Por: Fernando Álvarez
Para los jóvenes en Colombia hoy las elecciones son un verdadero camello. Con una lista de casi un centenar de especímenes que van desde lagartos, bagres, culebras y ratas hasta camaleones, lobos y burros, lo único que vislumbran es la cantidad de osos que hacen los que no marcan ni pio en las encuestas, el estorbo que hacen los patos y lo impresentables que resultan los sapos. Este es el panorama salvaje que se dibuja para una juventud que no se ha puesto trucha respecto de su papel vanguardista en las grandes transformaciones sociales y que cómodamente ha aceptado una versión de la historia en la que el país ha vivido por los siglos de los siglos en manos de unas abejas que se quedan con todo, unas avispas que manipulan a todos y unos borregos que votan por toda clase de fieras y aves rapaces que los usan y los engañan.
Una juventud que nació convencida de que sus padres vivieron la generación donde “Cóndores no se entierran todos los días” y vivieron intensamente la revolución de mayo del 68 en Paris, cantaron la internacional comunista y alcanzaron a escuchar los relatos de los abuelos sobre la primera y segunda guerras mundiales, sobre Hitler, el fascismo y el holocausto contra los judíos. Una juventud que creció oyendo que los problemas en Colombia se presentaban por la presencia de unas guerrillas crueles e inhumanas que secuestraban, asaltaban poblaciones y ajusticiaban inocentes a nombre de una revolución de los pobres, de campesinos y obreros explotados. Unos ejércitos guerrilleros que intimidaban a la población civil, les robaban sus gallinas y sus vacas y se llevaban a sus jóvenes a engrosar las filas de unas organizaciones que de palabra buscaban un mundo mejor pero que con sus actos empeoraban la supervivencia en este mundo de por sí cruel e inhumano.
Una juventud que llegó a su adolescencia escuchando relatos y denuncias sobre las mafias del narcotráfico incrustándose en todos los estamentos del Estado, corrompiendo las instituciones y asesinando candidatos presidenciales con la facilidad con que ellos cazan vampiros en sus videojuegos, y sobre unas organizaciones paramilitares que se abrogaron la tarea de acabar con las guerrillas a base de masacres, asesinatos selectivos y a punta de motosierras, con el beneplácito de algunos militares y de no pocos políticos, que posteriormente dieron lugar a los debates parlamentarios del senador ex guerrillero Gustavo Petro sobre parapolítica, que lo llevaron a mostrarse como un dirigente comprometido con la transformación social y política y un líder que buscaba la defensa de los derechos humanos con el compromiso de hacer un cambio en Colombia basado en acabar las prácticas corruptas en la política colombiana y de impulsar un nuevo concepto de la ética de lo público.
Una juventud que votó por Petro ilusionada con el cambio pero que ha tenido que ver cómo a nombre del Socialismo del Siglo XXI se defienden dictaduras como la de Nicolás Maduro en Venezuela, se hacen alianzas con las organizaciones criminales a nombre de una supuesta Paz Total, se premia a los delincuentes y se le quita el crédito a los estudiantes pobres, de debilita a las Fuerzas Armadas mientras se fortalecen los clanes del tráfico de drogas, los del golfo, los de las marquetalias y los de los elenos aliados con los de los soles. Una juventud que fue azuzada y hasta instrumentalizada para protestar contra la reforma tributaria del anterior gobierno que tiene que ver hoy que el gobierno Petro trae al Congreso una reforma tributaria mil veces peor, que tiene que ver cómo se denunciaba la compra de aviones de guerra del anterior gobierno y hoy se compran pagando sobrecostos y hasta posibles coimas. Un presidente que gritaba airado contra el bombardeo de niños y que hoy es quien ordena el bombardeo a los niños para hacer méritos frente a los gringos.
En esa jungla espesa plagada de bichos raros y de lo mas variopinto del reino animal los jóvenes hoy tienen que ver que a quien hay que derrotar ahora al leopardo, como se define el propio Gustavo Petro y que al frente sobresalen visiblemente El Tigre, como se presenta Abelardo de la Espriella y La Leona, como ven a María Fernanda Cabal por ser una especie de dama de hierro contra el gobierno. A pesar de que hay candidatas que dan lora y otra que se ve un poco mas gallina porque culequea, pero no pone, y de que hay uno que otro gallo tapado, lo que se teme es que en ese juego de mezquindades aparezca un candidato que resulte el gato encerrado, porque en el juego de pocker del lobo que ya mostró las narices y quiere ponerle el cascabel al tigre, puede estar fraguando imponer el caballo de Troya que viene con el único propósito de sacar del camino a los que más se destacan, El tigre y La leona, quienes sí o sí se tendrán que juntar muy pronto para enfrentar a esa jauría.
Ya El Tigre, que no es como lo pintan, propuso que se tomaran decisiones consultivas antes del 10 de diciembre para que algunos de los patos en esta lista de candidatos presidenciales alcancen a inscribirse al Congreso. Y ya el Centro Democrático, al parecer atendiendo la sugerencia decidió escoger su candidata el 15, que si no salta la liebre será La Leona. Aquí María Fernanda Cabal la tiene fácil pero no porque después del asesinato del candidato Miguel Uribe Turbay, las aguas se han enturbiado un poco y su padre puede estar haciendo el oso mayor porque cree saber dónde ponen las garzas y al final termine por llevar agua al molino petrista, todo por no haber aprendido lo mínimo en urbanidad del colegio, que las damas primero. Así en medio de esta particular fauna varios de los patos que se echaron al agua aún no se han enterado que se están ahogando y que no solo se pueden quemar, sino que sin querer queriendo pueden ayudar a incendiar el corral entero.




