Hay apellidos que en Barranquilla cuentan, sin necesidad de explicación, una historia de migración e integración de más de un siglo. Amín es uno de ellos. Mauricio Gómez Amín, nacido en esa ciudad el 31 de marzo de 1982, desciende por línea materna —Vivian Amín— de una de tantas familias libanesas que llegaron al Caribe colombiano a comienzos del siglo XX y terminaron tejidas en el corazón económico y político de la región. Esa misma raíz se repite en su matrimonio: está casado con Stephanie Saieh, proveniente de otra reconocida familia empresarial del sector inmobiliario barranquillero, también de ascendencia libanesa —una alianza que, en la tradición de las grandes familias comerciantes de la Costa, combina negocios, apellidos y proyección pública en una misma generación.
Su propia familia paterna tampoco es ajena al mundo empresarial: su padre, Alberto Gómez Uribe, es accionista de AJ Construcciones, la firma fundada por su hermano Juan Pablo Gómez Amín.
Ese trasfondo de empresa familiar convive, sin embargo, con una carrera pública construida desde abajo y sin atajos: Gómez Amín empezó como edil de la localidad Norte-Centro Histórico de Barranquilla a los 22 años, entre 2004 y 2007, siguió como concejal distrital durante dos periodos consecutivos, llegó a la Cámara de Representantes por el Atlántico en 2014 y desde 2018 ocupó una curul en el Senado, donde integró la Comisión Tercera, encargada de los asuntos económicos y fiscales del país —el mismo terreno técnico que ahora tendrá que manejar desde el Ministerio de Comercio.
Abogado de la Universidad del Norte, con especialización en Derecho Público y estudios en Gerencia Política y Gobernabilidad de la Universidad del Rosario, además de una maestría en Gestión Pública de la Universidad de los Andes, Gómez Amín construyó también algo menos común en la política colombiana: una reputación de limpieza que el propio Abelardo de la Espriella destacó públicamente antes incluso de anunciar su nombramiento.
«Es de los pocos políticos que han tenido una carrera transparente, limpia», dijo el hoy presidente electo en una entrevista con Caracol Radio, explicando por qué lo quería en su gobierno.
Su papel en la campaña presidencial fue, sin embargo, mucho más estratégico que el de un simple aliado tardío. Gómez Amín llegó a perfilarse como el candidato oficial del Partido Liberal a la Presidencia, pero en diciembre de 2025, a seis meses de la primera vuelta, decidió bajarse de esa aspiración para respaldar a De la Espriella.
En mayo de 2026 dio el paso definitivo: renunció tanto a su curul en el Senado como al Partido Liberal —que había optado por apoyar a Paloma Valencia y no a De la Espriella— para asumir de lleno el cargo de jefe de debate y coordinador político de la campaña.
Fue, según reportes de la época, una de las figuras que reflejó la confluencia entre distintos sectores de la política barranquillera —incluida la influyente familia Char, con la que Abelardo de la Espriella ya mantenía una relación cercana— y el proyecto presidencial que finalmente se impuso en las urnas: el tipo de respaldo regional que, sumado a muchos otros, suele decidir elecciones reñidas en la Costa Caribe.
Con esa combinación de raíces empresariales, trayectoria legislativa de dos décadas y un papel decisivo como coordinador político en el corazón de la campaña ganadora, Mauricio Gómez Amín llega al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo con la tarea de traducir esa capacidad de construir consensos —entre partidos, entre regiones, entre intereses económicos— en resultados concretos para la economía del país




