• Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Contacto
lunes, agosto 31, 2026
16 °c
Bogota
El Expediente
  • Iniciar Sesión
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente
El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

El espejismo del dólar barato

por El Expediente
agosto 30, 2026
en Opinión
Tiempo de leer:5 mins read
0
Por Cali, ¿me acompaña?
8
COMPARTIDAS
14
VISITAS
Compartir en FacebookCompartir en WhatsappCompartir en TwitterTelegram

Por: Fernando Torres Mejía

Un dólar que se desploma no siempre es una buena noticia, y Colombia está a punto de aprenderlo por las malas. La TRM, cerró la última semana de agosto en $3.170, un nivel que no se veía desde 2018, tras una caída interanual cercana al 20%. Para quien viaja o importa, suena a fiesta. Para quien exporta, suena más bien a alarma, porque cada dólar que reciben por sus ventas vale cada vez menos en pesos, lo que implica que para ciertos sectores el margen ya se acerca peligrosamente a cero.

Como cualquier empresario o ciudadano que observa con preocupación creciente el rumbo del país, creo que hay que nombrar con claridad los factores detrás de esta revaluación. El primero es global: el propio dólar se ha debilitado frente a la mayoría de monedas del mundo desde la llegada de Donald Trump, lo que explica cerca de un tercio del fenómeno y sobre lo cual Colombia no tiene ningún control, el cual está claramente documentado. Durante 2025, el peso se apreció 14,8%, mientras el índice DXY, que mide el comportamiento del dólar frente a otras monedas, cayó 9,4%. El fenómeno, por tanto, no fue exclusivamente colombiano. El dólar perdió fuerza en buena parte del mundo.

El segundo es local y más incómodo: el auge del narcotráfico, con hectáreas cultivadas de coca en niveles históricos, que mueve divisas, aunque no existe evidencia suficiente para asignarle un porcentaje preciso de responsabilidad en la cotización. Sí es evidente que enfrentamos enormes flujos de dinero ilícito que distorsionan la economía.

El tercero son las remesas, alimentadas por más de un millón de colombianos que emigró en los últimos años y hoy envía dinero, que, a propósito, una economía que necesita que sus ciudadanos se vayan al exterior para fortalecer el ingreso de dólares no puede sentirse satisfecha. Las remesas alivian los hogares, pero no reemplazan una política de crecimiento productivo capaz de crear empleos de calidad dentro de Colombia.

El cuarto es financiero: la tasa de interés del Banco de la República está en 12%, frente al 4% de la Reserva Federal en Estados Unidos, una diferencia tan generosa que atrae capital golondrina en busca de rentabilidad rápida.

A esos cuatro se suma un quinto factor menos técnico: el optimismo inicial hacia el nuevo gobierno, que ni siquiera el terremoto logró apagar del todo. Pero ninguno de estos elementos, por sí solo, explica la raíz más profunda del problema. Esa raíz tiene nombre propio: el déficit fiscal, que el propio gobierno reconoció que podría llegar al 7,8% del PIB este año, aunque algunas calificadoras como S&P lo calculan algo más bajo, cerca del 5,6%. Financiar ese hueco exige billones de dólares, ya sea mediante deuda externa, créditos con la banca multilateral o la compra de títulos de tesorería por parte de inversionistas extranjeros. Esa entrada de divisas es, precisamente, lo que mantiene inundado el mercado y lo que explica buena parte de por qué el dólar está tan barato.

Aquí está el punto que más me inquieta: mientras el déficit no se corrija, ninguna otra medida bastará. Se puede combatir el narcotráfico, se puede intentar frenar la migración, se puede mejorar el clima de inversión, y aun así el dólar seguirá presionado a la baja mientras el Estado necesite ese flujo de dólares para financiarse. Reducir el déficit fiscal no es solo una discusión contable de Bogotá: es la variable que, en cadena, le quita presión a la inflación, le da margen al Banco de la República para bajar sus tasas y con eso reduce el diferencial que hoy atrae capitales de corto plazo. Esa cadena, y no otra, es la que puede devolverle algo de oxígeno al tipo de cambio.

Pero hay dos elementos adicionales que podrían profundizar, al menos en el corto plazo, la presión sobre el dólar. El primero tiene que ver con los efectos económicos del terremoto del pasado 10 de agosto, que podrían traducirse en una entrada extraordinaria de divisas por cuenta de los pagos que deberán realizar las compañías aseguradoras, aumentando la oferta de dólares y manteniendo su cotización a la baja frente al peso.

