Por: Duván Idarraga
Betty la fea ha sido uno de los programas más famosos de la televisión colombiana, recordemos que en el mismo maquillaron las cifras de Ecomoda (empresa donde laboraba). ¿Por qué hago esta referencia? Porque todo indica que en el gobierno Petro usó prácticas financiera para mostrar una realidad fiscal diferente, de alguna manera “maquillada”. Me explico:
A lo largo del 2025, fue claro para los analistas económicos que las perspectivas de déficit fiscal no eran las mejores; aspectos como haber roto y pedir se suspendiera la regla fiscal, la caída significativa en los ingresos aunado a un crecimiento desbordado de los gastos de funcionamiento del Estado, especialmente (los de inversión los redujeron significativamente), apuntaban a perspectivas de déficit fiscal cercanas al 7.8 o 7.9%. Con gran sorpresa se empieza a hablar que el déficit fiscal estaría entre el 6.5% y el 7.1% (aún no se conoce el dato oficial).
¿Cómo se habría podido lograr esta cifra? ¿Acaso, milagrosamente, aumentaron los ingresos del Estado en el último trimestre del 2026? ¿Tal vez, y como se necesitaba, hubo una disminución considerable en los gastos de funcionamiento, la corrupción y derroche del gobierno?
Lastimosamente, ninguna de las dos. Todo indica que las maniobras financieras del Ministerio de Hacienda, en temas de crédito, permitieron que los egresos por pago de deuda en el 2025 cayeran considerablemente: Dejaron de pagar, en el 2025, intereses por deuda de largo plazo que se reemplazó por otra de muy corto plazo.
De acuerdo con estimaciones del equipo económico de Corficolombiana, estas operaciones generaron un ahorro en el pago de intereses de hasta $28 billones, equivalentes al 1.5 del Producto Interno Bruto (PIB). Si bien sirvió al dato de déficit fiscal en el 2025, solo aplazó para el 2026 el pago de esos intereses y también de amortizaciones a capital, en cifra cercanas (ambas) a los $170 billones que se deberán pagar a partir de agosto del 26; es decir, trasladaron para el próximo gobierno todo el problema y de paso aseguraron que el déficit fiscal del 2026 sea mucho peor que el del 2025.
De acuerdo con el equipo económico de Corficolombiana, “el alivio en el déficit fiscal fue de 0,6 puntos porcentuales del PIB. La firma proyecta que el déficit cerró en 6,5% del PIB, por debajo de la meta de 7,1% establecida en el Marco Fiscal, gracias al ahorro en intereses logrado con la llamada “ingeniería financiera” del Minsterio de Hacienda.” Para el equipo de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, “las estrategias implementadas desde Crédito Público marcaron la diferencia.
Según sus cálculos, sin esas maniobras el déficit fiscal de 2025 habría alcanzado 8,4% del PIB, un máximo histórico, incluso superior al registrado en la pandemia”.
Si bien el déficit entre el 6.5 y el 7.1% de PIB, es menos malo que el considerado inicialmente (7.8%), según el medio especializado The Economist, Colombia registró el segundo déficit fiscal más alto del mundo, superado únicamente por Egipto.
Es Claro que en materia de déficit fiscal este gobierno se rajó y de manera estrepitosa; analistas e inversionistas así lo observan, lo traducen en un mayor nivel de riesgo y, por ende, una mayor tasa de interés. Esto se confirma en el hecho que prácticamente se han duplicado las tasas tanto a nivel interno como externo desde hace un par de años; lo que sumado al desbordado incremento de la deuda total del gobierno (US $134.000 millones, casi $400 billones desde 2022) continuará incrementando el déficit fiscal.
No dejo de mencionar que un aspecto que ha favorecido las finanzas públicas, especialmente con el pago de servicio de deuda, está relacionado con la reducción del precio del dólar en Colombia. Gracias, en parte importante, al mayor endeudamiento y a la monetización de aproximadamente US$11.000 millones entre diciembre del 2025 y enero del 2026, el dólar se ubica por debajo de los $3.700 y, por ende, se gasta menos pesos por cada dólar de servicio de intereses.
Lastimosamente para Colombia, el manejo de las finanzas publicas por parte del gobierno actual ha sido desastroso; se ha dedicado a incrementar de manera desbordada e irresponsable el gasto publico (especialmente el de funcionamiento), el derroche y la corrupción. Pese a haber contado con un presupuesto de mas de $1.983 billones en sus casi 4 años y haber incrementado la deuda en US$134.000 millones desde 2022 (otros $400 billones, aproximadamente), es decir, casi $2.383 billones, tiene serios problemas de caja para atender las necesidades del Estado; ha desmontado, supuestamente por falta de recursos, subsidios para programas como Mi Casa Ya, Jóvenes en Acción, subsidio de tasa de interés a deudores de Icetex, entre otros. Peor aún, no hay ni una sola obra significativa (aeropuerto, puerto, o autopista 5 g; ni una de las 100 universidades ofrecidas, tampoco cumplió con el acueducto de Quibdó ni con el aeropuerto para la Guajira) que permita justificar toda esa billonada.
Reitero la pregunta de una de mis columnas anteriores: ¿Dónde está el dinero del erario en Colombia? No hay obras, solo deuda, corrupción gasto y derroche en cantidades industriales.
Nota 1: Se empieza a ver el efecto del desbordado incremento del salario mínimo decretado por el actual gobierno. Para enero la inflación sube al 5.35%, 25 puntos básicos por encima del dato de diciembre del 2025 (5.1%). Adicionalmente, Colombia tiene un peor registro que países similares económicamente. Comparando enero del 2026 vs enero del 2025, Brasil baja del 4.6 a 4.3%; México del 4.2 a 3.8%; Chile del 4.5 a 2.8% y Perú del 2.0 al 1.7%.
Los cuatro países presentan mejores cifras de inflación y tienen reducciones marcadas versus el 2025. Colombia es el único país que aumenta ambos aspectos y, además está por encima del 5%. Es claro que el Banco de la República mantendrá en observación las tasas de interés y es altamente probable que continúen subiendo como lo hicieron en enero al 11.25%.
Nota 2: Para reafirmar que no existe ningún interés por parte del gobierno en reducir los gastos de funcionamiento y al contrario seguirlos disparando en el 2026; la Contraloría General reportó: “En enero del 2026 y antes de que ingresara en operación la ley de garantías el gobierno Petro firmó 165,000 contratos de prestación de servicios por valor de $14.9 billones un 53% más que hace 4 años. En total la contraloría evidenció contratos por valor de $32.88 billones en el mes de enero previo a la ley de garantías.
La contratación directa por órdenes de prestación de servicios OPS aumentó en 56.842 contratos y 6.03 billones respecto al 2022. En total se alcanzaron 164.813 contratos por $14.87 billones en 2026 frente a 107.971 contratos por $8.84 billones en 2022.” Es decir, en sus 4 años, el gobierno subió 58.842 contratos (el 52.5%) y $6.03 billones (el 68.2%). Pero dicen no tener recursos y requerir de otra Emergencia Económica para atender las necesidades de la desastrosa ola invernal en Córdoba y sucre, especialmente.
Nota 3: En los decretos anunciados por el gobierno para la nueva Emergencia Económica y Social, se habla, entre otros, de un impuesto al patrimonio para las empresas. Siempre atacando al sector empresarial y generando medidas que espantan (aún más, recordemos que la Inversión Extranjera ha caído mas del 30%) la inversión. Así es imposible lograr desarrollo.




