Por: Duván Idarraga
Título esta columna con esa frase coloquial que expresa incredulidad y obstinación; vemos nuevamente a Petro y a sus bodegueros tratando de hacer creer que la economía de Colombia va, no solamente bien, si no muy bien. Todo a raíz de un informe publicado por un medio especializado que destaca el crecimiento de la economía colombiana en diferentes variables (lo particular es que no incluye en la evaluación el déficit fiscal).
Como es su costumbre, mi amigo economista y petrista me hizo llegar dicho informe y quiso resaltar los fabulosos supuestos resultados económicos del gobierno; mi respuesta fue sencilla, le dije, si comparas los resultados del 2025 con 2024 son buenos; incluso, si los comparas con el 2023, serían sobresalientes; pero eso es una ilusión, lo que debes hacer es comparar los resultados del 2025 con los del 2022, cuando este gobierno llegó, ahí son catastróficos.
Veamos cómo, dato mata relato:
Producto Interno Bruto (PIB): Uno de los resultados que destaca esta publicación a la que hago referencia, es el crecimiento del PIB en el tercer trimestre del 2025 que llegó al 3.6%; si lo comparamos con igual periodo del 2024, que fue del 1.8%, significa un crecimiento del 100% (180 puntos básicos), una maravilla diría cualquier desprevenido. Pero si lo comparamos con el tercer trimestre del 2022, cuando fue de 7.5%, encontramos una disminución de 3.9%, cae 390 puntos básicos (el 52%); perverso resultado, no como pretenden hacerlo creer el gobierno y sus áulicos.
Inversión Extranjera Directa (IED): En el año 2024 había caído un 19% respecto al 2023; en el año 2025 a noviembre cae un 16.4%, decrece dos años seguidos. Si comparamos esos decrecimientos contra el 2022, encontramos que la I E D había crecido un 57%, versus el 2021.
Déficit fiscal: Sin lugar a dudas el peor resultado en décadas lo obtiene este gobierno; para el año 2025 se estima que cierra en el 7.8% del PIB, cifra superior a pandemia. En el 2022 el déficit fue del 6.2%, es decir el 2025 cerraría con 160 puntos básicos más (27.4%), con la diferencia que no ha habido una gran tragedia que obligue al gobierno a girar enormes recursos como si en el 2021 y el 2022; en este caso, es la manía de este gobierno a gastar y derrochar de manera desbordada.
Deuda pública: Para agosto del 2022 estaba en $805 billones, para octubre del 2025 llegó a $1.181 billones; creció $376 billones (el 46,7%). Como porcentaje del PIB, estamos bordeando ya el 65.1% cifra que ni siquiera en pandemia se alcanzó a ver, para esa época fue del 60.7% del PIB. Como si esas cifras en billones y porcentaje de crecimiento no fueran lo suficientemente graves; ayer el Ministerio de Hacienda hizo una nueva emisión por US$6.000 millones ($23 billones adicionales). Al incluir esta cifra, tenemos $1.204 billones de deuda a 2025, un crecimiento versus el 2022 de $399 billones (49,5%).
El otro aspecto agravante de la situación de la deuda es el mayor porcentaje de intereses que se está pagando, hasta el 13%. En el caso de la deuda que se acaba de emitir, se menciona que se pagaría el 13.15%; el gobierno lo vende como un gran logro, lo que significa es que efectivamente hay quienes compren papeles de deuda de Colombia, pero si se les reconoce una muy alta tasa de interés, es la manera de compensar el mayor riesgo.
Un paréntesis. Sorprende la capacidad de engaño del presidente al decir que la tasa de interés que paga la deuda colombiana (interna y externa) está ligada a decisiones del Banco de la República; demuestra nulo conocimiento (o mala intención) de cómo opera el mercado de capitales y una facilidad para tratar de eludir su responsabilidad en que la altísima tasa de interés que está pagando Colombia, obedece a la mayor percepción de riesgo por el elevado déficit fiscal, reflejada en la disminución de calificación del riesgo del país, razón por la cual los inversionistas esperan una mayor tasa de interés. Es el mercado, a mayor riesgo, mayor interés; nada tiene que ver el Banco de la Republica en ello, su Junta Directiva define la política monetaria en Colombia, entre ella la tasa de interés.
