«No tiene sentido que haya pobreza en el suelo y riqueza en el subsuelo». Con esa frase, el presidente de la Agencia Nacional de Minería (ANM), Juan Camilo Valencia, resumió en el Congreso Nacional de Minería 2026, realizado en Cartagena, el diagnóstico detrás de una transformación institucional que anunció para la entidad: reenfocar su misión para que la minería colombiana gane competitividad en los mercados internacionales.
El dato que Valencia puso sobre la mesa explica por qué habla de transformación y no de ajuste. Según reveló, la ANM destina hoy el 95% de su capacidad institucional a la atención de trámites, y apenas el 5% a promover y fomentar la actividad minera en el país. Su compromiso, dijo, es revertir esa proporción y trabajar de la mano con los empresarios del sector, en lugar de limitarse a administrar el papeleo que hoy consume casi toda la operación de la Agencia.
Para lograrlo, Valencia explicó que la ANM buscará una mayor articulación con las demás entidades del Estado que intervienen en los asuntos mineros, con el propósito de unificar procesos y procedimientos entre ellas. La idea, según planteó, es que las empresas del sector puedan concentrar sus esfuerzos en su objetivo central —hacer minería— en lugar de dispersar tiempo y recursos navegando trámites repartidos entre distintas entidades estatales. El presidente de la Agencia cerró su intervención con un argumento sobre la naturaleza misma de la autoridad minera que aspira a construir: un país competitivo en esta materia, dijo, necesita también una autoridad minera competitiva. Para ello, subrayó la importancia de mantener una retroalimentación permanente entre la ANM, el Gobierno nacional, las entidades territoriales y las empresas del sector, de manera que las decisiones de la Agencia respondan a las necesidades y los desafíos reales de la industria minera colombia




