Por: Alejandro Ramírez Londoño.
El contundente mensaje de quienes se manifestaron en las elecciones regionales tuvo ya sus primeras consecuencias. Estas dos semanas que llevamos desde las justas electorales, una vez terminados los escrutinios y recibidas las credenciales de cuerpos colegiados, alcaldías y gobernaciones, hemos podido vislumbrar en el panorama para Colombia a partir del 01 de enero de 2024 dos corrientes que se contraponen: una renovada, llena de optimismo y recuperación desde las regiones, con equipos de empalme que aseguran gobiernos de calidad superior; otra de división y desdén por parte del gobierno central a la cabeza de un radicalizado Petro y unos ministros encargados de hacernos pagar a todos los colombianos el no haber respaldado el proyecto petrista en las urnas.
La primera de las corrientes empezó con pie derecho. En Bogotá nos anunciaron un equipo de empalme con figuras mucho más experimentadas que cualquiera de los ministros del gabinete de Petro, mujeres como Cecilia María Vélez, Ángela María Orozco o Julia Miranda, de gran valor para los temas de educación, infraestructura y ambiente desde lo público. El equipo técnico que revisará la reforma a la salud y sus implicaciones para la capital, con el ex ministro Fernando Ruiz a la cabeza tiene la solvencia que se ausenta cada vez más del ministerio de salud, encargado de politizar la nómina al turno que no logra convencer en su reforma a la salud en el congreso. Esta también reflejó su primer revés por cuenta de las elecciones regionales, una vez los representantes a la cámara dieron cuenta del voto castigo a la ideologizada agenda petrista, viendo en los aplazamientos y el debilitamiento del quorum una vía expedita para su hundimiento, lo que despejaría de tajo la gran incertidumbre sobre un sector tan importante para las necesidades básicas de los colombianos y cuya calidad de servicios atrae pacientes para Colombia desde otros países.
Sin embargo, en Bogotá estamos a la espera de la estrategia de seguridad de la capital, golpeada en su confianza por escenarios tan lánguidos como el de un tiroteo dentro de en una estación de transmilenio, secuestros en los cerros orientales y el sicariato que no para en las principales calles a plena luz del día.
En Medellin, la necesidad del empalme no es menos urgente dada la grave situación de corrupción que afecta los principales secretarías e institutos de la ciudad. Nunca habíamos visto un empalme con Fiscal General de la Nación “a bordo”. La rueda de prensa del Fiscal el jueves desde Medellín, anunciando 7 imputaciones penales a funcionarios y contratistas del círculo más cercano del ex alcalde Daniel Quintero, dejó por el suelo el lanzamiento de su campaña presidencial, de la cual se ausentó su caricaturesco candidato, quien anunciaba ocupar una curul en el concejo con la seguridad que tendrá que renunciar a ella para defenderse del proceso penal por la financiación ilegal de su campaña con los recursos de los contratistas de la ciudad.
Y es que en Medellín, los casos de corrupción se llevan la atención de la comisión de empalme a la cabeza del abogado Nicolás Rios quien ejercerá como auditor forense encargado del recaudo de cada uno de los casos que llaman la atención de la ciudadanía, tanto en el palacio de la alpujarra y en las Empresas Públicas de Medellín, donde ejerciera como vicepresidente de suministros, para dar cuenta de los errores administrativos que nos deja una empresa pasando penurias por manejos tan irregulares como el Afinia o Hidroituango. Allí tendremos un equipo de experiencia, conformada la comisión de empalme por el también ex gerente, Jorge Londoño De la Cuesta. Y claro, el actual rector de la Escuela de Ingenieros de Antioquia, José Manuel Restrepo Abondano, en asuntos económicos cuando estos van a ser determinantes para terminar con la espiral de desconfianza en nuestra economía, permitiendo fortalecerla desde las principales ciudades.
A esta corriente de optimismo en los empalmes se opone una corriente divisionista desde el Palacio de Nariño, encabezada por Gustavo Petro y encomendada a su Alta Consejera para las Regiones Sandra Muñoz, encargada de mostrarnos lo evidente en el gobierno Petro: su carácter antidemocratico, cuya preferencia por unos gobernadores a quienes denomina “de coalición de gobierno” evita encarar a los representantes del voto castigo de los colombianos, alcaldes y gobernadores quienes recibieron la confianza de los electores por su franca oposición a las políticas del presidente. Gesto que atenta contra la unidad que representa en la Constitución la figura del presidente de la República, al turno que deja por el suelo “el acuerdo nacional” al que alguna vez convocó.
Esta agenda divisionista, recibió de parte de la justicia en la Corte Constitucional banderillas al tumbar los decretos con los que quisieron asaltar las decisiones administrativas propias de las regiones, demostrando la falta de capacidad jurídica de la presidencia de la República para impartir decisiones de tipo administrativo en consenso con la autoridades departamentales. Fue tan rotundo que dejaron sin cargo al pastor Saade. Ya habían tumbado antes la política de Petro que pretendía por vía de decreto aplicar la reforma de la salud en la Guajira saltándose el congreso.
A este grave precedente judicial, se sumó el más contundente de los golpes que recibió el gobierno de Petro en su bancada en el Congreso por parte del Consejo de Estado al anular la elección de Alexander López, quien siguiera la suerte de Roy Barreras en la presidencia del senado. Todo lo cual demuestra la inobservancia del Pacto por las normas jurídicas a lo cual se suma la queja del presidente: “En dónde estará la justicia” aunque no sepamos si lo escribió en uso de plenas facultades mentales o en algún estado psicótico causado por el consumo de estupefacientes, toda vez que es la justicia la que se apresta a elegir fiscal de la terna que él mismo envió.
Hoy no sabemos si el proyecto de decreto que aumenta el impuesto predial en todo el país es por cuenta de ese resentimiento y propósito de division; si el aumento en el alza de los combustibles corre por la misma cuenta, o si definitivamente acabar la economía Colombiana es su propósito, en este esfuerzo por el decrecimiento que llevó a los gobiernos de Venezuela, Argentina – por el mismo camino iban con la Brasileño- a economías inflacionarias y deficitarias. Todo lo cual nos demuestra que estamos ante una oportunidad para que el Congreso de la República demuestre independencia y se revele contra esta agenda que solo deja divisiones para darle paso al gobierno de unidad desde las regiones.




