desaparecen cuando quien la posee fallece.
¿Pero por qué solo se mira la clase política?, he aquí parte de la respuesta, la inversión que se tiene que hacer para lograr cualquier curul por lo general sobre pasa los límites permitidos, y para evitar ser investigados y sancionados, un gran porcentaje de lo que se ingresa a la campaña, no se reporta, y esto es muy, pero muy fácil de evadir con las entradas de material publicitario, camisetas, afiches, pendones, vallas, empleados que trabajan en las campañas, pero que son pagados por terceros, así como vehículos incluyendo el combustible puesto a disposición de los candidatos y asesores etc.
Ahora bien, ¿dónde radica o mejor donde inicia en parte esta cadena de corrupción?, empieza por los líderes de cada barrio o comuna, sí, aunque nos parezca mentira y ahora me digan que no hay derecho a que haga esta aseveración, la tengo que hacer, pues estos en vez de velar por el mejoramiento y necesidades de la comunidad, lo que realmente los mueve es su beneficio personal, y que se “jodan” los demás, pues primero está su bienestar antes que el de los demás, ¿y cómo es el negocio?, igual muy fácil, cuando el candidato se desplaza a los barrios para reunirse con los “líderes” para escuchar las necesidades de la comunidad, estos a veces sin ni siquiera mediar palabra, sin escucharlos, ni saber a qué partido representa, ni el nombre, les “disparan” con una serie de requerimientos para poder acceder a los votos que se están buscando. Aquí les dejo algunas de las exigencias más comunes, sin ser las únicas:
1. 1. Asignación mensual, un ingreso o cuota para poder moverse, organizar y conseguir que la gente vote por quién les está pagando.
2. De igual manera, un presupuesto mensual para cada uno de los sub-líderes, sí, porque ahora resulta que hay unos que «manejan» otros líderes.
3. 3. Para el día de elecciones (conocido como día D), se le debe dar una partida para transporte, alimentación, y nuevamente un pago para estos y los sub-líderes, y estos valores sí que son significativos.
Ahora bien, lo anterior no garantiza que se logren los votos que se esperaban y es así como empieza la cadena y por eso, ha difícil que será cortar esos eslabones que son muy fuertes, y uno entiende que igual ser líder es un trabajo, pero el que se dedica a esta actividad debe estar consiente que es para servir a la comunidad y velar por el bienestar de todos, de igual manera se entiende que el que quiere hacer campaña, tiene que invertir en la logística de un evento, refrigerios, agua, sonido, sillas, mesas etc., lo cual es lógico y es una obligación de la persona que quiere ganarse la simpatía de los electores, pero de ahí, a tener que pagar para lograrlo, es lo que hace que la política empiece mal y claro termina mal, pues primero el que sale elegido debe “recuperar” su inversión y como todo “negocio” también debe generar rendimientos de esa inversión y ahí donde esto se desborda, sin contar ambición que se le habré al político.
Pero no podría terminar sin mencionar que gran parte de la responsabilidad de esta cadena recae principalmente en los que dictan las normas y leyes en materia electoral, pues no hay derecho que fijen unos topes absurdos para gastos de campaña, que de entrada son desproporcionados, y que de ninguna manera guardan relación con lo que recibirá por concepto de honorarios o salarios la persona que compite por una curul, en otras palabras, esos ingresos no logran compensar lo que se invierte en una campaña, entonces ¿de dónde salen esas sumas de dinero?, sencillo, hay varias fuentes de ingresos o captación de recursos que se las dejo a su imaginación, aunque los que tengan cercanía con el alcalde Ospina, al expresidente Samper o Petro, le podrán preguntar que ellos si conocen muy bien el origen de los eslabones de la corrupción.




