Por: Duván Idarraga
Nuevamente, la propaganda económica del gobierno Petro, sus funcionarios, sus medios de comunicación y sus bodegas, han generado una enorme campaña de desinformación sobre los datos económicos del país; pero, como dice el dicho popular, primero cae un mentiroso que un cojo. Los datos son perversos, se confirma aquello que “Dato mata relato.” Miremos por temas:
Deuda externa: Empezó el presidente mintiendo, al decir que Colombia había sido el único país que había solicitado crédito al Fondo Monetario Internacional por las épocas de pandemia. Con datos en mano, le demostraron que al menos 80 países recurrieron a esa opción para atender las necesidades generadas por la emergencia de salud que afectó las finanzas públicas de muchos países en el mundo. También, su Ministro de Hacienda dijo muy orondo que “el gobierno colombiano había terminado de pagar la totalidad del crédito por US$5.000 millones que el Fondo Monetario Internacional (FMI) había otorgado a Colombia”. Hay que decirlo, su afirmación es cierta. Lo que no dijo el ministro, es que ese crédito estaba a una tasa del 3.5% anual y que este gobierno ha adquirido nueva deuda por us$148.000 millones, a, prácticamente, el doble de la tasa de interés. Entonces, sí se pagaron los US$5.000 millones, pero para pagarlo (y otras cosas que no se conocen), se tomaron deudas por $148,000 millones de dólares (la deuda total del gobierno creció el 80.1% en 43 meses). Al final, lo más inquietante y relevante es, ¿dónde está ese dineral? (sobre este tema, escribí una columna hace un par de meses). Pero si la deuda en dólares se ha disparado en su costo, por el lado de la deuda en pesos la cosa es igual de grave. Mientras anteriormente se emitían TES al 7% o al 7.5%, ahora están emitiendo hasta el 13.8%; con un agravante, a plazos más cortos lo que está generando un enorme bola de nieve en contra de las muy deterioradas finanzas públicas.
Inversión extranjera directa: Les recuerdo que en columnas anteriores había comentado la caída que ha traído esta variable desde el 2022, prácticamente un 36%. En el primer trimestre del 2026 sigue esta tendencia, tuvo una caída del 9.1%, quedando por debajo del promedio histórico para el mismo. Adicionalmente al tema de inversión en petróleo, que cae un 6.4% en este lapso; en otros sectores, cae en un 18.6%. Definitivamente, Colombia no está resultando atractiva para la inversión extranjera y eso afecta considerablemente las posibilidades de desarrollo económico, generación de empleo formal y jalonamiento de otros sectores de la economía.
Crecimiento de la economía (Producto Interno Bruto, PIB): El analista Mario Fernando Cruz hizo un análisis comparativo de los 43 primeros meses de los gobiernos de Uribe, Santos, Duque y Petro. El segundo periodo de Uribe, para el lapso mencionado, creció un 12.8%; Santos, segundo periodo, el 8.9%; Duque 9.2% (a pesar del decrecimiento del año 2020 por la pandemia); el gobierno Petro ha crecido solamente el 5.5%. Es decir, comparado con Duque, el PIB ha caído 370 puntos básicos que equivalen al 40.2%. Para corroborar este pésimo resultado, al revisar el ISE (índice de actividad económica mensual), publicado por el DANE, en el primer bimestre del 2026 crece solo el 1.5%; por debajo del promedio histórico del 3.4%. También por debajo del 2023 (2.0%) y del 2025 (1.6%), resultados estos muy malos que, aun así, superan el del 2026. No es errado considerar, que también la irresponsable alza del salario mínimo, tuvo impacto negativo en la dinámica productiva del país.
Inflación: Comenté en mi columna anterior, el preocupante resultado de la inflación a marzo del 2026 con el 5.56%, 27 puntos básicos más frente a febrero (5.29%) y 46 puntos básicos por encima del dato de diciembre del 2025 (5.1%). Lo más inquietante, la tendencia creciente en 2026; definitivamente, el injustificado incremento del salario mínimo decretado por el gobierno, hace perverso efecto. Cómo consecuencia de ello, la Junta Directiva del Banco de la República, elevó la tasa de interés al 11.25%, decisión acertada ante el complejo panorama de la pérdida del poder adquisitivo de la moneda.
Desempleo: El dato publicado por el DANE ubicó esta variable en el 9.2% para febrero de 2026, una reducción de 110 puntos básicos frente al dato de febrero del 2025. Como dato es un buen resultado. No obstante, debemos recordar tres temas que generan enorme preocupación en la materia y que tienen implicaciones en el resultado del desempleo: 1. La informalidad se ubica por encima del 57%; 2. el crecimiento desbordado de la nómina estatal desde 2022 (más de 200.000 cargos nuevos y casi 600.000 contratos de prestación de servicios); 3. La cantidad de personas interesadas en buscar empleo, han disminuido.Como dice el refrán, al desayuno se sabe cómo será el almuerzo. Los resultados del primer trimestre en las diferentes variables económicas (exceptuando desempleo que ha bajado) muestran una compleja situación en materia económica para el país. De los muy desfavorables datos comentados, sin duda, el desbordado incremento de la deuda total durante este gobierno (US $148.000 en 43 meses) es el más inquietante. Por un lado, su crecimiento disparado es de por si un exabrupto; si a eso le sumamos que se está pagando casi el doble en las tasas de interés, se continúa generando una enorme presión de recursos financieros que continuará aumentando el ya incontrolado déficit fiscal. Pero aún hay más motivos de preocupación: NO se sabe dónde está todo ese dinero, no hay obras, no hay inversión, no hay flujo de caja; esos US$148.000 millones, se esfumaron. Este gobierno está dejando una bomba financiera y fiscal para el próximo gobierno, peor imposible.
Nota 1: Nefasta la reacción y el trato del presidente Petro y su Ministro de Hacienda contra la Junta Directiva del Banco de la República, ante la decisión técnica adoptada respecto a las tasas de interés; lo grave es el mensaje que ello trasmite, de buscar atacar la independencia y ortodoxia de esa entidad.
Nota 2: Siguen las consecuencias del irresponsable manejo de Ecopetrol en cabeza de Ricardo Roa y de la Junta directiva de bolsillo que responde a Petro y no a los intereses de la empresa y del país. Moody’s Ratings bajó la calificación crediticia corporativa y la calificación de deuda de Ba1 a Ba2. Las razones, principalmente, relacionadas con la pérdida del gobierno corporativo de la empresa y la indebida interferencia de Petro en los manejos de la misma.
Nota 3: El gobierno expidió el decreto 415 del 20 de abril, con el cual ordena el traslado de $25 billones de las cuentas de ahorro individual, administradas por los Fondos Privados de Pensiones, con destino a Colpensiones. Esto es, sin exagerar, una expropiación del ahorro privado de los colombianos. Esta medida va en contra de lo establecido por la ley, por lo que ya fue demandada, pero mientras se genera un fallo judicial (suspensión temporal o declaración de ilegalidad) por parte del Consejo de Estado, el daño queda hecho.




