Por: Roberto Trobajo
Colombia necesita de cambios, para mejorar el país, y en eso coincidimos todos, pero lo que no podemos permitirnos es caer en esos cambios que hundieron en el hambre y la miseria a naciones que fueron prósperas…hasta que populistas, oportunistas, las acabaron.
Queremos, anhelamos, merecemos tener una Colombia mejor, diferente, pero sin arriesgar a las empresas, los empleos, las familias, sacando a los que cayeron en la pobreza.
Será titánico cambiar, dados los duros tiempos que nos están tocando, pero se puede lograr si –juntos- combatimos a la corrupción; y sobre todo saneamos mentes: sin divisiones por rencores, odios y violencias.
Vivimos días cruciales, cambiamos para avanzar, aunando voluntades, unidos; o dejamos que nos empujen a dar un salto al vacío, suicidándonos socialmente, terminando como están Cuba, Nicaragua, o los vecinos de Perú y Venezuela.
Fico nos propone cambios para mejorar, unidos, reconciliándonos, y podemos si creamos oportunidades, con orden, dotándonos de seguridad.
Con Petro malviviríamos, en un caos perenne y empeorando, donde el poder sería para sojuzgar y vengarse. La productividad del país se desbarataría, porque desde ya es claro que mandarían corruptos y criminales gozando de impunidades.
Petro, con sed de venganzas y ávido de poder, acabaría con empresas tan vitales como Ecopetrol en beneficio de la PDVSA venezolana a la que daría billones de dólares pagándoles favores al régimen chavista que tanto dinero le viene dando para meterlo en la Casa de Nariño…que sería una sucursal del Palacio de Miraflores, desde donde Nicolás Maduro y Diosdado Cabello manejaran a los títeres petristas prosocialistas alentados por los Castros desde hace décadas.
En un gobierno de Petro se disparará la miseria, pues millones de colombianos dejarían de recibir las ayudas del Ingreso Solidario y los auxilios de Familias en Acción.
Comprueben mirando como en Venezuela acabaron con aquellos programas con los que Chávez conquistó afectos del pueblo.
En Cuba hace más de veinte años que no se dan ayudas a los que tan necesitados tratan de sobrevivir en los barrios populares de cualquier ciudad o pueblo de la Isla comunista.
Entre cubanos y venezolanos lo que sobra, igualado para millones es la pobreza, mientras que los únicos que viven sabroso son un mínimo (menos del 10%) que ostentan el poder y sus secuaces.
Viví 42 años en Cuba, y visité Venezuela –donde me invitaron a quedarme- pero avisore lo que se les venía a los venezolanos, quienes nunca me creyeron.
El hambre y la pobreza no tienen que ver con si se es de izquierda o derecha, pero la miseria sí la conlleva regímenes socialistas; ejemplos vivos han sido aquellas repúblicas soviéticas y sus países satélites, o las nefastas tierras en que están agonizando millones de latinoamericanos quienes un día votaron mal, optando por cambios que les vendieron esos “progresistas” que se tomaron el poder.
Los colombianos no estamos para seguir peleando, necesitamos reconciliarnos, ponernos de acuerdo sobre temas fundamentales, unirnos, para sacar el país adelante. ¡Podemos!
Estamos a días de elegir, escoger entre dos propuestas de cambios y que son muy diferentes, opuestas: vivir mejorando o cambiar para peor. ¡Votemos bien!




