• Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Contacto
jueves, octubre 1, 2026
16 °c
Bogota
El Expediente
  • Iniciar Sesión
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente
El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

Colapso moral y fracaso del Estado Colombiano

por El Expediente
agosto 19, 2025
en Opinión
Tiempo de leer:6 mins read
0
Que Oso
68
COMPARTIDAS
115
VISITAS
Compartir en FacebookCompartir en WhatsappCompartir en TwitterTelegram

Por: Andrés Villota

“Colapso moral y fracaso del Estado: una mirada desde el pasado”, es el título del paper escrito por Richard Blanton, Gary Feinman, Stephen Kowalewski y Lane Fargher, en el que se analiza el auge y caída de diferentes formas de gobierno. existentes desde antes de la aparición del Estado-Nación con el Tratado de Westfalia, al final de la guerra de los Treinta Años (1648).
 
Según los Globalistas, autores de la publicación, en todas las formas de gobierno se fortaleció desde el primer momento, la construcción del Estado con sistemas de buen gobierno, justo y funcional, que se terminó cuando los líderes se corrompieron y pervirtieron los valores fundamentales y fundacionales de la nación. Los Imperios, alguna vez prósperos, quedaron expuestos a la amenaza de invasiones, que los condenó a la decadencia y a su extinción.
 
Las sociedades dejaron de tener un elemento de unidad, las instituciones se corrompieron y la motivación para la cooperación y seguridad común, dejó de existir, dicen los autores de una manera rimbombante, cuando en la realidad, lo que ocurre es el colapso del estatismo y del colectivismo totalitario que se convierte en la herramienta de dominio de la minoría que gobierna, que ha sido determinante en la destrucción de los pilares de todos los gobiernos, al margen de su, supuesta, ideología. 
 
La Era Ming del Imperio Chino (1368-1644), el Imperio Mongol (1526-1857), el Imperio Romano (27 aC-1453 dC) y la República de Venecia (697–1797), fueron analizados por este grupo de intelectuales Progresistas, con la intención perversa de llamar la atención de los estadounidenses, previniendo de no votar por Donald Trump en el año 2016 porque, si perdía Hillary Clinton, entonces, Estados Unidos iba a colapsar y desaparecer el Estado, vendido por los Progresistas del mundo, como una gran democracia libre a la que todos debían imitar.
 
En Estados Unidos existió un afán del Deep State, el poder oscuro que, desde la sombra, vive del saqueo al pueblo para poder mantenerlo esclavizado y de la situación de crisis permanente, por evitar que un outsider como el empresario Donald Trump, sin relación alguna con la clase política degenerada estadounidense, llegara a destapar, revelar y desmontar el modelo corrupto, asesino y decadente que se escondía detrás de la figura del Estado.
 
En Colombia, el ungido por La Casta colombiana, para radicalizar el concepto pervertido estatal y su sistema corrupto de saqueo generalizado, es Gustavo Petro, miembro y representante de las cloacas más inmundas de La Casta colombiana, en un afán desmedido por evitar el contagio de las ideas de la libertad que puedan llegar desde Argentina y Estados Unidos.
 
Gustavo Petro, destapó, reveló y sentó las bases para que el nuevo gobierno que llegue a Colombia en el 2026, sea el encargado de construir al nuevo Estado colombiano, ante el evidente colapso del aparato estatal que mal funcionó desde el año 1886, por ende, debe desaparecer en su totalidad para que se pueda refundar una nueva forma de gobierno en la que no exista espacio para todas las aberraciones y degeneraciones conceptuales que habían prostituido la labor del Estado, mezclado con la perversión de la Democracia y de los Valores Democráticos.
 
Los que se ganaron el Premio Nobel de Economía del año 2024, Daron Acemoglu, Simon Johnson y James Robinson, hicieron unas “investigaciones esenciales” sobre la manera en que las “instituciones del Estado”, léase burocracia y gasto público inútil, supuestamente, impactan en el desarrollo económico y en la prosperidad de las naciones. Hágame el favor, ​contra toda evidencia,la tremenda brutalidad que galardonaron.
 
Este grupo de “sabios”, fue informado por sus pares académicos colombianos que, en Colombia, va a pasar lo mismo que ya pasó en Argentina por culpa del Cártel de Perón&Kirchner y en Estados Unidos por culpa del Cártel de Clinton&Obama y de su marioneta, Joe Biden que, además, significa la debacle de este combo repugnante en el que están incluidos, los políticos, los burócratas, los periodistas tradicionales, los banqueros inescrupulosos, los académicos, las oenegés, los artistas decadentes y los encuestadores de pacotilla.
 
Los ganadores del Nobel, no tardaron en recriminar a Gustavo Petro porque su gobierno ha demostrado, que todo lo que dice el trabajo por el que les dieron el Nobel, es falso, se trata de una perfecta mentira. Las instituciones colombianas son inútiles y solo generan gastos inútiles que llevan al colapso al Estado colombiano.
 
La tal “institucionalidad” que iba a evitar la desaparición del Estado colombiano, lo que hizo fue actuar como un catalizador de toda la desgracia institucional. El Estado colombiano, convertido en un muladar asqueroso, al que llega cualquier fracasado, inútil, antisocial, drogadicto, terrorista o inepto; en nombre de la inclusión, el aborto como derecho humano de quinta generación, la equidad y la justicia climática.
 
La llegada de Gustavo Petro a la Casa de Nariño es, en sí misma, la negación de la majestad e institucionalidad del Estado. El asesino, el hampón, el ladrón, el secuestrador, el terrorista, el drogadicto, que merece ser el presidente de Colombia por su condición de salvaje. Petro no traicionó, ni engañó a nadie, simplemente ha mostrado la cruda realidad sobre los verdaderos objetivos y la razón de ser del Estado colombiano.
 
