Por: Duván Idarraga
Como he escrito en reiteradas ocasiones, el tema del déficit fiscal en Colombia es, de lejos, el problema más grande que afronta la economía del país. Por ende, en mi opinión, es el desafío más importante que debe atender el nuevo gobierno; para disminuirlo considerablemente y a partir de ello generar confianza inversionista. Simultáneamente, brindar la tranquilidad a los intermediarios en los mercados financieros sobre la seriedad del nuevo gobierno, la razonabilidad de sus acciones y decisiones y el foco en subsanar las debilidades de estos últimos cuatro años en lo fiscal.
Es tan preocupante el tema del déficit fiscal, que según The Economist (uno de los medios financieros más importantes), Colombia sería uno de los tres países del mundo que en 2026 tendrían el déficit fiscal más alto, ubicándolo en el 6.6% (solo superado por Polonia con el 7% y por Brasil con el 7.3%). El gobierno Petro ha tenido una constante de mayores egresos vs los ingresos; de acuerdo a cifras del analista Mario Fernando Cruz, ha generado déficit fiscal en 41 de los 46 meses, llegando a sumar $382 billones. Creo importante mencionar que ese valor es, prácticamente, la cifra en que ha aumentado la deuda pública total. Es decir, prácticamente, el gobierno Petro financió con deuda pública el funcionamiento del Estado (recordemos que, en total, ha subido casi $440 billones). Uno de los aspectos que he comentado en mis columnas, es en sus 4 años los cálculos del gobierno Petro en materia de ingresos fueron totalmente irresponsables; mientras que, los egresos, tuvieron un crecimiento desbordado (especialmente en gastos de funcionamiento).
La prioridad en la necesidad de corregir el muy preocupante déficit fiscal coincide con lo expresado por el Comité Autónomo de la Regla Fisca CARF, que en su comunicado número 29, de junio 25 de 2026, dijo: “El CARF estima que la deuda neta en 2026 será 61% del PIB, la más alta de la historia. El Comité proyecta una brecha entre ingresos y gastos, excluyendo el componente de intereses, de -4,1% del PIB, muy superior a la prevista por el Gobierno (-2,1% del PIB)… Para 2027, el Comité estima que cumplir con la meta de balance primario del Gobierno (-0,5% del PIB) requeriría medidas para aumentar ingresos o reducir gastos en 3,7% del PIB…Las medidas de ajuste fiscal estructural no dan espera, so pena de que el país enfrente una situación de estrés financiero, con consecuencias económicas potencialmente devastadoras.” El déficit primario (ingresos menos egresos, sin incluir servicio de la deuda) del 2026, proyectado por el CARF del 4.1% del PIB, sería el más alto de los últimos 40 años (exceptuando el periodo atípico de pandemia que llegó al 4.95%), superior incluso al de épocas de grandes crisis económicas del país (periodos 1982 a 1985 y 1998 a 2000).
Cómo escribí en mi columna anterior, valoro mucho que el foco del equipo económico del gobierno del presidente De la Espriella esté centrado, especialmente, en mejorar las finanzas públicas. Para ello trabajará simultáneamente en rebajar considerablemente los gastos de funcionamiento que, de alguna manera, es relativamente fácil de realizar. Por el lado de los ingresos van a trabajar en generar fuentes adicionales y en mejorar el recaudo de impuestos a través de apuntalar los resultados económicos del país para que las empresas colombianas les vaya muy bien y mejoren sus utilidades, aumentando en la misma proporción el recaudo de impuesto de renta. El tema es que, para lo segundo, se van a necesitar al menos 12 o 18 meses para empezar a ver resultados.
Por el lado de los egresos ya hablaron de un recorte inicial de $60 billones, para ello van a revisar el Presupuesto General de la Nación (P G N) que va a presentar el gobierno actual, en el inicio de la próxima legislatura. Adicionalmente, aunque el Ministro de Hacienda actual, Germán Ávila, anunció la presentación de una reforma tributaria (la 4ª), desde el equipo económico de empalme transmitieron el mensaje de que era inocuo, porque el nuevo gobierno iba a desistir de ella.