El segundo está en las cuentas fiscales de 2027. El proyecto de presupuesto de $634,9 billones, que representa un incremento de $59,9 billones, podría llevar el déficit del 7,8% al 9,8% del PIB y el endeudamiento a unos $200 billones. Paradójicamente, una mayor necesidad de financiación del Gobierno podría significar más dólares entrando al país y, por esa vía, un peso más fuerte. Es decir, el peso podría fortalecerse precisamente por una razón que debería preocuparnos: el creciente endeudamiento del Estado.

El emisor ya dio un primer paso: desde julio compra $400 millones de dólares mensuales para engrosar unas reservas que hoy rondan los $67.000 millones, con la posibilidad de duplicar ese ritmo si las condiciones lo permiten. Es una herramienta útil, y ayuda a poner un piso al tipo de cambio, pero es limitada, porque no ataca la causa de fondo del problema. El verdadero mensaje que el mercado está esperando es un anuncio fiscal serio, con el presupuesto y una reforma tributaria estructural que reduzcan el gasto y ordenen las cuentas públicas de manera creíble y sostenida en el tiempo.

Mientras eso no ocurra, seguiremos viendo un dólar artificialmente barato que castiga a quien produce y exporta, que no alcanza a cubrir costos en sectores enteros de la economía real, y que además convive con una calificación crediticia degradada (Colombia perdió el grado de inversión ante S&P en abril) y una prima de riesgo país todavía elevada. No es una contradicción menor: un peso «fuerte» sostenido sobre finanzas públicas débiles no es fortaleza, es apenas una tregua prestada, y las treguas prestadas siempre se cobran tarde o temprano. Devolverle a los exportadores un dólar de $3.500 o $3.700 pesos, ese nivel donde por lo menos dejan de perder plata, depende menos de la coyuntura internacional y más de una decisión que solo Colombia puede tomar: ordenar su casa fiscal antes de que se le acabe el tiempo prestado que hoy le regala el espejismo del dólar barato.

 

(Visitas Totales 7 )
Compartir3EnviarTweet2Compartir
El Expediente

El Expediente

¿Quieres Apoyarnos?


 

Popular

  • Carlos Suárez: el estratega que creó la marca del Tigre Abelardo, la campaña más potente de la historia política en Colombia

    Carlos Suárez: el estratega que creó la marca del Tigre Abelardo, la campaña más potente de la historia política en Colombia

    2028 Compartidas
    Compartir 811 Tweet 507
  • El fraile Ricardo Torres Castro, nuevo director del SENA, marchaba por las reformas de Petro: fotos reveladas por El Expediente

    133 Compartidas
    Compartir 53 Tweet 33
  • Shadow Cabinet o ‘gabinete en la sombra’: Iván Cepeda reveló los nombres de exfuncionarios de Petro que integrarán su ‘Gabinete por la Vida’

    51 Compartidas
    Compartir 20 Tweet 13
  • Negociar con narco criminales

    65 Compartidas
    Compartir 26 Tweet 16
  • La otra cara de Ricardo Torres Castro: una década de trinos a favor de Petro que nadie mencionó al nombrarlo en el SENA

    54 Compartidas
    Compartir 22 Tweet 14
Tweets by EIExpedienteCol

Facebook

Recomendado

Así va el caso de alias ‘El Bendecido’, el presunto mayor contrabandista de Colombia ¿Quienes son sus cómplices? 

Así va el caso de alias ‘El Bendecido’, el presunto mayor contrabandista de Colombia ¿Quienes son sus cómplices? 

2 años atrás
Laureano Acuña, “El Gato Volador”, vuelve a la política para asegurar la victoria de Eduardo Verano de la Rosa

Laureano Acuña, “El Gato Volador”, vuelve a la política para asegurar la victoria de Eduardo Verano de la Rosa

3 años atrás
El Expediente

Dirección: Carrera 19A # 84 - 29 oficina 502
Teléfono: 3132161175
Contáctenos: info@elexpediente.co

Nuestro compromiso es con la verdad.

Secciones

  • Ciudadanas (126)
  • Corrupción (933)
  • DATO El Expediente (523)
  • Opinión (3.597)
  • Postconflicto (32)
  • Redes (9)

Redes

  • Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Contacto

El Expediente Todos los derechos reservados © 2022

¡Bienvenido de nuevo!

Inicie sesión en su cuenta

¿Olvido su contraseña?

Retrieve your password

Ingrese su nombre de usuario o dirección de correo electrónico para restablecer su contraseña.

Iniciar
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente

El Expediente Todos los derechos reservados © 2022

Ir a la versión móvil