La perversión de los valores fundamentales y fundacionales, que dejaron de serlo para convertirse en una oda al saqueo de los recursos públicos, presentando como Valores Democráticos, mediante la creación de miles de centros de corrupción, bajo el paraguas teórico del Pacto Social y de la triada de la Revolución Francesa (libertad, igualdad y fraternidad), entendida como la democracia, expresada en el ejercicio electoral de escoger al que la mayoría quiere.
 
En el Estado colombiano, no existe la división de los poderes públicos. O mejor, los poderes públicos no existen o no sirven para nada. Las decisiones de los jueces, las dictan desde el palacio presidencial. El Congreso elige a los miembros de las Altas Cortes. Las Altas Cortes hacen lo que les dice el Ejecutivo. El Ejecutivo soborna al Legislativo.
 
El poder Legislativo, salvo contadas excepciones, se reduce a una caterva de hampones, varios de ellos hoy están presos, demostrando que, lo dicho por Francisco de Paula Santander, “las leyes os darán la libertad”, era una sentencia mentirosa. Las leyes y la hiperregulación estatal, a los colombianos, los ha vuelto esclavos al quitarles la Acción Humana, definida por Ludwig von Mises.
 
El poder Judicial, demostró su fracaso moral con el montaje hecho al presidente Álvaro Uribe. Un poder público en franca decadencia, desde el año 1985, cuando los Magistrados de las Altas Cortes, fueron acribillados por la sociedad terrorista del M-19 y del Cártel de Medellín, para dar paso a engendros malvados, los Magistrados de bolsillo de las estructuras criminales, cachorros de las mafias, que destruyeron para siempre a la justicia justa, diáfana, admirable y, desde ese día, las Altas Cortes se contaminaron para siempre.
 
El recaudo de impuestos se cayó porque los colombianos no quieren que los sigan robando más, porque saben el destino real de su dinero, que no tiene nada que ver con el funcionamiento de un aparato estatal eficiente y útil. El erario público se convirtió, simplemente, en la caja menor de todas las hienas que militan en La Casta colombiana.  
 
El Estado no crea empleo productivo, solo burocracia. El Estado no hace viviendas, ni obras públicas, ni puertos, sólo prohíbe construirlos. El Estado no exporta, ni importa bienes, solo crea trabas arancelarias que impiden el libre comercio. El Estado, solo crea híper regulación que entorpece y destruye la libertad de los mercados. El Estado no es empresario, cómo lo prueba la hecatombe de Ecopetrol.
 
El Estado que le paga a los asesinos para que no asesinen, fracasó. El Estado deportista fracasó. El Estado-Medio de Comunicación fracasó. El Estado-Médico fracasó. El Estado-Artista fracasó. El Estado-Anunciante que viola la Libertad de Prensa con la pauta oficial, fracasó.
 
Gobernar sin retrovisor, dicen, con pose de estadistas, todos los gobernantes que se revuelcan en ese pantano pestilente, en el que convirtieron al Estado colombiano, para asegurar la absoluta impunidad sobre todos los crímenes cometidos, una permanente omertá mafiosa en la que nadie puede hacer o decir nada, durante y después de pertenecer al Estado.
 
La mejor prueba del colapso moral y del fracaso del Estado colombiano, es el repudio unánime del pueblo colombiano al discurso de todos los aspirantes, menos uno, a suceder a Gustavo Petro. Todos, menos uno, plantean mantener el status quo del esquema corrupto, miserable y degenerado del Estado, ajenos a la nueva realidad del mundo y del asco que genera La Casta en la sociedad colombiana.

(Visitas Totales 80 )
Compartir27EnviarTweet17Compartir
El Expediente

El Expediente

¿Quieres Apoyarnos?


 

Popular

  • Tribunal de Barranquilla revoca absolución y condena a seis años de prisión al abogado que intentó destruir un celular en plena URI

    Tribunal de Barranquilla revoca absolución y condena a seis años de prisión al abogado que intentó destruir un celular en plena URI

    15 Compartidas
    Compartir 6 Tweet 4
  • El Juicio Final la pintura que describe el Apocalipsis según Miguel Ángel Buonarroti

    12637 Compartidas
    Compartir 5049 Tweet 3156
  • ¿Quiénes son los dueños de los bancos en Colombia?

    11476 Compartidas
    Compartir 4590 Tweet 2869
  • ¡El Gran Robo del Siglo!

    20 Compartidas
    Compartir 8 Tweet 5
  • Despojo, fraude y amenazas: el modus operandi de Flor Marina Hernández Rodríguez bajo la lupa

    68 Compartidas
    Compartir 27 Tweet 17
Tweets by EIExpedienteCol

Facebook

Recomendado

La Legislatura virtual

Caos y vandalismo

6 años atrás
Los embuchados de Ariel Ávila

Cortes y Comités internacionales contra la soberanía de los pueblos

5 años atrás
El Expediente

Dirección: Carrera 19A # 84 - 29 oficina 502
Teléfono: 3132161175
Contáctenos: info@elexpediente.co

Nuestro compromiso es con la verdad.

Secciones

  • Ciudadanas (136)
  • Corrupción (948)
  • DATO El Expediente (526)
  • Opinión (3.615)
  • Postconflicto (32)
  • Redes (9)

Redes

  • Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Contacto

El Expediente Todos los derechos reservados © 2022

¡Bienvenido de nuevo!

Inicie sesión en su cuenta

¿Olvido su contraseña?

Retrieve your password

Ingrese su nombre de usuario o dirección de correo electrónico para restablecer su contraseña.

Iniciar
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente

El Expediente Todos los derechos reservados © 2022

Ir a la versión móvil