Calificación de riesgo: Producto del pésimo manejo de las finanzas públicas del país y el disparado déficit fiscal, con las implicaciones que ello tiene, la calificadora Fitch bajó de calificación a Colombia para riesgo emisor de largo plazo, pasando de BB+ a BB. Recordemos que la Calificadora Standar & Poor´s había bajado la calificación soberana de Colombia de BB+ a BB en junio pasado.
Exportaciones: De acuerdo a cifras del DANE, las exportaciones colombianas en el lapso enero a octubre del 2025 alcanzaron US$ 41.639,9 millones; en el mismo periodo del 2022, fueron de US $48.041,7 millones (mencionando que habían crecido 47% comparado con el 2021). Ello significa, que al, comparar 2025 versus el 2022, bajan en US $6.401,8 millones (13,3%).
Desempleo: Al mirar esta variable los datos del 2025 (8.2%) son significativamente mejores a los del 2022, (9.5%). Debo recordar que lo que mas ha crecido es el empleo informal que llega ya al 59%, también los contratos de prestación de servicios y la nomina del Estado. Igualmente, el hecho que han salido casi 1.5 millones de colombianos durante este gobierno, lo hace que haya menos gente buscando empleo y eso ayuda a la cifra actual de desempleo.
Como es de conocimiento, en días recientes el Congreso de la República hundió la ley de financiamiento (la tercera reforma tributaria) presentada por este gobierno; a raíz de ello el Ministro de Hacienda anunció la promulgación de un decreto de Emergencia Económica con el cual se busca recaudar parte importante de los impuestos que se pretendían en la mencionada ley. Habrá que esperar que dice la Corte Constitucional frente a esta iniciativa y si la declara exequible o no.
Lo que queda en evidencia es la falta de voluntad del gobierno en hacer lo mas sensato: Disminuir de manera considerable los desbordados gastos de funcionamiento, el derroche y la corrupción.
Como muestran las cifras (nuevamente, dato mata relato) no es cierto que la economía del país vaya bien; todo lo contrario, son muy inquietantes los resultados. Las preguntas al gobierno y sus bodegas serían: Si la economía del país está también… ¿Por qué la enorme iliquidez del gobierno? ¿Por qué razón las calificadoras han bajado los resultados de Colombia en riesgo? ¿Por qué se necesita una emergencia económica? ¿Dónde está el dinero del alto endeudamiento del país y del crecimiento desbordado en el Presupuesto General de la Nación durante este gobierno? ¿Por qué se ha desbordado el déficit fiscal? ¿Por qué el gobierno optó por romper la Regla Fiscal?
Nota 1: La Junta Directiva del Banco de la República, en su última sesión del año 2025, decidió mantener la tasa de interés en el 9.25%. Lo anterior como resultado de la inflación que no se ha podido controlar, también un mensaje hacia el mercado que para el año 2026 se continuará trabajando en el objetivo de reducirla considerablemente.
Nota 2: Al momento de escribir esta columna no se había definido el incremento del salario mínimo para el año 2026.
El gobierno insiste en que debe ser un dato de dos cifras (al igual que las centrales obreras); los empresarios ofrecieron un 7.1%. En mi opinión, por el bien de la economía del país, debe ser de un solo dígito, de lo contrario se repetiría el fenómeno del 2025 cuando el elevado incremento del salario mínimo generó una gran presión inflacionaria, tal como lo comentó el gerente del Banco de la república. Por otro lado, para las PYME y micro empresas (más del 90% de las empresas del país) serían catastrófico ese incremento en gastos laborales (aún están sobrellevando los que implicó la reforma laboral).
Nota 3: Con esta columna me despido de mis escritos en el 2025; Dios mediante, los retomaré en la segunda quincena de enero del 2026. Para mis lectores, columnistas, el Director del portal y su equipo, mis mejores deseos en esta navidad y nuevo año; que la salud, bienestar y felicidad siempre estén presentes. Amén.