Uno de los conceptos más gravosos de los egresos del Presupuesto General de la Nación para el 2026 está relacionada con el servicio de la deuda, se habla de, entre $90 y $100 billones (eso es, entre 16 y el 18% del total). En la medida que, como resultado de las reuniones que tuvo esta semana el equipo económico del gobierno electo con la banca multilateral en Estados Unidos (Fondo Monetario Internacional -FMI, Banco Mundial -B M y el Banco Interamericano de Desarrollo BID), se logre una refinanciación de la deuda actual del gobierno (logrando se amplíen los plazos, periodos de gracia y se mejoren considerablemente las tasas de interés), se reducirá de manera significativa la presión sobre los egresos de la nación. La otra ventaja es que, si se da esa refinanciación, tendría impacto inmediato. Además, es posible que lo consigan, ante la visión que están mostrando de seriedad y ortodoxia en el manejo de las finanzas públicas y que se está trabajando fuertemente en un minucioso y riguroso ajuste fiscal; eso, es una buena señal que estas entidades pueden valorar.
Ese ajuste fiscal sobre el que está trabajando el equipo económico del gobierno electo de Abelardo de la Espriella, con estrategias claras y contundentes (tanto en materia de ingresos como de egresos), trasmite un mensaje a todos los actores del sistema económico y financiero (inversionistas, prestamistas, calificadoras de riesgo) que, en el corto plazo, las finanzas públicas del país se van a recuperar y fortalecer; todo lo contrario a lo vivido en los casi cuatro años del gobierno actual cuando se hizo todo lo posible por deteriorarlas con un crecimiento desbordado e irresponsable de la deuda total del gobierno (con la combinación perversa para la estabilidad fiscal: Más créditos, mayores tasas de interés y plazos más cortos), que afectó muy negativamente el déficit fiscal; peor aún, deuda que fue usada, en su mayoría, para financiar el funcionamiento del Estado y no para la inversión.
El importante ajuste de las finanzas públicas que pretende el nuevo gobierno, sin duda, ayudará a reducir significativamente el déficit fiscal lo que va a generar un efecto cascada favorable sobre la calificación del riesgo de país y, por ende, facilitar que se siga accediendo a los recursos que se necesitan para financiar las necesidades de país, pero en condiciones mucho más favorables a las actuales. Por donde se mire, es una acción totalmente favorable para Colombia.
Nota 1: La inflación sigue pasando factura a la economía colombiana. En junio llegó al 6.14% vs el 5.84% de mayo y el 5.10% de diciembre del 2025 (30 y 104 puntos básicos adicionales, respectivamente). El tema es más grave, si comparamos nuestro resultado con economías similares como la de Brasil, que en junio cerró con el 4.64%; o Chile, el 4.3%. Es claro que la cifra de inflación de Colombia es absolutamente preocupante y se reafirma que el incremento desmesurado en el salario mínimo pasó factura en el control de precios del país.
Nota 2: Como escribí hace unas pocas semanas, las decisiones políticas tienen impacto en las cifras económicas. Mientras el 29 de mayo del 2022, el dólar estaba en $3.912, el 14 de julio del mismo año llegó a $4.558; es decir, la elección del gobierno Petro implicó un incremento de $646 (16.5%) en la cotización de la moneda. Para el año 2026, lo contrario; el 31 de mayo el dólar cerró a $3.678, el 16 de Julio va en $3.234; una reducción de $444 (12,07%). Mientras en la elección de Petro el mercado reaccionó negativamente y subió el dólar, como señal de temor de lo que ocurriría en Colombia en materia económica (como efectivamente se dio); este año fue lo contrario, como una señal de confianza, en que se pueden revertir los perversos resultados económicos de estos 4 años.
Nota 3: La deuda pública total en Colombia subió US$136.000 millones (75.7%), pasó de US$182.000 millones a US$318.000 millones durante los 46 meses de este gobierno (peor, aun hoy, semana a semana sigue aumentando). El gobierno Petro endeudó abismalmente a Colombia. Reitero mi pregunta de hace meses: ¿Dónde está ese dineral? Grandes obras de infraestructura o inversiones no hizo, el gobierno Petro; solo hubo gasto, derroche y corrupción en cantidades industriales.




