Por: TC (r) Gustavo Roa C
“Lo que va de llamar prepago a una periodista, a decirle que es ignorante, a los autores, de los dos calificativos no se les juzgan, con el mismo rasero”Malú y Abelardo, enriquecieron el debate, no hubo irrespeto, pero sí sinceridad, qué es lo que exige este país.
Decir que hubo irrespeto, es otra de las costumbres de hipocresía social, que casi nunca nos permite llegar, a la verdad verdadera.Con relación a la respuesta aclaratoria dada por Abelardo de la Espriella a la periodista Malú, dentro de la entrevista multi periodística que afrontó el candidato en vivo y en directo, me permito expresar mi concepto, sin ser jurista ni periodista, simplemente desde la órbita de un ciudadano común y corriente.
Quienes durante muchos años hemos pertenecido al orden, el rigor y la doctrina militar, y que con el paso del tiempo permanecimos vinculados por casi veinte años en el sector productivo privado, hemos aprendido que, para formular preguntas y como principio del planeamiento militar o el planeamiento estratégico empresarial, la pregunta técnica, debe contar con la suficiente evidencia y conocimiento, de tal manera que las respuestas puedan darse en óptimas condiciones.
Eso es un principio que aprendemos tanto del arte militar como de la administración, en cualquiera de sus áreas.Los periodistas en Colombia, salvo afortunadas y reconocidas excepciones, analizan muy bien las preguntas antes de formularlas, especialmente en escenarios en vivo y en directo. Esto permite que tanto el interrogador, como el interrogado, puedan expresar de manera clara sus posiciones, enriqueciendo así el debate.
En el caso específico que comento, el candidato Abelardo es un avezado y experimentado jurista, y Malú una muy buena periodista, igualmente experimentada. Sin embargo, en ambos casos, la responsabilidad de la pregunta recae sobre la periodista, quien debe formularla con una lógica que contribuya al enriquecimiento del debate, más aún cuando lo que espera la audiencia, es escuchar propuestas concretas de gobernanza, que permitan salir del difícil momento nacional que atraviesa el país.
Malú no tenía muy clara la diferencia que existe entre la filosofía del derecho y los valores éticos. La primera es inflexible y taxativa ; la segunda, interpretativa, porqué su fundamento, puede ser de carácter personal y se basa en conceptos teológicos, religiosos o sociales. Por esta razón, los juicios de valor no son matemáticamente idénticos.El candidato aclara que los principios filosóficos del derecho y la ley deben administrarse con ética; sin embargo, esta última no puede imponerse sobre los principios jurídicos, aunque a muchos y particularmente a mí, me parezca antipático o injusto.
Por esa razón vemos todos los días en Colombia y en algunos países del mundo, la captura de criminales y delincuentes que, al momento de iniciarse el proceso judicial, deben ser puestos en libertad debido a fallas técnicas o procedimentales. Cuando los jueces actúan de esta manera, no lo hacen por falta de ética, sino por observancia de los principios jurídicos y legales, establecidos por la ley, esa conducta nos guste o no, hace parte de la filosofía del derecho y de principios jurídicos y legales. Por eso es tan conocida la frase: «Dura lex, sed lex» (la ley es dura, pero es la ley).
Fue acertado el ejemplo expuesto por el candidato sobre el tema del acoso sexual en Caracol Televisión. Lo que para algunos pudo representar una falta a los valores éticos, para otros constituyó una vulneración a principios legales. El primero genera una sanción social; el segundo, una sanción penal. He ahí la gran diferencia.




