Por Juan José Gómez
Federico Gutiérrez, el famoso Fico actual alcalde de Medellín por segunda vez, excandidato presidencial y posiblemente otra vez candidato cuando termine su compromiso con los habitantes de la capital antioqueña, presentó ante el Tribunal Administrativo de Antioquia una acción popular buscando que el gobierno nacional y las EPSs intervenidas pagaran a las IPSs, es decir a clínicas, hospitales, laboratorios, farmacias, etc, las cuantiosas deudas existentes, que han causado una crisis de inmensas proporciones en la atención a los afiliados a las empresas prestadoras de servicios de salud, que amenaza hasta la vida misma de los pacientes de la ciudad de Medellín.
Con ponencia del magistrado Javier Camargo Arteaga, el tribunal ordenó “DECRETAR la medida cautelar en los términos expresados en la parte considerativa de esta providencia, y ORDENAR a la Nación – Ministerio de Hacienda y Crédito Público, Ministerio de Salud y Protección Social, en calidad de rector del Sistema General de Seguridad Social en Salud, para que a través de la ADRES y de las SUPERSALUD, y a las EPS intervenidas que están siendo accionadas, para que en un término de 30 días contados a partir del día siguiente de la notificación de esta providencia, adelanten todas las gestiones que correspondan para el saneamiento de la cartera que se encuentre debidamente acreditada a favor de las IPS, y a su vez garantizar el flujo de recursos que permita hacer efectivo el pago oportuno y completo de las obligaciones para que se pueda garantizar a la población, el acceso oportuno y eficiente a los servicios de salud en Medellín…”
Las deudas, según informes de la revista Semana, mostraban que tres de las EPSs más grandes en manos del Gobierno encabezan el ranking, con números muy altos. Por ejemplo, la Nueva EPS adeuda 9,2 billones; Sanitas, 2,8 billones, y Famisanar, 2,8 billones. Siguen una EPS no intervenida que es Salud Total, con 2,6 billones. Compensar debe un billón en promedio y Sura, por su parte, adeuda 1,9 billones.
Desde luego que no puede perderse de vista que las EPSs, con toda razón (por lo menos las que no estaban intervenidas) manifestaban que su demora en pagar era causada por el impago de las cantidades que la ADRES debía haberles girado, lo cual, como es de publico conocimiento, obedecía al capricho de Gustavo Francisco Petro, acolitado por Guillermo Alfonso Jaramillo, el funesto ministro de salud del régimen, que ha venido actuando como auxiliar del operador del shu shu shu shu…. tren, descarrilado por un presidente a quien en parte por su odio obsesivo por el capitalismo y el emprendimiento y en parte por su consumo inmoderado del “café”, hace tiempo que se le trabaron los cables.
Sobre ese particular es necesario reconocer con gran pesadumbre que, con traba y todo va a ganar las próximas elecciones de congreso y presidente, gracias a que tiene en su bolsillo a varios miembros de una tal Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes que tarde que temprano tendrán que responder por su asquerosa complicidad; dispone de un tanque lleno de mermelada oficial para “endulzarles” la vida a congresistas venales y dirigentes corruptos, y a que los partidos políticos, esos que, aunque se unieron para no asistir a las reuniones de un tal comité de seguimiento electoral o algo parecido, que preside el excelentísimo y magnífico señor don Armando Benedetti y Villaneda, ministro del interior y casi que copresidente de la República, no han sido capaces de federarse para escoger un candidato único de derecha o centroderecha que gobierne lo que quede de la nación y trate de restaurarla durante los cuatro años que seguirán al 7 de agosto del 2026.
Lo cierto es que acciones como la del alcalde Fico, que prueban que es bien ganado su prestigio de ser un mandatario que realmente se preocupa por el bienestar de sus mandantes, son las que lo han posicionado en tan buen lugar de la opinión pública. Por eso, es deseable que los señores alcaldes de otras ciudades grandes, medianas y pequeñas, especialmente aquellos que fueron avalados por partidos políticos y grupos significativos de ciudadanos democráticos (en otras palabras no petristas ni simpatizantes de grupos terroristas) sigan el buen ejemplo de Fico y utilicen las armas legales para defender sus territorios y habitantes, mediante derechos de petición, acciones de tutela y acciones populares que en la gran mayoría de los casos les servirán para obtener, si es que usan estos instrumentos en debida forma, los mejores resultados en beneficio de sus coterráneos.
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